¿Censura o presión K?
(«Polémica en el bar» se ocupó del tema de la salida de «América TV» del productor Diego Gvirtz cuando el canal ejerció su derecho de editar la participación de Mario Pontaquarto en «TVR». Lo más importante que se dijo en la mesa de Gerardo Sofovich fue: «Este canal siempre respetó la amplitud ideológica, pero Pontaquarto no es ideología. Acá hay otro trasfondo». «Ahora se reaviva la figura de Pontaquarto porque hace falta echar a Branda del Banco Central.» «Censura fue lo que pasó en 'Canal 13' en 'Conectados', porque un cronista le tiró del pelo a Cristina Kirchner. Echaron al cronista y levantaron por tres semanas el programa, pero nadie dijo nada.» «El gobierno quiso imponerle a gente de este canal que cediera el manejo de la opinión. Eso sí es grave. Eso demuestra que no se conforman con lo que tienen, que es mucho, y quieren todo.» Veamos el diálogo completo.)
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Gerardo Sofovich
Chiche Gelblung: ¿Cómo, Branda no es del gobierno?
G.S.: En fin, no voy a entrar en ese tema, como tampoco voy a entrar en el tema que anda flotando por ahí de una FM que a lo mejor es una recompensa para alguien, así como hace unos meses hubo otra FM de premio...
Ch.G.: Es tal el caos ideológico que hay hoy, que recién lo vi a Menem criticar a este gobierno porque le paga al FMI. ¿Y cómo no le va a pagar? Si no le pagara, Menem lo criticaría por no hacerlo...
G.S.: No, lo que dijo recién Menem en el programa de Majul es que Kirchner dice que no le va a pagar al FMI con el hambre del pueblo, pero resulta que paga puntualmente. Todo es así. Por ejemplo, a mí me hizo gracia lo «naïf» que fue el ministro Fernández cuando dijo que lo de Chiche con Patti es «oportunismo político». ¿Y todo lo demás qué es? ¿Qué es lo de Solá, lo de Julio Alak, lo de los 14 gobernadores peronistas? Pero bueno, nos distrajimos del tema. Yo quiero decir que durante muchos años fui amigo de Diego Gvirtz, y creo que poner a Pontaquarto en el lugar del invitado de «TVR» es cambiar las reglas del juego. Yo fui invitado también a «TVR», pero me aparto. Allí fueron grandes figuras del espectáculo, de la literatura, de las artes, del deporte. ¿Qué tiene que ver Pontaquarto con, y me aparto, todas esas celebridades?
Jorge Rial: Yo quiero decir que soy el último mohicano de esta gestión. Ingresé al canal por el año 2001 y llegué a ser hasta gerente de programación. Y puedo decir que nunca trabajé con tanta libertad. Acá convivieron Lanata y Hadad. Cuando yo era gerente fui testigo de las presiones que hubo de la Embajada de Estados Unidos contra «TVR» cuando se hizo el informe sobre las Torres Gemelas, pero el canal bancó a «TVR». Y lo mismo hace poco con el caso Cromañón, cuando hicieron el tema aquel «Dame fuego», el canal bancó a «TVR». Lo cierto es esto: nadie es Hernán Cortés, nadie quema las naves sin tener un puerto seguro adonde va a ir... ¿Quieren un caso de censura? Censura fue lo que pasó hace 3 meses en «Canal 13» en el programa «Conectados», donde un cronista le tiró del pelo a Cristina Kirchner. Eso fue censura: echaron al cronista, levantaron por tres semanas el programa y nadie dijo nada. Sólo nosotros.
Ch.G.: Acá también está el tema de la libertad del editor y la libertad del periodista. Vamos a tomar el caso de los editores gráficos. La mayor parte de ellos no respeta al periodista. Miren el caso del pobre Nudler, que en paz descanse. Hay diarios que son Kremlins, por más progres que intenten aparentar. En cambio hay diarios respetuosos. Yo trabajé en Ambito Financiero, y me acuerdo que en una reunión de redacción, durante el caso Carrasco, yo planteé una opinión que no era la de Julio Ramos. El me dijo: «Yo no estoy de acuerdo». Pero salió mi columna, y salió la de él, y salió la de Roberto García...
G.S.: Ambito Financiero suele publicar dos visiones de un mismo tema.
Luis Pedro Toni: Yo fui compañero de Ramos cuando estaba en «Clarín». Un día me dijo que no se bancaba más ese diario, y bueno, fundó después el suyo.
G.S.: Bueno, pero yo quiero hablar ahora de Pettinato. A mí me molestó mucho que dijera que no lo llamó nadie ahora. «Ni Manzano, ni Rial, ni Sofovich.» Pettinato siempre tuvo algo bueno, y es reconocerque se había hecho en la televisión gracias a mí. El se compró una casa en Córdoba, a la que le puso «Los Gerardos» en agradecimiento a mí. Pero, casualmente, yo hace dos meses lo llamé al celular para proponerle un nuevo negocio televisivo. No me contestó, y le dejé un mensaje. A los pocos días lo llamé a la casa, me atendió su mujer y me dijo que no estaba, pero que le iba a avisar. Tres días más tarde, un domingo a las 3 de la tarde, vuelvo a llamarlo a su casa y me responde su hijo. Me dice que estaba durmiendo la siesta, que lo llamara más tarde. Yo ya estaba encaprichado: lo llamé de vuelta a las 6, me volvió a atender el hijo, me dijo que esperara y al rato regresó y me dijo que su padre seguía durmiendo. Bueno, nunca más. ¿Y ahora se queja? (mirando a cámara). ¿Por qué carajo te tengo que llamar ahora, Pettinato?
J.R.: Bueno, a mí también me involucró. Pero si yo no lo llamé nunca cuando nos mataba desde «Indomables», no sé por qué lo voy a llamar ahora. Pero bueno, si quiere lo llamo.
G.S.: No intentes ni al celular ni a la casa. Ahí no contesta.
Ch.G.: Pero volviendo al tema. Acá hay muchas cosas más... Yo llevé a Pontaquarto a un programa mío, estuvo 25 minutos, y no pasó nada...
G.S.: Claro que hay más cosas... ya se van a ir viendo...
G.S.: ¿Leyeron la nota de la revista «Noticias»? Ahí se habla de una reunión entre el gobierno y gente de este canal, reunión que es totalmente verídica porque me la contó una de las personas que participó. El gobierno quiso imponerles que cedieran el manejo de la opinión. Eso sí es grave. Eso demuestra que no se conforman con lo que tienen, que es mucho, y quieren todo.
Ch.G.: También hay que tener en cuenta que todos los canales dependen de una licencia, que se renovó por decreto, y que también puede deshacerse por decreto.
G.S.: Por eso es importante el movimiento que hay ahora en la Corte de Justicia, para que el Parlamento valide todos los decretos del Poder Ejecutivo. No se puede vivir por decretos.




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