25 de febrero 2004 - 00:00

Cobos: "Conviene a Kirchner una oposición sólida"

Julio Cobos
Julio Cobos
Mendoza (especial) - Cuando se le pregunta si extraña la tranquilidad de los claustros de la Universidad Tecnológica Nacional, dice que «los desafíos actuales» lo tienen «bastante entretenido». El ex rector y, desde el 10 de diciembre, gobernador Julio Cobos (UCR) recibió a Ambito Nacional en la Casa de Gobierno de Mendoza, en medio de uno de esos «desafíos»: las febriles negociaciones que encara para reestructurar el bono Aconcagua, campo en el que la provincia ostenta la medalla de no haber entrado nunca en default.

En el encuentro, Cobos -de 48 años, que sorprendió en la provincia por su perfil alto y desacartonado, y a quien suele vérselo correr diariamente y participar periódicamente de carreras pedestres- estuvo rodeado de sus jóvenes ministros: de Gobierno, Alfredo Cornejo; de Hacienda, Alejandro Gallego, y de Economía, Laura Montero. Veamos los tramos centrales de la entrevista que mantuvo con este diario.

Periodista:
En el concierto de provincias, ¿cuáles son los puntos fuertes y las debilidades de Mendoza para 2004?

Julio Cobos: Mendoza tiene la ventaja de la recuperación rápida de su economía, pese a estar bastante endeudada (por casi u$s 1.000 millones, con un presupuesto de $ 2.000 millones). La economía de Mendoza -diversificada y con conveniencia cambiaria en exportaciones-, la suba del petróleo y su ubicación junto a Chile -donde se abren más mercados hacia países asiáticos- permiten una salida más rápida que otras provincias.Y en 2003 hubo un pequeño superávit. Las debilidades son las del nivel país; el modelo anterior dejó una situación de pobreza que no escapa a Mendoza y que va a tardar mucho en corregirse.


P.:
¿Qué opinión le merece la gestión de Néstor Kirchner?

J.C.: Hasta ahora es un poco lo que esperábamos cuando se conformó la Alianza, en cuanto a priorizar el desarrollo social y revalorizar la posibilidad de recuperación como país. Así que lo veo bien. Habrá que ver cómo salimos del default, porque tenemos que integrarnos al mundo, si bien no hemos perdido la vinculación total. Me parece que es la intención del gobierno, y estamos deseando todos que le vaya bien.


P.:
¿Apoya la quita de deuda de 75% que pregona el Presidente?

J.C.: Por ahora voy a apoyar la estrategia que se fije a nivel presidencial. Ahora, si hay una propuesta que surja como partido de la UCR veremos cuál es el camino a apoyar. La UCR como segunda minoría tiene que tomar una postura en temas trascendentes de Estado. Por ahora cada gobierno en forma independiente da su opinión. En Mendoza quizá tenemos una estrategia distinta para nuestra deuda, porque es diferente; la comprometimos nosotros, y sí sabemos dónde fue el dinero. Pero mi estrategia es la prudencia y el silencio.


P.:
Precisamente, Mendoza pretende renegociar su bono Aconcagua, que tiene un vencimiento de capital de u$s 250 millones en 2007. El 4 de marzo vencen intereses por u$s 12,5 millones, con la posibilidad de una prórroga de 30 días. ¿La intención es no pagar bajo las actuales condiciones?

J.C.: Hemos pagado en épocas más difíciles. El hecho de que una provincia no esté en default, y que la Nación quiera salir del default, nos ubica en una posición distinta. Veremos cómo evolucionan las circunstancias, con el asesoramiento de la consultora que resulte seleccionada.


P.:
¿El actual escenario de default a nivel país ayuda a la provincia a renegociar el bono?

J.C.: Si yo pensara en el presente diría: no pago, espero, estamos en un país en default. Pero voy a apostar a las próximas generaciones, no a las próximas elecciones. Para que mañana, si queremos emitir otro bono o un fideicomiso, haya la confianza necesaria. No sé si el que esté en default o no el país sea una ventaja. Lo que es ventaja es que Mendoza es una provincia seria, que honró su deuda aun en momentos difíciles, y quiero aprovechar esa continuidad que se generó en esta conducta porque algunos beneficios nos ha traído. Pero tampoco quiero contraponer con la estrategia nacional, porque también somos parte de una Nación y no quiero que vayamos en caminos enfrentados. Sí paralelos, con estrategias distintas, pero persiguiendo igual objetivo: el bienestar para nuestra provincia, y que le vaya de la mejor manera a nuestro país.


P.:
¿A qué se debió el cortocircuito con el Presidente, reconocido por Aníbal Fernández, y cuál es la relación hoy?

J.C.: La razón fundamental fue la promoción. Pero el mismo Fernández reconoció que Mendoza actuó bien, en defensa de sus intereses. Con el Presidente no he tenido relación directa. Pero sí tengo relación con los ministros. Y no me puedo quejar porque la relación es buena en lo que hace a obras. El Presidente tiene que venir el 13 de marzo por el acto del Cristo Redentor, y ahí nos veremos seguramente.


P.:
¿Cuál cree que va a ser el rol de la UCR en 2004?

J.C.: El radicalismo debe ir reconstruyéndose poco a poco, tomando posturas estratégicas. Es bueno tener una oposición. Es más: le conviene al Presidente tener una oposición sólida porque si no puede ocurrir que la oposición se genere dentro del partido gobernante, y ésta puede ser más perjudicial, y nos daña a todos. En Mendoza somos tres los partidos mayoritarios, y este respeto generó un clima de convivencia. Nos cuesta sacar las leyes, pero si se actúa de buena fe se enriquecen las metas. A nivel país se puede lograr, sin que sea incompatible con la transversalidad que quiere el Presidente, porque uno puede estar de acuerdo con sus políticas perteneciendo a un partido, y apoyarlas más aún que los de su propio partido. Es lo que hay que diseñar en el nuevo esquema político, y ahí la UCR también tiene que redimensionarse.


P.:
La discusión por la nueva ley de coparticipación, ¿es un debate de fondo, o sólo un maquillaje para contentar al FMI?

J.C.: Sería una lástima si fuera sólo un maquillaje, porque es una buena oportunidad para producir cambios de fondo. Si no, es patear el problema para adelante. Debemos encontrar el mecanismo inteligente de discusión que sepa separar lo histórico que tenemos hasta ahora -que nos guste o no está, y habrá que respetar-, y a partir de ahora encontrar las variables que no arriben a un número fijo, sino a un número que vaya variando conforme a esas variables.

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