El negocio de los viajes compartidos comienza a ganar escala en la Argentina y se perfila como una alternativa dentro del mercado de la movilidad, aunque con una propuesta diferente a la de aplicaciones tradicionales de viajes. En lugar de conectar pasajeros con conductores que ofrecen un servicio de traslado individual, el modelo conocido como carpooling busca aprovechar los asientos disponibles en vehículos particulares que ya tienen previsto realizar un viaje.
Viajes compartidos: un negocio que crece en el país y busca transformar la forma de moverse entre ciudades
El encarecimiento del combustible y la búsqueda de opciones de transporte más baratas impulsan el desarrollo del carpooling en Argentina. Dos plataformas aplican tecnología para convertir un hábito informal en un negocio rentable y sostenible.
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El carpooling funciona hace tiempo en Argentina. Generó interés entre empresas extranjeras.
La diferencia no es menor. Mientras las aplicaciones tradicionales de movilidad organizan traslados a demanda, principalmente urbanos, las plataformas de viajes compartidos apuntan a conectar personas que necesitan desplazarse entre ciudades o localidades con automovilistas que harán ese recorrido de todos modos. El pasajero comparte los gastos de combustible y peajes, mientras que el conductor reduce el costo de su viaje.
En la Argentina, donde desde hace años funcionan grupos de WhatsApp y Facebook dedicados a organizar viajes entre localidades, el modelo encontró una base de usuarios familiarizada con esta modalidad. La novedad es que empiezan a aparecer empresas tecnológicas que buscan transformar esa práctica informal en un mercado organizado, con perfiles verificados, sistemas de calificaciones, reservas y pagos dentro de una aplicación.
Dos movimientos recientes permiten dimensionar el potencial que las compañías observan en el país: la plataforma global BlaBlaCar registró cerca de 19.000 usuarios argentinos durante sus primeros cinco meses de actividad en el país, mientras que Viatik, una startup nacida en Uruguay, ya concentra en la Argentina casi el 90% de las transacciones de su plataforma.
Un mercado que empieza a ganar escala
Los primeros indicadores de BlaBlaCar muestran que existe una demanda que va más allá de los viajes turísticos o de vacaciones. La compañía francesa, que desembarcó oficialmente en la Argentina en mayo de 2026 como parte de una expansión internacional hacia 20 nuevos mercados, informó que el país se convirtió en el segundo mercado con mayor cantidad de usuarios registrados entre esos nuevos destinos, solamente detrás de Colombia.
En sus primeros cinco meses de actividad local, la plataforma alcanzó cerca de 19.000 usuarios. Además, el ritmo de incorporación de nuevos integrantes fue creciente y en septiembre registró un incremento mensual del 83%, el mayor desde su llegada al país.
Los viajes realizados durante ese período tuvieron una distancia promedio de 188 kilómetros y un precio medio informado de $15.456. Entre los trayectos más utilizados aparecen conexiones entre la Ciudad de Buenos Aires y La Plata, San Isidro, Ituzaingó, Tres de Febrero y La Matanza, además de recorridos entre localidades de distintas provincias.
La compañía también identificó conexiones entre General Alvarado y General Pueyrredón, en la costa bonaerense, y entre departamentos de Córdoba, como Punilla y Santa María.
La distribución de los recorridos muestra que el sistema no se limita a conectar grandes centros urbanos, sino que también puede facilitar desplazamientos entre localidades que tienen una oferta de transporte público menos frecuente o directa.
El CEO y cofundador de BlaBlaCar, Nicolas Brusson, destacó la respuesta inicial del mercado argentino: “Estamos muy entusiasmados con los datos de estos primeros cinco meses de actividad de BlaBlaCar en Argentina. La aceptación del auto compartido ha sido excepcional al ser el segundo país con más registros de usuarios de los 20 nuevos mercados en los que hemos entrado a operar este año”.
La empresa atribuyó parte de esa evolución al aumento del precio de los combustibles desde marzo, un factor que llevó a más automovilistas a considerar la posibilidad de compartir los gastos de sus desplazamientos. La búsqueda de ahorro, por lo tanto, aparece como uno de los principales motores de adopción de esta modalidad.
La expansión argentina se inscribe en una estrategia internacional de BlaBlaCar, que en mayo amplió su presencia a ocho países latinoamericanos: Argentina, Chile, Colombia, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Uruguay, además de sus operaciones previas en Brasil y México. Con este despliegue, la compañía llegó a 41 mercados a nivel global y declaró contar con más de 40 millones de usuarios activos únicos al año.
El carpooling como otro imán para el capital de riesgo
El otro caso que permite observar la evolución del negocio es el de Viatik, que nació en Uruguay en 2022 y desembarcó en la Argentina en enero de 2025. La startup acaba de cerrar una segunda ronda de inversión por u$s600.000, por encima de los u$s500.000 que inicialmente buscaba captar. De esta manera, acumula más de u$s850.000 de financiamiento desde su creación.
La ronda contó con la participación del fondo de Silicon Valley Plug and Play, la aceleradora argentina Picante y la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) de Uruguay, además de un grupo de inversores ángeles vinculados con empresas tecnológicas de la región.
Entre ellos figuran Rubén Sosenke, cofundador y exdirector de Tecnología de PedidosYa; Mariano Otero, quien estuvo al frente de Uber en la Argentina y lideró su expansión en el Cono Sur; Alan Descoins, CEO de Tryolabs y Chief AI Officer de Qubika; Iang Yim, cofundador de Nearsure, y Federico Lavagna, cofundador de Sinergia y Viajero Hostels.
El respaldo de estos inversores también refleja el interés que despierta el modelo entre referentes del negocio tecnológico y de las plataformas digitales. Para Viatik, el mercado argentino se convirtió rápidamente en el principal impulsor de su crecimiento: casi nueve de cada diez transacciones de la compañía se realizan en el país.
Según los datos difundidos por la empresa, entre junio y septiembre de 2026 el volumen de operaciones en la Argentina se multiplicó por seis. En lo que va del año vendió más de 40.000 asientos, una cantidad superior a la acumulada durante todos sus años anteriores, y proyecta superar los 60.000 al cierre del ejercicio.
La compañía también informó que ya superó los u$s600.000 de volumen transaccionado durante 2026 y que apunta a terminar el año cerca de los u$s900.000. Su base global supera los 400.000 usuarios registrados.
La velocidad con la que consigue desarrollar nuevos corredores es otro de los indicadores que destaca la startup. La ruta Buenos Aires-Mar del Plata, su primera conexión argentina, necesitó más de un año para alcanzar los 1.000 asientos mensuales. En cambio, Salta-Jujuy, inaugurada a principios de agosto, superó ese volumen en menos de tres semanas.
Viatik utiliza un esquema de monetización basado en una comisión de entre 15% y 20% por cada viaje reservado, con un ticket promedio que ronda los u$s15. La propuesta consiste en ofrecer al pasajero un costo que, de acuerdo con la compañía, puede representar aproximadamente la mitad del valor de un pasaje de ómnibus, mientras que el conductor recupera parte de los gastos que igualmente debía afrontar para realizar el trayecto.
Cómo profesionalizar una práctica que ya existía
El crecimiento de estas plataformas no significa que el carpooling sea una modalidad nueva en el país. Por el contrario, compartir el automóvil para viajar entre ciudades es una práctica extendida desde hace años, que se organizó principalmente a través de grupos de Facebook, WhatsApp y comunidades de conocidos.
Uno de los antecedentes locales más importantes es Carpoolear, una iniciativa nacida en Rosario en 2013 a partir de la asociación civil Soluciones Tecnológicas Sustentables (STS). A diferencia de las nuevas plataformas comerciales, funciona como un proyecto colaborativo, sin fines de lucro y de código abierto, que conecta a personas que desean compartir un recorrido y dividir los gastos.
La comunidad informa que reúne a más de 70.000 argentinos que utilizan el sistema para organizar viajes entre distintas ciudades. La plataforma permite publicar trayectos, buscar pasajeros o conductores y establecer distintos niveles de privacidad para compartir la información de cada viaje.
La aparición de nuevas empresas con modelos de negocio comerciales apunta a desarrollar esa misma necesidad desde una perspectiva diferente. En lugar de depender exclusivamente de la iniciativa individual de los usuarios, incorporan herramientas tecnológicas para facilitar las reservas, verificar identidades, establecer reputaciones y organizar los pagos.
También empiezan a aparecer otras propuestas locales. PickApp, por ejemplo, se presenta como una plataforma argentina para conectar personas que realizan recorridos similares entre ciudades, con verificación de usuarios y división de gastos.
Andiar, por su parte, ofrece un servicio web de viajes compartidos interurbanos, con perfiles y calificaciones, y sin cobrar comisiones por las conexiones. Son iniciativas que muestran que el interés por esta modalidad no se limita a las empresas internacionales que acaban de ingresar al país.
Confianza y tecnología, dos condiciones para crecer
Uno de los principales desafíos del negocio es generar confianza entre personas que no se conocen y que deben compartir varias horas dentro de un mismo vehículo. En ese punto, las plataformas buscan diferenciarse de los mecanismos informales de organización de viajes mediante sistemas de validación de identidad, perfiles personales, calificaciones y reseñas posteriores a cada recorrido.
BlaBlaCar, por ejemplo, informó que entre sus conductores argentinos el 82% son hombres y el 18% mujeres. Entre los pasajeros, en cambio, la distribución es más equilibrada: 52% hombres y 48% mujeres. En cuanto a las edades, el segmento de 35 a 49 años representa el 46% de los conductores registrados, mientras que entre los pasajeros predomina el grupo de 25 a 34 años, con el 43%.
La tecnología también comienza a modificar la estructura operativa de estas compañías. Viatik, por ejemplo, funciona con un equipo de apenas seis personas y un solo desarrollador, su cofundador y director de Tecnología, Gonzalo Aszyn.
La empresa utiliza agentes de inteligencia artificial para desarrollar y mantener la aplicación, responder consultas de usuarios y automatizar tareas de marketing vinculadas con la apertura de nuevas rutas.
"Ser el único programador ya no significa ser el cuello de botella. Ahora somos un equipo de builders. Marketing arma y automatiza sus propios procesos con IA, sin esperar a que yo se los programe", explicó Aszyn.
El CEO de la compañía, Renzo Costanzo, señaló: "Queremos operar a escala de unicornio con un equipo que entre alrededor de una mesa. Hace dos años eso sonaba a locura. Con lo que avanzaron los modelos de IA, hoy ya es posible, y cada mes que pasa lo es más", afirmó.
A la eficiencia económica se suma otro argumento: el impacto ambiental de optimizar el aprovechamiento de la capacidad ociosa de los automóviles. Esto puede reducir la cantidad de autos necesarios para movilizar a un determinado número de personas, además de distribuir los gastos del viaje entre más ocupantes.
La propia BlaBlaCar informó que su red global de movilidad permitió ahorrar cuatro millones de toneladas de dióxido de carbono durante 2025 y facilitó 138 millones de conexiones.
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