"Argentina aún es un dilema para el inversor extranjero"
-
Planes sociales y formación de capital humano
-
Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
Michael Mussa
Periodista: ¿La Argentina necesita un acuerdo con el FMI?
Michael Mussa: La palabra necesidad suena demasiado fuerte. El país ha hecho en estos dos últimos años pagos netos significativos al Fondo. Al mismo tiempo hubo un importante aumento de las reservas del país, pero las mismas se reducirán si continúan cancelando deuda. Y ésta no parece ser la mejor solución, sobre todo si se considera que el acceso de la Argentina al mercado internacional de capitales es por el momento limitado.
P.: ¿Y para los inversores es relevante que exista o no un acuerdo?
M.M.: La Argentina continúa siendo un dilema para el inversor extranjero. Existe preocupación todavía por muchos temas aún sin resolver que generan preocupación para los que analizan oportunidades, como los casi u$s 20.000 millones en bonos que quedaron fuera del canje, el futuro de las tarifas y, en general, las reglas de juego de la economía. Pero aun así es evidente que se registró un importante ingreso de capitales junto a la mejora de la economía, pero liderado sobre todo por aquellos argentinos que sacaron sus fondos durante la crisis financiera y ahora deciden volver.
M.M.: Ahora hay otras cosas en juego. Por ejemplo, una preocupación es el aumento de la inflación, tema que no existía en la década pasada, y que seguramente requerirá un mayor ajuste desde el punto de vista monetario. Luego están las reformas estructurales en áreas como el sistema financiero y los servicios públicos, o el tratamiento de los bonistas que quedaron fuera de la reestructuración. Con o sin el FMI deberán enfrentar temas como el tarifario, porque de lo contrario será imposible conseguir inversores que quieran acercarse al sector o decidan correr riesgos.
P.: ¿Ve el repunte inflacionario como una amenaza para el crecimiento?
M.M.: Efectivamente lo es, porque el aumento de los precios genera la reducción en el tipo de cambio real. Un dólar alto ayudó a la Argentina a mejorar su posición externa, además del aumento en los precios de las materias primas. La apuesta es mantener un dólar nominal alto, pero ahora la inflación ingresó por la puerta de atrás, lo cual podría generar un efecto negativo en la capacidad exportadora al encarecer los costos internos. La otra posibilidad es permitir una caída en la tasa nominal, que tendría un efecto similar sobre la competitividad. Los argentinos tienen mucha experiencia y recuerdos negativos sobre los efectos de la inflación y el gobierno deberá dejar claro que existe un compromiso para evitar un salto mayor de los precios.
P.: ¿Cree que el Fondo fue el principal culpable del estallido argentino en 2001?
M.M.:Voy a repetir básicamente lo que sostuve en mi libro. Hubo aspectos en los que el FMI merece muchas críticas. Pero el desastre fue hecho en la Argentina por argentinos, y no ocurrió por primera vez. La decisión de aplicar la convertibilidad y mantener el tipo de cambio en un nivel que no era sostenible no fue del Fondo. El gobierno lo quiso así y contó con el apoyo mayoritario en ese momento de la población.
P.: ¿Qué pronóstico tiene sobre la situación internacional y su impacto en países como la Argentina?
M.M.: Las tasas de mercados emergentes bajaron casi al nivel de 1997 y se encuentran por debajo de los rendimientos que tienen los bonos basura en los Estados Unidos, una situación inédita. En el largo plazo no veo que esta situación sea sostenible. La Reserva Federal sigue subiendo las tasas y el aumento del petróleo también presiona a los bancos centrales a mantener los rendimientos altos. Creo que el panorama para los mercados emergentes no será tan bueno como lo es ahora. Pero esto no debe condicionar especialmente a la Argentina. Ustedes no tienen un problema inmediato de financiamiento como ocurría en los '90. El desafío es avanzar con cuestiones estructurales.




Dejá tu comentario