La fabricante de electrodomésticos Peabody ya no sólo enfrenta a sus acreedores en la Justicia comercial. Ahora también quedó expuesta una dificultad concreta para sostener sus compromisos financieros: Goldmund S.A., la sociedad que controla la marca, reconoció que no pudo pagar con fondos propios un nuevo vencimiento de intereses de su obligación negociable PyME garantizada, por lo que el servicio deberá ser cubierto por las entidades que respaldan la emisión.
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Peabody no pudo pagar intereses de su ON y activó garantías en medio del concurso
Goldmund, dueña de la marca, informó que no tuvo fondos para afrontar un vencimiento de su deuda bursátil. La empresa arrastra un pasivo de casi $19.600 millones con bancos y atribuye su crisis al avance de las importaciones y la caída de márgenes.
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Goldmund formalizó su concurso a comienzos de marzo ante el Juzgado Comercial N°21.
El dato aparece pocas semanas después de que la compañía se presentara en concurso preventivo de acreedores, una herramienta con la que buscó ordenar un pasivo de casi $19.600 millones en medio del deterioro del negocio. Aunque la convocatoria ya había encendido alertas, el episodio de la ON agrega una señal más sensible: la tensión financiera ya no se limita al expediente judicial, sino que alcanzó también a su deuda de mercado.
Goldmund formalizó su concurso a comienzos de marzo ante el Juzgado Comercial N°21, en una causa iniciada para encauzar su frente financiero en un contexto de caída del consumo, competencia importada y compresión de rentabilidad. En ese momento, el caso llamaba la atención por un rasgo particular: según los registros del Banco Central, la firma no tenía cheques rechazados ni atrasos bancarios, y toda su deuda figuraba en situación 1, es decir, categoría normal.
Ese cuadro la diferenciaba de otras empresas que llegaron al concurso luego de una secuencia previa de incumplimientos visibles. En Peabody, en cambio, el rojo aparecía por otro lado: una deuda elevada, márgenes cada vez más ajustados y un negocio golpeado por el nuevo escenario comercial del sector.
La ON también quedó alcanzada por la crisis
La novedad quedó plasmada en un Hecho Relevante enviado por Goldmund a la Comisión Nacional de Valores (CNV), a BYMA y a A3, donde la empresa informó que no contaba con liquidez suficiente para afrontar el Servicio N°7 de intereses de sus Obligaciones Negociables PyME CNV Garantizadas Serie I.
La consecuencia no es menor. En los hechos, la compañía incumplió con el pago por sus propios medios, aunque los inversores finalmente cobrarán porque el instrumento tiene una cobertura específica. Al tratarse de una ON garantizada, si el emisor no paga, los garantes deben responder.
El Aviso de Pago posterior confirmó justamente eso: el servicio será cancelado, pero no con caja de Goldmund, sino a través de la activación de las garantías. El vencimiento corresponde al período comprendido entre el 28 de diciembre de 2025 y el 27 de marzo de 2026, por un total de $42,77 millones en concepto de intereses.
En esta oportunidad no había amortización de capital, por lo que el saldo pendiente de valor nominal continúa en $510 millones. Ese remanente es el que queda todavía dentro de la estructura de deuda del instrumento.
La cuestión técnica importa porque esa obligación negociable sí forma parte del pasivo alcanzado por el concurso preventivo. Es una deuda previa a la presentación judicial y, por lo tanto, entra dentro del universo de acreedores. Lo que ocurre con la garantía es otra cosa: evita que el bonista quede sin cobrar ese vencimiento puntual, pero no borra la deuda de la empresa.
En otras palabras, el pasivo no desaparece. Si el garante paga, luego queda en posición de reclamarle a Goldmund por ese desembolso. Es decir, el crédito cambia de manos, pero el problema financiero sigue adentro del concurso.
Una marca histórica golpeada por el nuevo mapa del negocio
Detrás del deterioro financiero aparece también el cambio de escenario que atraviesa la industria de electrodomésticos. Peabody, una marca histórica del mercado local que en los últimos años buscó reposicionarse con una oferta más amplia de pequeños electrodomésticos, climatización y línea blanca, quedó atrapada en una combinación de factores que empezó a desarmar la ecuación del negocio.
La compañía venía advirtiendo desde 2024 el efecto de la apertura importadora, la baja de precios y la pérdida de rentabilidad en el sector. Su fundador y presidente, Dante (Do Sun) Choi, había puesto foco públicamente sobre el impacto de una competencia externa cada vez más agresiva y sobre las dificultades para sostener producción local con costos más altos.
En ese marco, Goldmund avanzó en los últimos años con una reconfiguración operativa, que incluyó mayor peso de la fabricación regional y menor exposición industrial en la Argentina. Parte de la producción se trasladó a Paraguay, desde donde la empresa abastece distintos mercados del Cono Sur, incluida la plaza local.
La apuesta buscó ganar competitividad frente a un mercado donde los precios finales bajaron, pero también lo hicieron los márgenes. Aun así, el ajuste de estructura no alcanzó para evitar el deterioro financiero.
Hasta ahora, el concurso podía leerse como un intento de ordenar una deuda abultada antes de un cuadro más crítico. La activación de la garantía de su ON suma ahora una señal más incómoda para la empresa: ya no se trata sólo de un pasivo elevado, sino de una caja que empieza a mostrar límites concretos incluso dentro de instrumentos que seguían activos en su estructura financiera.
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