Covid-19: lo que la medicina tiene que aprender sobre las mujeres

Opiniones

Recientes estudios demuestran que los efectos secundarios de las vacunas tienen diferencias entre mujeres y varones.

Por Equipo Grow, género y trabajo

Que la historia de la humanidad ha sido contada a través de los ojos y la pluma de los varones no es novedoso. Años de lucha de los movimientos de mujeres para romper con la noción que el varón es la medida de todas las cosas han derivado en diversos estudios que ponen en duda algunos de esos supuestos. La medicina no es una excepción.

El sexismo en la medicina se retrotrae a las teorías sobre las mujeres histéricas que enloquecen por ser sexualmente reprimidas, y se sigue manifestando hoy en día en la falta de minuciosidad y entendimiento sobre sus cuerpos. Mucho de esto se traslada a la sintomatología y a la difusión de sus efectos: un ejemplo sencillo es la conocida pata de elefante en el pecho y el dolor del brazo izquierdo como síntomas de un infarto; ambas situaciones que no representan la sintomatología femenina sino la masculina.

La gestión de la pandemia del Covid-19 no es ajena a esta realidad. Recientes estudios demuestran que los efectos secundarios de las vacunas tienen diferencias entre mujeres y varones, y que además, las mujeres están sobre representadas entre quienes padecen efectos secundarios. De los primeros 13,7 millones de dosis de vacunas administradas a los estadounidenses, el 79,1% de mujeres reportó sentir efectos secundarios, pese a que solo habían aplicado el 61,2% de las vacunas a personas del sexo femenino.

Estas diferencias por género no debieran sorprender ya que coinciden con lo que sucede con otras vacunas. Por ejemplo, en relación a la vacuna de la influenza, cuatro veces más mujeres que varones reportaron reacciones alérgicas después de recibir la vacuna.

Si bien los efectos no son graves ni duraderos, cabe hacernos la pregunta, ¿a qué se debe esto? Una primera respuesta tiene que ver con un aspecto biológico donde mujeres y las niñas producen más anticuerpos que combaten las infecciones, generando más efectos secundarios en un primer momento.

También es posible que las diferencias tengan alguna influencia sobre la inmunidad. Muchos genes relacionados con la inmunidad se encuentran en el cromosoma X, del cual las mujeres tienen dos copias y los hombres solo una.

También puede ser de importancia la cantidad que contiene una dosis de la vacuna. En algunos estudios, se ha demostrado que las mujeres absorben y metabolizan los medicamentos de una manera distinta a la de los varones y que casi siempre requieren menos dosis para que estos surtan el mismo efecto. Recordemos que gran parte de los ensayos clínicos realizados hasta los años 90 incluían hombres en mayor medida.

Si bien los ensayos clínicos han mejorado la presencia de mujeres, es fundamental prestar atención a que todo experimento cuente con la misma cantidad de personas de ambos sexos y que se tengan en cuenta las diferencias biológicas y de comportamientos de las personas.

Los ensayos de medicamentos generalmente se diseñan y analizan sin prestar atención a las dosis específicas por género o los efectos secundarios diferenciales, mientras que deben considerarse tanto en medicamentos nuevos como en medicamentos reposicionados.

Temas

Dejá tu comentario