14 de diciembre 2007 - 00:00

Alberto, ahora con De Vido

Alberto Fernández también salió a defender al gobierno de las acusaciones venidas de la Justicia de los Estados Unidos. Lo hizo en un diálogo con Andrés Kusnetzoff por «FM Metro», en el cual dedicó un párrafo a contar cómo el gobierno le soltó la mano a Felisa Miceli.

Aberto Fernández
Aberto Fernández
Periodista: El caso Miceli...

Alberto Fernández: En realidad, el caso Miceli es un caso particular porque nosotros nos enteramos por los diarios del tema Miceli. Nunca el Ministerio de Economía, la ministra de Economía, nos había informado que había vivido una circunstancia como la que había vivido, que le habían encontrado una bolsa con dinero, que habían levantado un acta, bueno, todo lo que se dijo que nos enteramos cuando fue publicado.

P.: ¿Qué dijo el Presidente?

A.F.: La llamamos y le dijimos: «Felisa, ¿qué es esto que están publicando?». «No, es una locura, es una zoncera, lo que pasa es que eso era un dinero que yo tenía porque firmaba un boleto de compraventa para la compra de una casa con el dinero que me habían prestado y yo lo tenía ahí, porque lo traje de mi casa pensando que iba a firmar el boleto de compraventa.» «Entonces explicalo, mostrá el boleto de compraventa, qué se yo.» Bueno, el boleto de compraventa nunca llegó; y cuando le volvimos a pedir explicaciones, nos dijo: «Es un dinero que me prestó mi hermano»; «bueno, pero ¿vos podés acreditar el origen del dinero?» «Sí, por supuesto.» «Bueno, te pido que lo acredites.» Ya cuando acá no lo pudo acreditar dijimos: «Bueno, Felisa, hasta acá llegamos.» Así fue exactamente lo que pasó. O sea, en ese punto la verdad que nosotros fuimos tan sorprendidos como ustedes de lo que había pasado, y en principio uno esperó una explicación satisfactoria de lo que había pasado y eso lamentablemente no ocurrió. Cuando vimos que no llegaba la explicación satisfactoria, lo que hice fue a instancias del Presidente, que presente la renuncia y que responda ante la Justicia como una ciudadana más por lo que ha hecho.

P.: ¿Cómo lo tomaron?

A.F.: Nos dolió porque también es justo decirlo... Felisa es una mujer de una vida austera, nunca hubo algo que nos permitiera pensar algo irregular, como tampoco puedo entender, es el día de hoy que no entiendo qué hacía ese dinero ahí y qué fin tenía. Y yo espero que lo pueda explicar, porque francamente me encantaría que lo pueda explicar porque nada hace indicar que Felisa tuviera una vida distinta a lo que tuviera que ver con sus ingresos. Sinceramente lo digo.

P.: Tenía fueros Miceli...

A.F.:
Ni fueros, ni nada. Nosotros, cada vez que llamaban a prestar declaración indagatoria, en el caso de Felisa ni siquiera la habían llamado en ese momento, pero cada vez que un funcionario fue llamado a prestar declaración indagatoria, inmediatamente lo corrimos del cargo y en algún caso que nunca fue llamado a prestar declaración indagatoria, como fue el caso del funcionario que subió al avión al famoso Antonini Wilson, al tristemente célebre Antonini Wilson, directamente lo separamos del cargo porque fue un error enorme haber permitido eso. Por lo menos un error enorme, con lo cual nunca hemos sido de aquellos que prolijan a funcionarios sospechados por la Justicia, nunca lo hemos hecho.

P.: Siempre parece que el que sube afana...

A.F.: Yo lo hablaba con amigos y les decía: no saben qué difícil es estar en una posición como la que estamos nosotros. Es difícil porque yo ya le decía a un amigo mío, vos sabes que yo, para mí, yo...; viste que vos trabajás de periodista, otro trabaja de locutor, otro trabaja de banquero... yo trabajo de jefe de Gabinete. Ya a esta altura yo laburo de jefe de Gabinete y es un trabajo que me lo tomo muy en serio. Yo llego acá a las 8 de la noche y me voy a las 10 de la noche (sic), lo hago a gusto, me cansa mucho y yo me doy cuenta que en la Argentina, el periodismo fundamentalmente, le cuesta entender el paso que ha habido de la Argentina espantosa, de la Argentina farandulesca, de la Argentina corrupta que se vivieron muchos años de la década del 90, la Argentina desastrosa del gobierno de la Alianza, a esta Argentina en donde indefectiblemente hay que ser distinto porque todo el pasado no te permite repetir la experiencia.

Entonces uno llega, se dedica a trabajar, podés preguntárselo a cualquiera, Andy, yo desde el primer día y hasta hoy vengo manejando mi auto particular, no ando con custodia, ni ando con choferes y siempre me he movido solo. Muchas veces vos leés las críticas periodísticas y al periodismo le cuesta creer que esto ha cambiado, que ha cambiado, que la Argentina de la frivolidad, farandulesca, de la corruptela, no existe más; pero no existe aún a pesar de muchos. No es mi caso, yo la verdad que quiero esta Argentina, la Argentina del funcionario correcto, del funcionario que rinde cuentas, del funcionario no ampuloso, pero al periodismo le cuesta mucho, muchísimo. Se acostumbró a una Argentina que tenía esas condiciones y que para el periodismo era fenomenal, porque era una noticia todos los días. Entonces, el trato que muchas veces recibimos es tan injusto, tan injusto, porque lo hemos hecho nosotros en materia de corrupción, de lucha contra la corrupción, no lo ha hecho nadie en la Argentina.

P.: La gente paga sus impuestos y alguien se los lleva...

A.F.: Lo que pido es buena fe de todos lados. Vos planteabas el caso de Skanska, mirá... el caso Skanska es un formidable ejemplo de corrupción privada. Puede ser, no lo sé, porque hasta el día de hoy nada lo indica; inclusive con las pruebas que aparecen en la Justicia, hasta me lo han contado porque no he podido ver el expediente, nada indica que efectivamente estén los funcionarios involucrados. Ahora, lo que sí está absolutamente probado es que había una usina que emitía facturas falsas para que en las empresas privadas roben. Eso si está recontra probado y eso es un formidable caso de corrupción privada. La corrupción privada pareciera ser que en la Argentina no le prestan atención, pero la corrupción privada siempre es un costo y el costo lo pagás vos y yo.

P.: Hay un nuevo gobierno, y Julio De Vido está confirmado y entonces la sensación va a seguir siendo ésta...

A.F.: Entiendo lo que decís, ahora. Este es un típico caso de estigmatización. O sea, un día la señora Carrió empezó a llamarlo el cajero y desde ese entonces todos lo estigmatizaron. La señora Carrió tuvo hasta el tupé de acusarlo de ser partícipe de un homicidio de una pesquera, no sé qué historia allá en el Sur, de recibir fondos de una pesquera que habían matado al dueño. Es una cosa disparatada, que un medio se hizo cargo inclusive y desde entonces fueron estigmatizando a Julio De Vido. Ahora, cuando vos revisás, Julio De Vido jamás fue citado por un juez, jamás, y no quiere decir que no los hayan denunciado y no quiere decir que los jueces han decidido no investigarlo. Han investigado y jamás lo ha citado un solo juez. Porque ésta es la otra parte. Ponete en el lugar del funcionario que tiene familia, que tiene hijos. ¿Es justo que a una persona la estigmaticen graciosamente? Empezó a estigmatizarlo una señora que al día de hoy no sabemos de qué vive, que alquila un departamento en la avenida Santa Fe de más de 150 metros cuadrados, que no tiene sueldo de nada, que dice que le paga una fundación que no sabemos quién la sufraga, quién sufraga los gastos de la fundación y que a los 50 años dice vivir de la dádiva que le dan una serie de diputados nacionales y a esta señora se le ocurre decir lo que se le ocurrió decir, con absoluta, como dice ella, total el decir estupideces en la Argentina no tributa impuestos, entonces ella puede decirlo tranquilamente.

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