14 de mayo 2007 - 00:00

¿Aprovechará Francia y saldrá del letargo?

¿Aprovechará Francia y saldrá del letargo?
Hace una semana, Nicolas Sarkozy -perteneciente a la derecha gaullista- obtuvo la presidencia de Francia para el período 2007/12. Su triunfo en segunda vuelta sobre la candidata de izquierda, Ségolène Royal, fue por 53% de los votos contra 47% de su rival. Asimismo, se verificó una asistencia récord de 85%, lo cual, sin duda, le da un fuerte respaldo.

Desde un punto de vista estrictamente macroeconómico, la pregunta que se impone es la siguiente: ¿cuáles son las posibles implicancias de este nueva presidencia? ¿Dará lugar a más de lo mismo, tal como aconteció durante el mandato de Jacques Chirac con una Francia languideciendo en una suerte de estancamiento económico? O, por el contrario, la aparición de Sarkozy permitirá llevar a cabo las reformas imprescindibles para que el país se adapte a las nuevas reglas de la globalización y disfrute, en consecuencia, de la nueva tendencia de expansión mundial a mediano plazo.

Antes de responder a esta pregunta y tomando en cuenta la situación relativa de Francia en comparación con la Euroárea, Irlanda y EE.UU. -en el período de expansión mundial 2003/06, inédito en las últimas décadas- se puede obervar que, en términos relativos, Francia se halla por debajo de esas economías (ver cuadro). A este respecto vale sobre todo la comparación con Irlanda, la cual, precisamente a partir de las profundas reformas llevadas a cabo los últimos años, se distanció claramente de la economía bajo análisis.

  • Base de campaña

  • Todo indica, entonces, que el fracaso de Chirac en implementar las reformas necesarias para dinamizar la actividad económica ha sido un factor fundamental del atraso relativo de la economía francesa. Ahora bien, precisamente, la base de la campaña de Sarkozy fue la necesidad perentoria de un cambio para subir a Francia al tren de la actual recuperación de la Euroárea y, asimismo, a la tendencia de expansión global.

    A este respecto, reiteradamente mencionó en su campaña que las reformas más necesarias a llevar a cabo, y sin duda las más difíciles, eran las correspondientes a los regímenes laborales y de seguridad social, las cuales habían llevado a Francia «a su actual declive económico», afectando en gran manera su productividad. La sola mención de la vigencia de la semana de trabajo de 35 horas semanales, «absurda y negativa» según el presidente electo, habla bien a las claras de este fenómeno.

    Hay confianza en que Sarkozy, elecciones legislativas de junio próximo mediante, tenga el empuje, la resolución y el suficiente apoyo político como para lograr éxito en relación con sus promesas de cambio. En términos macroeconómicos, esto implicaría que Francia -segunda economía de la euroárea, con un producto bruto levemente superior a los dos trillones de dólares- se subiera a la globalización y expansión mundial, saliendo de esta manera de su actual letargo de crecimiento.

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