1 de agosto 2005 - 00:00

Contratar autónomos puede ser un riesgo

La naturaleza de la contratación del personal, sumada a las prestaciones y actividades a cargo de los servicios tercerizados, y los controles sobre las prestaciones, servicios y beneficios al personal, han generado numerosas contingencias que sólo se pueden evitar con una batería de medidas de protección y de prevención.

El primero de los casos típicos es el de la contratación de un profesional autónomo, que comienza realizando una tarea ocasional, independiente y por cuenta propia a favor de la empresa, y con el tiempo, aumenta su carga horaria, de apariciones erráticas se pasa a la concurrencia diaria, de no tener un lugar asignado se le otorga una oficina, y de su eventual autonomía se pasa a un vínculo subordinado a órdenes e instrucciones (subordinación jerárquica), sujeto a los ingresos fijos que le establece la empresa (subordinación económica), y se somete a la tecnología y organización de la empresa, ( subordinación técnica). Lo llamativo es que en muchos casos el profesional autónomo no modifica su statu quo original, aun cuando pase sus honorarios con facturas correlativas. Esto es así porque no se da ninguna de las condiciones del contrato de trabajo, y se da la circunstancia de que es el único sujeto al cual se le brinda un servicio autónomo, mientras que otros que brinda son en relación de dependencia.

• Anomalías

Este es sólo un ejemplo de los múltiples casos que se pueden dar en una empresa donde se producen situaciones anómalas. Basta con citar los temas relacionados con las becas, las pasantías, las prácticas rentadas que no son vínculos laborales, o el caso del voluntariado, que es una relación gratuita para entidades sin fines de lucro o para las organizaciones religiosas. Todo ello sin contar los contratos de locación de servicios y de obra que a menudo se efectúan en las empresas.

En rigor, existe una contingencia si tenemos una persona que cuenta con algún tipo de vínculo jurídico con la empresa, donde los ejemplos van desde el jardinero, el operador de mantenimiento de los ascensores, o un electricista que hace arreglos o instalaciones hasta un ingeniero, un médico o una consultora o empresa de asesoramiento.

Estos servicios que se suelen llamar tercerizados tienen a su vez que cumplir con las normas laborales, previsionales y fiscales, y la empresa principal es la que debe controlar que tales obligaciones se cumplan
.

Si combinamos las personas ligadas en forma directa que puedan ser objeto de cuestionamiento, los servicios tercerizados, los eventuales riesgos del trabajo que puedan padecer todos ellos deben ser controlados por el principal, ya que los incumplimientos de la normativa vigente de un modo u otro serán responsabilidad del principal, y en especial del más solvente. Todo ello, sin perjuicio de la solidaridad entre las partes por las eventuales contingencias, tanto se resuelva por la legislación o por la extensión que de ella ha formulado la jurisprudencia.

• Resguardos

Para resguardarse de las contingencias, se deben adoptar las siguientes medidas: a) hacer una revisión integral de todos los vínculos personales, o de los que con la interposición de empresas generen trabajo efectivo dentro del ámbito de la compañía; b) relevar la naturaleza jurídica de cada contrato, y ajustarlos de conformidad con la legislación vigente, sobre todo en aquellas relaciones que mutan con el transcurso del tiempo; c) cerrar el listado de las personas afectadas a la empresa, tanto directos como indirectos, tanto los contratados como los tercerizados; d) verificar que con las personas listadas se cumpla regularmente con las obligaciones laborales, previsionales y fiscales; e) garantizar con controles administrativos, de auditoría, legales y con controles periódicos la cancelación de las obligaciones de frecuencia mensual; y f) por último, neutralizar todos los eventuales conflictos laborales o previsionales y fiscales mediante el seguimiento y la constatación de su cancelación efectiva por parte de los empleadores con los que se contratan los servicios o prestaciones.

Sin prevención, las contingencias dejan de ser pasivos contingentes y se convierten en un costo, a menudo en un daño irreparable que compromete la rentabilidad, la competitividad y el futuro de la empresa
.

Dejá tu comentario

Te puede interesar