Cómo lograr ahorro energético
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Esto demuestra que los consumos residenciales, que concentran 37% del total de la demanda eléctrica, están determinando, y aún más, impulsando, el incremento total, constituyendo una alerta adicional a un servicio que afronta dificultades para su crecimiento.
Por este motivo, y en busca del sostenimiento de un servicio público esencial que ha mantenido siete años su tarifa en beneficio directo de los intereses de los usuarios -por encima incluso de los propios del sistema- , es que todos los usuarios deberíamos contribuir haciendo un uso responsable de la energía. Moderar el uso eléctrico evitando el derroche es la mejor manera de expresar solidaridad para un servicio tan social y universal como lo es el eléctrico.
Esto solo, seguramente, no bastará. Pero es el eslabón con consecuencias más inmediatas para afrontar un posible escenario de escasez energética para el próximo invierno, motivo por el cual debemos contribuir con los planes de uso eficiente instrumentados. Cuando en 2004 se implementó el Plan de Uso Racional de la Energía Eléctrica, la demanda estaba aumentando entre 8% y 12% mensual. Su aplicación determinó una baja, pasando a registros de evoluciones mensuales de entre 2% y 6%.
No obstante, la llegada del calor a fines de 2004, la falta de insistencia en campañas públicas para concientizar a la población sobre el uso racional y, sobre todo, la oferta de mayor confort a través de electrodomésticos de precios accesibles, hicieron que los usuarios se acostumbraran a no ahorrar y a pagar los recargos establecidos en los programas.
A fines de 2007, y tras un año de limitaciones eléctricas, el gobierno decidió liderar las campañas de uso eficiente de la energía. Comenzó dando el ejemplo con el uso eléctrico en los edificios públicos, invitando al sector privado a hacer lo mismo. Luego vinieron el cambio del huso horario y el plan de canje de lámparas de bajo consumo que tienden al uso responsable que debe ser alentado, aun cuando sus resultados parezcan insignificantes.
Pero, además, y más allá de estas necesidades específicas, el mundo entero va en busca de una mayor eficiencia energética. Nadie cuestiona los cambios de horario, en temporada estival o invernal, ni la regulación de la temperatura de los equipos de aire acondicionado, ni el uso de lámparas de bajo consumo. A tal punto que en algunos países están por prohibir la utilización de lámparas incandescentes dado su mayor consumo e impacto ambiental.




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