Bajo un concepto único, Vuelta Abajo busca unir el lujo, el arte y la innovación a través de un eje en común, como lo es el tabaco. Con inicios en 2005 en una pequeña góndola en Belgrano, el empresario Nicolás Weil está ahora a punto de inaugurar su quinta sucursal en Vicente López, que funcionará como cigar bar, restaurant, venta de puros y accesorios de todo tipo para el fumador, destilados premium, experiencias de lujo orientadas al paladar.
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Nicolás Weil, el empresario que apuesta a experiencias de lujo a través del tabaco
Tras comenzar en 2005 con un pequeño local en Belgrano, Weil inaugurará en Vicente López su quinto local, con una de las cavas de puro más importantes del mundo. Un concepto donde el paladar se fusiona con el arte y la innovación.
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“El tabaco es el core business de Vuelta Abajo, pero alrededor se suscitan un montón de situaciones, es networking, reuniones; y cuando no es introspección, está presente en el hacer”, menciona Weil en diálogo con Ámbito, quien agrega que cuenta con las cavas de puros más importante de la región y acaso del mundo. En el recorrido de estos 17 años cambió el mercado del lujo y los consumidores, y sumó locales desde aquel pequeño espacio en Belgrano, donde se destacan el local de Recoleta y el Vuelta Abajo Social Club By Piso15 SkyBar, ubicado en el emblemático Edificio Comega, que además de las vistas del Río de la Plata y Puerto Madero reconfiguró el concepto hacia lo gourmet, con una ampliación del público.
Periodista: ¿Cómo comenzó a desarrollar este concepto asociado al lujo y el tabaco?
Nicolás Weil: Arranqué en 2005 con una góndola de 1.40 x 1.40 en Belgrano y a partir de ahí fue una construcción hasta lo que es hoy. Después pasamos a un local mas grande, con bar, espacio para fumar puros y hoy sigue siendo un éxito. Después abrimos un local en Recoleta. Tuvimos un año y medio de obra, con una inversión muy importante desde 2012, hasta que en 2014 inauguramos. Luego, con el Sky Bar empezamos con un proyecto que apuntó al sibarita, al bon vivant, a una idea que uniera lujo, gastronomía, eventos privados, sociales, con una de las cavas de puros más importantes de América Latina. Ahí se terminó de armar el concepto.
P: ¿Tiene referencias del exterior?
N.W.: No hay referencias de afuera. Es un concepto único en el mundo. Hay cosas similares, pero ninguno está tan explotado ni conceptualmente tan desarrollado como Vuelta Abajo. Incluso, retomamos el concepto de góndola de los inicios para la atomización en determinados lugares. Empezamos con espacios más chicos y vemos después cómo funciona. En Nordelta tenemos una góndola interactiva, con máquinas que desarrollamos nosotros de expendio de productos con pantalla de 50 pulgadas. Es un miniespacio, el concepto reducido a la mínima expresión.
P: ¿Qué se puede adelantar del nuevo espacio en Vicente López?
N.W.: Va a ser muy importante, de tres pisos, con la cava de puros más importante por lejos de la región, con más de un millón de puros de todas partes del mundo. Será una de las cavas más grandes del mundo. También terminamos de pulir el concepto, de ajustar y de capacitarnos. Es un concepto que queremos exportar. Un espacio de lujo que reúne a través de un club de sibaritas experiencias de paladar, whisky, caviar, coctelería, puros, con arte e innovación.
P: ¿Están con tratativas para llevarlo a otros países?
N.W.: Sí, a Medio Oriente, que es un mercado en crecimiento. Hoy tenemos muchos clientes en Asia Pacífico y Medio Oriente. También estamos pensando en algo más cercano en Uruguay.
P: Mencionaba el arte, cómo se fusiona en el concepto.
N.W.: Mi oficio es el de restaurador de antigüedades. Soy coleccionista de arte y ebanista. En todos los espacios interviene la madera, hay objetos de mi colección, lujo y arte. Hay innovación porque estamos buscando técnicas y tecnologías todo el tiempo. Como la máquina de expendio de Nordelta. Inclusive, ya se puede pagar con criptomonedas y estamos por hacer un evento con NFT, con un club de miembros. Es acercar diferentes mundos y también capacitación.
P: ¿Cuáles fueron los cambios en ese mercado de lujo desde 2005 cuando abrieron el primer local a hoy?
N.W.: Evolucionó muchísimo. Por suerte nosotros venimos trabajando con experiencias, algo que hoy es fundamental en la venta de productos. Entre los cambios, hasta la pandemia no se vendía un puro por internet, el público necesitaba oler, ver el producto. La necesidad y el encierro hizo que se buscara en la web y se comprara, hubo una explosión. Triplicamos ventas desde la pandemtia. La gente no podía salir, ni compartir espacios y fue introspectiva. Trabajamos también con actividades on line, zooms, catas virtuales, y asistiendo a nuestros clientes.
P: ¿Cómo acompañaron esos cambios en los clientes?
N.W.: Lo que hicimos fue observar las conductas del consumidor. El fumador de puros es tan asiduo que se arma una relación fuerte con el cliente. Entonces, mientras fumaban y nos pedían algo para tomar, quizás nos decían: “Deberías tener tal whisky”. En ese “deberías” fuimos armando el concepto. La gastronomía y el bar en el edificio de Corrientes llamaron a otro tipo de experiencias, muchas con público femenino. Estamos armando experiencias sensoriales con Chanel, alrededor de creación de perfumes en maridaje con el tabaco. Hay un gran nicho de mercado con el público femenino.
P: ¿Sigue el tabaco asociado a lo masculino?
N.W.: Las tabaquerías eran espacios misóginos, donde la mujer no tenía inserción. En el Sky Bar en el edificio Comega, donde hubo más noche, DJ y un trabajo de marketing, logramos incorporar a la mujer. Cada 15 días hacemos eventos para 25 personas con experiencias de lujo, donde el 50% es público femenino.
P: ¿En qué consisten esas experiencias?
N.W.: Introducción al tabaco, bombones, etcétera. Maridajes complejos donde intervienen estos productos. El tabaco como un producto de mesa, como un final de fiesta, que es como se usaba tradicionalmente en Europa. El tabaco es el core business, pero alrededor se suscitan un montón de situaciones, es networking, reuniones; y cuando no es introspección, está presente en el hacer.






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