1 de julio 2026 - 15:37

Una startup argentino-uruguaya levantó u$s3,5 millones y se ubicó entre las biotech más valiosas de la región

Terraflos, el holding biotecnológico fundado por el tucumano Facundo Garretón, ya vale u$s85 millones. Desarrolla bioactivos vegetales para suplementos, alimentos funcionales y fitofármacos. Opera desde una chacra en Garzón que fue de Susana Giménez.

Terraflos ya acumula inversiones de capital por u$s10 millones desde su fundación en 2021. 

Terraflos ya acumula inversiones de capital por u$s10 millones desde su fundación en 2021. 

La combinación de biotecnología, inteligencia artificial (IA) y biodiversidad volvió a captar la atención de los fondos de capital de riesgo: la startup argentino-uruguaya Terraflos, fundada por el empresario tucumano Facundo Garretón, cerró una nueva ronda de inversión por u$s3,5 millones.

Como resultado de esta operación, la valuación de la compañía trepó hasta los u$s85 millones y ahora se ubica entre las startups biotech de mayor valoración surgidas en América latina en los últimos años.

El emprendimiento, que opera desde una chacra ubicada en Garzón, Uruguay, una propiedad que años atrás perteneció a Susana Giménez, ya acumula más de u$s10 millones de financiamiento desde su creación en 2021 y busca consolidarse como uno de los principales jugadores regionales en el negocio de los bioactivos vegetales para la salud preventiva.

La operación confirma, tal como informó Ámbito, el creciente interés de los inversores por las empresas de biotecnología, un segmento que en los últimos años comenzó a disputar protagonismo con las tradicionales startups de fintech y comercio electrónico.

Si bien las rondas de varios millones de dólares continúan siendo menos frecuentes que en otros sectores tecnológicos, los fondos especializados consideran que las biotech cuentan con un enorme potencial de crecimiento gracias a los avances en biología sintética, inteligencia artificial y medicina preventiva.

La ronda Pre-Serie A cerrada esta semana por Terraflos estuvo liderada por los fondos Rainforest Capital, Swiss Pampa y Yaax Capital, que ya habían participado en inversiones anteriores.

Según informó la empresa en un comunicado, el financiamiento también contempla la capitalización de compromisos estratégicos previos, lo que permite superar los u$s10 millones invertidos en esta etapa de desarrollo.

Los recursos, detalló, serán destinados principalmente a acelerar la expansión regional, fortalecer la plataforma científica de la compañía y ampliar las capacidades productivas de las distintas empresas que integran el holding.

El personaje detrás del proyecto

Detrás del proyecto se encuentra Facundo Garretón, un empresario ampliamente conocido en el ecosistema emprendedor argentino. Antes de desembarcar en el mundo de la biotecnología fue fundador de InvertirOnline, una de las primeras plataformas de inversiones digitales del país, que en 2018 fue adquirida por Banco Supervielle.

Posteriormente incursionó en la política y ocupó una banca como diputado nacional por el PRO en representación de Tucumán, aunque su paso por la actividad legislativa fue breve antes de regresar al universo de los negocios tecnológicos.

Con Terraflos, Garretón decidió apostar por un sector completamente diferente. La empresa nació en 2021 con la idea de construir un holding especializado en el desarrollo de ingredientes naturales de alto valor agregado utilizando herramientas de agricultura celular, biología sintética e inteligencia artificial.

En lugar de limitarse a producir suplementos o cosméticos, la estrategia apunta a controlar toda la cadena de valor, desde la investigación científica hasta la comercialización de productos terminados.

Ese modelo llevó a la compañía a autodefinirse como una "Consumer Science Company", un concepto con el que busca diferenciarse tanto de los laboratorios farmacéuticos tradicionales como de las empresas de consumo masivo.

La propuesta consiste en convertir descubrimientos científicos complejos en productos destinados al consumidor final vinculados con la salud, el bienestar y la llamada longevidad preventiva, un mercado que viene creciendo con fuerza a escala mundial.

Actualmente Terraflos desarrolla bioactivos obtenidos a partir de plantas como cannabis no psicoactivo, cúrcuma y otras especies vegetales.

La compañía sostiene en su página web que mediante agricultura celular puede producir estos compuestos sin necesidad de recurrir a cultivos agrícolas tradicionales, logrando mayores concentraciones de principios activos, menores tiempos de desarrollo y procesos más sustentables.

Esa plataforma científica es la base sobre la cual la firma construye suplementos dietarios, alimentos funcionales, productos dermatológicos y futuros fitofármacos.

Las marcas del hólding: suplementos, alimentos y cosmética

Terraflos opera actualmente a través de varias marcas. Vitalis Navitas concentra la producción de suplementos nutricionales; NutriCo desarrolla alimentos funcionales; mientras que Aurelis trabaja en cosmética y productos para el cuidado de la piel elaborados con bioactivos y derivados del cannabis no psicoactivo.

Paralelamente, el grupo fue incorporando empresas especializadas como Blueberries Medical, Cannect, Caliz, DrGea, YVYlife y, más recientemente, la chilena Rubisco Biotechnology, dedicada al desarrollo de ingredientes vegetales mediante cultivo celular.

La adquisición de Rubisco, anunciada meses atrás, reforzó una estrategia basada en integrar capacidades científicas y productivas dentro de una misma organización.

Según explicó Garretón, la intención es construir una plataforma regional capaz de descubrir nuevas moléculas, producir ingredientes y transformarlos en productos comerciales sin depender de proveedores externos.

Un modelo de negocios descentralizado

Uno de los aspectos más llamativos de Terraflos es su sede operativa. La empresa funciona desde una chacra ubicada en Garzón, en el departamento uruguayo de Maldonado, una propiedad que anteriormente perteneció a Susana Giménez.

Desde allí coordina buena parte de sus operaciones, aunque aproximadamente la mitad de sus empleados se encuentran en Argentina y la compañía desarrolla actividades en distintos países de la región.

La organización funciona mediante el mecanismo de red de equipos (network of teams), que operan de manera descentralizada bajo una unidad de coordinación.

La biodiversidad latinoamericana constituye uno de los principales activos sobre los cuales apuesta la empresa. Garretón sostiene que menos del 1% de las plantas existentes fueron estudiadas en profundidad y recuerda que alrededor del 70% de los medicamentos actualmente utilizados tienen origen vegetal.

Bajo esa premisa, Terraflos investiga unas 35.000 especies vegetales con el objetivo de identificar nuevos principios activos que puedan convertirse en ingredientes para suplementos, alimentos funcionales y futuros medicamentos.

Una empresa con uso intensivo de IA

El uso de inteligencia artificial aparece como otro componente central de la estrategia. La compañía emplea algoritmos para acelerar el descubrimiento de moléculas con potencial terapéutico, reducir tiempos de investigación y optimizar los procesos de formulación.

Según Garretón, la IA permitirá acelerar de manera significativa la identificación de bioactivos que antes requerían años de trabajo en laboratorios tradicionales.

Entre los proyectos que la empresa tiene en desarrollo figura también un programa piloto para elaborar suplementos personalizados utilizando información proveniente de dispositivos inteligentes como relojes y anillos capaces de medir biomarcadores fisiológicos.

El plan contempla iniciar pruebas con unas 1.000 personas durante este año, con el objetivo de adaptar las formulaciones a las necesidades específicas de cada usuario.

Otro de los desarrollos anunciados por Terraflos es G-One, un producto basado en la hormona GLP-1, un segmento que cobró enorme relevancia internacional tras el éxito de los medicamentos destinados al tratamiento de la obesidad y la diabetes. Según la empresa, su propuesta buscará estimular la producción natural de determinadas hormonas intestinales mediante péptidos funcionales en formato hidrosoluble.

Auge de inversiones en biotecnología

La nueva inversión llega en un momento particularmente favorable para la biotecnología. De acuerdo con distintos informes del mercado de venture capital, las biotech y las healthtech aparecen entre las categorías con mayor atractivo para los inversores debido al envejecimiento de la población mundial, el crecimiento del mercado de suplementos nutricionales y la expansión de la medicina preventiva.

Aunque la disponibilidad de capital sigue siendo inferior a la que reciben las fintech, las startups capaces de demostrar plataformas tecnológicas propias y potencial de internacionalización logran captar cada vez mayores niveles de financiamiento.

En América latina el fenómeno también comienza a consolidarse. Argentina, Uruguay, Brasil, Chile y México concentran buena parte de los nuevos emprendimientos vinculados con biología sintética, ingredientes naturales, agricultura celular y tecnologías aplicadas a la salud.

La región posee además una ventaja competitiva difícil de replicar: una de las mayores reservas de biodiversidad del planeta, un recurso considerado estratégico para el descubrimiento de nuevas moléculas de origen vegetal.

En Argentina, el ecosistema biotech viene mostrando un crecimiento sostenido impulsado por la calidad de sus investigadores, la tradición científica de universidades y organismos públicos y la aparición de emprendedores que buscan transformar desarrollos de laboratorio en empresas escalables.

Si bien históricamente el país se destacó por compañías vinculadas a la biotecnología agropecuaria, en los últimos años comenzaron a surgir proyectos enfocados en salud humana, alimentos funcionales, cannabis medicinal y bioingredientes de alto valor agregado.

Uruguay también logró posicionarse como un polo atractivo para este tipo de emprendimientos gracias a un marco regulatorio estable, incentivos para la innovación y políticas orientadas a captar inversiones tecnológicas.

No resulta casual que varias startups argentinas hayan elegido instalar allí sus casas matrices mientras mantienen buena parte de sus equipos de investigación y desarrollo del otro lado del Río de la Plata.

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