Argentino en Haifa
(El futbolista argentino Roberto Colauti se vio sorprendido el domingo a punto de iniciar el entrenamiento en su club Maccabi Haifa por los bombardeos del grupo terrorista Hizbollah. Vive hace más de dos años en Israel y asegura que en la ciudad bombardeada «la vida era más tranquila que en un pueblo de provincia de la Argentina». En diálogo por «Radio América», el ex jugador de Boca y de Banfield dio un testimonio directo de los ataques.)
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P.: ¿Cuándo llegaste a Israel?
R.C:. Llegué en 2004. Estos primeros años fueron muy tranquilos, mucho más que en una provincia de la Argentina o un pueblo. Podés andar a las 3 de la mañana por la calle sin problema, dejar el auto en cualquier lado, los chicos van al colegio solos. Pero ahora ocurre esta situación que hace doce años que no se producía. Te shockea y replanteás todo, pero en estos momentos tengo un contrato con el club así que debo cumplir con él. Tengo una oferta de un equipo mexicano y tal vez la aproveche, pero no será de inmediato. Por ahora, el equipo tiene que jugar un partido de repechaje para entrar a la Champion League el 8 de agosto, aunque no se jugaría en Israel. Tal vez nos toque Chipre.
P.: ¿Cómo siente la gente esta situación, qué opinás de lo que está ocurriendo?
R.C.: Acá la gente está muy confiada y muy tranquila. Para nadie es muy normal, pero toda su vida se criaron viendo estas cosas, se los ve tranquilos y confían mucho en su ejército. Acá te tranquilizan y dicen que en pocos días esto va a terminar. Cada país tiene una realidad diferente. Yo estoy adaptado, me casé con una israelí, aunque me cuesta un poco el idioma.
P.: ¿Las ciudades están preparadas para esta situación?
R.C.: Por ley, cada vivienda debe tener una habitación blindada para este tipo de ataques. Y además, cada cien metros, es decir en cada cuadra, debe haber una habitación que actúa como refugio antibomba. No llegué a utilizarlo porque lo primero que hice fue preparar algo de ropa y venirnos para Tel Aviv. No había pánico en la ruta, al contrario, había muy poca gente, casi como un día cualquiera.




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