¿Chacho supo de sobornos?
(El affaire de los sobornos en el Senado a cambio de la ley laboral persigue a sus protagonistas como un perro fiel. Uno de ellos es Chacho Alvarez, que ha regresado a la grilla salarial del Estado como burócrata del Mercosur, que estaba del lado de quienes fueron acusados de pagarlos -el gobierno de la Alianza-; otro, el ex senador peronista Héctor Maya, que votó contra esa ley en el recinto, y lo recordó así por «FM La Isla», en diálogo con Gloria López Lecube.)
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Chacho Alvarez
Héctor Maya: Más allá de si haya sabido o no, es que si hubo sobornos, Alvarez fue protagonista. Y más aún, yo creo que fue protagonista del desplazamiento de De la Rúa. La ley laboral fue concebida durante todo el tiempo por Flamarique, quien atendía en el Senado en el propio despacho del vicepresidente de la Nación. O sea que pensar que si ahí ocurrió algo incorrecto Alvarez lo ignoraba es un pecado de infantilismo. Una persona que está involucrada en este tipo de cosas no es positivo que represente al país. ¿Cómo es posible que el presidente de la República, que ha demostrado, criticado y difamado esta ley laboral, designa en representación del país al que condujo el proceso de tratamiento de esa ley? Más aún, al que la hizo tratar con métodos y procedimientos absolutamente ilegales. No hablemos si a esto se le agrega la otra hipótesis que yo desconozco, de que haya habido o no sobornos.
P.: Pero Chacho Alvarez renunció por esa famosa ley laboral, por la corrupción...
H.M.: No es así. El conocía todo lo que había pasado en el trámite de la ley y se lo quiso endilgar a De la Rúa, que había sido parte juntamente con él cuando quedó al descubierto que era una maniobra política. El objetivo era el derrocamiento y desplazamiento de De la Rúa, que renunció y se fue. El no se fue por una cuestión ética, sino porque lo descubrieron en una situación reprochable desde el punto de vista político, legal y ético.
P.: ¿Habla de un intento de golpe?
H.M.: Exacto, se hizo un tiempo después, en 2001.
P.: ¿Usted dice que Chacho podría estar involucrado con Duhalde?
H.M.: No en ese momento, creo que era una acción personal, era muy fuerte la confrontación.
P.: El podía seguir conspirando y no renunciar, ¿cuál sería el motivo de su renuncia?
H.M.: Creo que él podría haber seguido conspirando, y creo que después protagonizó con simpatía los acontecimientos del derrocamiento. Mucho más grave que su designación es la diferencia de tratamiento que le impone la ley a una persona y a otra, porque el que llevó adelante esa ley fue Alvarez, y hay legisladores que están siendo objeto de trámite judicial y es inexplicable que Alvarez, que participó de todo, no sea objeto de ese mismo trámite. Hay como un apañamiento.
P.: ¿Qué significó la renuncia de Alvarez para De la Rúa?
H.M.: Fue la caída de Pompeya. El comienzo del desbarranque institucional del país fue la conducción que le imprimió en forma incorrecta Alvarez al Senado de la Nación. Y quienes estuvimos en contra de esa situación fuimos objeto de persecución. Hubo quienes colaboraron con Alvarez, como la actual senadora por Capital, Vilma Ibarra, quien era una de los operadores como secretaria de la cámara y presionaba desde el punto de vista administrativo a los legisladores que estábamos en contra.
P.: ¿Los apuraba?
H.M.: Nos discriminaban y nos desmerecían en el tratamiento respecto de la posibilidad de tener asesores, nos reducían nuestra planta de personal en forma arbitraria. Esto era muy grave en el Senado, pero tiene actualidad en la medida en que este gobierno que intenta recuperar la ética recurre a este tipo de representantes.



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