20 de diciembre 2005 - 00:00

Conflictos laborales contra crecimiento: el desafío de 2006

Los salarios en alza (entre 12% y 20%), el desempleo en baja (reducción de 2 a 3 puntos), la negociación como bestseller (se extenderá a todos los sectores y bajará a las empresas), y los conflictos (aumentarán entre 30% y 40%) se instalarán detrás, durante y después de todo proceso dentro de las relaciones laborales individuales y colectivas. Estos son a grandes trazos las perspectivas de 2006. Sin embargo, habrá factores negativos junto a los positivos. Veamos.

Los salarios en alza pueden tener efectos distorsivos si no se alinean con las necesidades de la productividad y de la competitividad. Ello implica pasar a un esquema de salarios variables sujetos a resultados, abandonando los cambios rígidos de los básicos convencionales y la proyección de sus adicionales. También habrá que operar sobre fórmulas creativas para equilibrar la pirámide salarial, que se presenta como sumamente empinada.

• Comportamiento

Las empresas tienen una estructura salarial propia muy vulnerable cuando los sistemas están basados en evaluaciones por desempeño o sistemas de productividad, que no pueden ser en general compensados con incrementos obligatorios surgidos de aumentos del Poder Ejecutivo o cuando se dictan en base a la negociación colectiva.

En este plano, las compañías deberán adecuar su estructura interna. Este proceso también está subordinado al comportamiento de la inflación, ya que si la misma supera 1% o 1,2% mensual, la revisión salarial irá acortando su plazo anual, a semestral o inclusive a revisiones trimestrales, convirtiéndose luego en otro de los agentes de la traslación a precios.

El desempleo en baja en muy alentador para mejorar en general la calidad de vida de la población, pero está dirigida a los ciudadanos que tienen condiciones de empleabilidad para ser captados por el mercado de trabajo. A medida que baja el desempleo se acentúan las diferencias con los excluidos y los marginados, los que deben ser clasificados por su nivel de conocimientos con salida laboral, más que por los ingresos que pueden lograr con sus escasos recursos. Es por eso que la Iglesia Católica expresa que existen grupos marginados que no cuentan con un plan adecuado para conectarlos con el mercado, a través de mecanismos que les brinden una salida laboral entrenándolos o capacitándolos en artes oficios o profesiones afines con una alternativa u opción en el mercado. A su vez se deben implementar mecanismos de facilitación o puentes que aproximen al marginado con las empresas y un empleo conveniente y sustentable. Si el desempleo sigue descendiendo, las empresas, las organizaciones gremiales, el Estado y las ONG deben apoyar estos subsistemas de integración y desarrollo personal.

La negociación colectiva y la vuelta a la interacción entre los gremios y las empresas será otro de los componentes que caracterizarán el año 2006
. El nuevo ingrediente es el resurgimiento de los grupos de izquierda, que antes estaban integrados a la CTA y que ahora no tienen banderías o sectores identificados, sino que se están extendiendo por vía institucional dentro de las organizaciones gremiales. Estos grupos buscan, a través de una estrategia basada en el «estado de reclamación permanente» y el «estado de conflicto permanente» lograr un protagonismo que les permita trepar en las organizaciones gremiales hasta llegar a la conducción del sindicato. Esta novedad cuenta con un contexto favorable, en base al cuestionamiento de los dirigentes sindicales de cúpula tradicionales, a la necesidad de las bases de mejorar sus ingresos y contar con una estructura representativa que los defienda cotidianamente.

Por último, los conflictos tendrán un tercio de autenticidad, un tercio del aparato gremial, y un tercio de los grupos foráneos que se organizan para respaldar o solidarizarse con los paros. Es posible que en todos los planos sea necesario
la búsqueda de instrumentos institucionales para reencauzar la huelga dentro del marco constitucional. Si así no fuera, el conflicto laboral dentro del marco del conflicto social puede ser el tema central contra el que habrá que luchar en 2006, a fin de garantizar la continuidad del crecimiento y de la producción y de los servicios, y sobre todo la preservación de la competitividad y la eficiencia.

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