"Bernanke plantea una modificación a fondo de los préstamos en problemas"

Opiniones

El experto en mercados internacionales que se escuda con el nombre del personaje Gordon Gekko de la película "Wall Street" cree que ante la crisis existente, finalmente Estados Unidos procederá a una refinanciación de hipotecas con cargo a fondos públicos. Explica que los remates son tremendamente costosos y tratar de evitarlos está en el interés de todas las partes involucradas

Periodista: La Fed promueve una reestructuración agresiva de los préstamos hipotecarios. Ben Bernanke abogó, por primera vez, por la aplicación de quitas sobre el capital adeudado. Días atrás, el Tesoro, en cambio, denostó las propuestas de rescate. Paulson dijo que podían causar más daño que beneficios. ¿Un cortocircuito a plena luz del día?

Gordon Gekko: Para nada. Hay un tercer jugador que son los bancos. Bernanke plantea una modificación a fondo de los préstamos en problemas. Con cargo a los bancos. El Tesoro, a su vez, rechaza comprometer fondos públicos para montar un salvataje, que es la iniciativa que impulsa el sistema financiero conforme varios borradores en danza.

P.: Que la cuenta la pague otro.

G.G.: Eso sería muy crudo. E inexacto. Es más bien una invitación a compartir los gastos.

P.: No recuerdo nada similar cuando los balances eran una fuente inagotable de ganancias.

G.G.: Es correcto. En rigor, nadie pide para sí. Fíjese el lenguaje que se utiliza. La idea es siempre ayudar a los deudores. Evitar los remates masivos de vivienda. Por supuesto, las consecuencias no se limitan a los afectados directos. Y allí tallan las diferencias de intereses.

P.: Ya se anunciaron varias iniciativas para contener el problema. La extensión de las garantías de la Federal Housing Administration (FHA), el congelamiento de tasas para ciertas hipotecas subprime ajustables.

G.G.: La semana pasada, el regulador de Fannie Mae y Freddie Mac, quienes en conjunto controlan 1,4 billón ( trillones) de dólares en hipotecas, desactivó los topes máximos que impedían aumentar su cartera.

P.: No parece alcanzar. No estaría Bernanke tan preocupado como para señalar que no basta con renegociar las tasas de interés sino que hay que hundir el cuchillo en el capital de los préstamos.

G.G.:
Comparto. La dinámica de los precios de la vivienda fuerza a subir el tenor de las propuestas. Con una cantidad creciente de propietarios que ya han consumido su patrimonio en el inmueble, que por consiguiente, deben más que lo que vale su casa, lo que se observa es un récord de deserciones.

P.: La gente deja de pagar y se va.

G.G.: No se va, pero deja de pagar. Aun en el caso de hipotecas con recurso, que permiten entablar acciones legales para recuperar la totalidad de lo prestado. El énfasis en reestructurar el capital parte de la intención de reponer un balance favorable -una posición patrimonial positiva-que desaliente la alternativa del incumplimiento.

P.: Las entidades financieras deben pensar que si admiten una condonación de capital, nada les garantiza que no tengan que repetirla más adelante.

G.G.: No hay garantías. Pero los remates son tremendamente costosos y tratar de evitarlos está en el interés de todas las partes. Si a fines de 2007 había 2 millones de casas vacías a la venta, las expectativas de sumar 1,5 o 2 millones más por efecto de las ejecuciones judiciales, obligan a tomar el toro por las astas sin medias tintas. Por eso las iniciativas cobran cada vez más alto voltaje.

P.: Eso no significa que los bancos practiquen la recomendación de Bernanke.

G.G.: Desde ya. Si el Congreso hubiese aprobado la reforma del Capítulo 13 de la Ley de Quiebras, convalidando el «cramdown» (el reajuste de la deuda al valor del colateral) en el caso de la vivienda de residencia principal, otro sería el cantar. En principio, quien debe tomar la decisión de una condonación, la firma encargada de la recolección de los pagos (servicer), tendría las espaldas mejor cubiertas frente a posteriores reclamos.

P.: ¿Cómo piensa que se desplegará este drama? ¿Se asistirá de brazos cruzados a una debacle de los precios de los inmuebles?

G.G.: No. La experiencia sugiere cómo será el final aunque en pleno año electoral, es arduo arriesgar los tiempos. Creo que ya lo hemos comentado. Chris Dodd, el senador demócrata que preside la Comisión de Banca y Vivienda, ya se pronunció por una refinanciación de hipotecas con cargo a fondos públicos. Con un modelo que remeda la Home Owners´Loan Corporation de 1933. Otros esquemas en boga en la trastienda -como el llamado SAFE-apuntan en la misma tónica.

P.: ¿Habrá quórum político para avanzar en esa dirección?

G.G.: El cuarto jugador es la opinión pública. Y en un año de elecciones reñidas conviene prestarle atención. Las encuestas son desfavorables para cualquier acción que sugiera un rescate gracioso. Por eso, el gobierno de Bush apoya diferentes propuestas, pero ha trazado una línea en la arena: que no se involucren desembolsos directos de fondos públicos. De ahí, la postura de Paulson.

P.: Que la opinión pública frene lo que sería un elixir para cualquier plataforma populista no deja de sorprenderme.

G.G.: No es muy popular entre la gente que manejó con prudencia sus finanzas personales que se le arroje un salvavidas a quienes tomaron los riesgos de apostar a una vivienda que iba más allá de sus verdaderas posibilidades. Y, mucho menos, que se lo haga a sus expensas. Eso no significa que el rescate no vaya a proceder. La necesidad de frenar la bola de nieve va a prevalecer. Pero, en principio los tiempos y luego las formas prestarán atención a la sensibilidad de la opinión pública.

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