"Ahora Kirchner me llama 'Luisito'"
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L.B.: Fue una alianza espuria, comercial, en la que ( Armando) Mercado aporta un rezago de 5% porque el resto del Frente para la Victoria, como buena parte del radicalismo, está con nosotros.
P.: Brizuela tiene el respaldo del Presidente. ¿O no?
L.B.: No. Para que haya un respaldo genuino de Kirchner tendría que haber estado en Catamarca y no estuvo. Ni siquiera vinieron ministros como ocurrió en Misiones. Sólo estuvo, por un rato, Alicia Kirchner por una ayuda a su ex esposo. Yo estoy conforme con que el Presidente no se haya inmiscuido.
P.: ¿Hizo un pacto con Kirchner para que no se meta en Catamarca?
L.B.: No pacté nada. Pero hubo, por interpósita persona, un acuerdo para que no baje a Catamarca. A través del jefe del bloque (José) Díaz Bancalari pedí ese gesto. Además vino el interventor del PJ. ¿Alguien puede pensar que lo hizo sin consultar? Lo sano era que no venga, que no se meta porque además nosotros somos su garantía en octubre.
P.: Sin embargo Kirchner hace una semana recibió a Brizuela. Esa foto dice mucho.
L.B.: El Presidente tiene muchas fotos y a mí no me importa la foto. No puedo ser hipócrita: acá había ocho candidatos y todos pintaban «Juancito» con Kirchner. Menos yo. Pero estoy conforme porque él no volcó su aparato acá. Si lo hubiese hecho, otro hubiera sido el cantar.
P.: ¿No le hubiese gustado que Kirchner, que se dice peronista, apoye al candidato del PJ y no a un radical?
L.B.: Sí, por supuesto. Pero, también entiendo su juego y lo acepto: él está en un armado con los gobernadores e intendentes K que, según sus números, le aportarían 2 millones de votos.
P.: Da la impresión de que el Presidente no quiere que usted gane.
L.B.: No crea: ya me dice Luisito. Desde el abrazo de Perón con Balbín, y de Menem con Rojas, en política no se puede vivir por siempre enfrentados. Yo no le guardo ningún rencor, pero tampoco lamento haber jugado en la presidencial de 2003 con Menem. En aquella elección, acá, Kirchner saco 8% de los votos y Menem sacó la mayor diferencia del país.
P.: ¿Está jugando a ganar a muerte? Le pregunto porque vino tarde a hacer campaña, hay menos aparato... da una impresión extraña.
L.B.: Mire, yo no quiero perder ni a la bolita, así que acá vine a ganar. Pero hay una
explicación: yo me quedé esperandouna fusión, con la tutela de Kirchner, entre el PJ y el FpV. Ellos habían ganado por lo que entendí que debían convocarnos para armar una lista donde yo no sería el candidato sino que aceptaría al que pusiera Kirchner. Pero pasó lo que pasó, que yo lo anticipé hace cuatro meses, y los candidatos que se decían kirchneristas se empezaron a caer porque, salvo yo, no tenían ni votos ni «con qué..» ni estructura para ir a la elección. Entonces, los muchachos fueron a buscarme y yo me vine de Mar del Plata, donde estaba de vacaciones, a Catamarca con 60° de calor y me puse al hombro la campaña, custodiado por expertas (su mujer, Graciela Camaño, es la jefa de campaña) que no me dejan hacer una.
P.: Si su pronóstico falla y el domingo pierde, ¿se terminó Barrionuevo?
L.B.: Si en la ciencia ficción ocurriera eso que usted dice, éste es mi último intento. Si gano sólo seré gobernador por un mandato y si pierdo, ésta fue la última y se van a perder los catamarqueños de tener un gran gobernador.
P.: Si usted gana el domingo, ¿gana Kirchner o gana el peronismo tradicional?
L.B.: Gana el peronismo y gana Kirchner que es el candidato del peronismo y yo nunca saqué los pies del plato: no me fui ni cuando el partido lo tenía Herminio, que era un demonio.
P.: Está menos crítico de Kirchner...
L.B.: Yo al Presidente lo voy a defender hasta la muerte porque es mi presidente... hasta diciembre. Antes de eso, el partido va a elegir a un candidato que, si quiere, puede ser Kirchner porque el peronismo acostumbra apoyar las reelecciones.
P.: ¿Y si la candidata es Cristina?
L.B.: Yo no creo que sea.




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