Default: ¿y si se venden las acciones en el Fondo?
¿Cuánto valen esas acciones? Considerando 50% del paquete, por poner un número, se podría decir que hoy valen como mínimo u$s 1.564 millones nominales. Pero lo cierto es que dan derecho a crédito blando por cinco veces ese valor (u$s 7.820 millones).
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• Participación
Avancemos en una posible cuantificación de esta propuesta. Aunque la « compraventa» directa de acciones entre miembros del FMI no está contemplada en el estatuto del organismo, dicha operación podría realizarse a través de los simultáneos cambios en las cuotas de la Argentina y los países del G-7, con contrapartidas en las posiciones de endeudamiento de estos países con el FMI. La Argentina tiene una participación accionaria (cuota) medida en dinero del Fondo de DEG 2.117 millones (u$s 3.128 millones), lo que representa 1,0% del total del FMI. Este porcentaje no es despreciable, ya que excepto EE.UU. (con 17,5%) los restantes países del G-7 tienen entre 3,0% y 6,3% cada uno, sumando en conjunto 46,4%. Estas acciones son, además, un derecho de crédito blando (a baja tasa) de hasta 5 veces ese valor para cada país (la Argentina ya está en el límite). Cediendo acciones, se cede derecho de crédito futuro a la vez que peso en las decisiones del organismo. Eso es lo que adquirirían los países que se hicieran de la parte de las acciones argentinas que se venderían.
Ahora bien, ¿cuánto valen esas acciones? Considerando 50% del paquete, por poner un número, se podría decir que hoy valen como mínimo u$s 1.564 millones nominales. Pero lo cierto es que dan derecho a crédito blando por cinco veces ese valor (u$s 7.820 millones). Y, además, significan capacidad de decisión política en el organismo. Todo ello implica que el valor bien podría estar bastante por encima del valor nominal referido previamente. Para países en desarrollo, por la capacidad de acceder a crédito blando, y para países desarrollados, por el valor de «controlar» el FMI.
Supongamos que la Argentina negociara venderlas en tres veces su valor nominal: u$s
4.692 millones por 50% del paquete argentino. La deuda argentina con el FMI se reduciría en ese monto, que equivale a 30% del total. Esa deuda la asumirían los países que comprasen las acciones. Debe tenerse presente que ese dinero (que podría llegar a ser más, dependiendo de la negociación con el FMI y el G-7) significa 20% del valor de mercado de la deuda argentina en default. Como la propuesta argentina actual equivale a sólo 30% del valor de mercado, con esta nueva propuesta los acreedores estarían recibiendo 66% más.
Al reducir la deuda con el FMI, la Argentina debería derivar los recursos con los que pensaba pagarla hacia los acreedores privados. Si bien es cierto que en la propuesta de Dubai, la Argentina dio por descontado un refinanciamiento virtualmente eterno de sus deudas con organismos (lo que fue muy criticado), no es menos cierto que ese endeudamiento genera intereses que el país descuenta pagar. Con una simple transformación de ese monto en un bono a perpetuidad, como el que semanas atrás demandó la organización de bonistas locales, que pague la misma tasa que la Argentina pensaba pagarle al FMI, la trasferencia de acreencias queda resuelta también.
Una propuesta de este tipo que resultara exitosa reinsertaría a la Argentina de un modo inmediato y pleno en el mercado financiero internacional, debido a que todos los actores relevantes habrían participado juntos de una solución acordada.




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