"Dicen que hay 10 millones de pobres. Hay muchos más"
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Para Susmel,
el manejo de
las cifras de
inflación que
realiza el
INDEC va a
complicar las
negociaciones
salariales.
P.: ¿Cómo se podría avanzar en este tema?
N.S.: El combate contra la pobreza abarca muchos aspectos. Uno, es el crecimiento económico. La economía crece, se generan más empleos y la pobreza se reduce. Pero eso sólo no alcanza, también se deben encarar otros aspectos como la informalidad y la educación.
P.: ¿Cómo puede ser que la tasa de desempleo siga cayendo y la informalidad laboral ceda mucho menos?
N.S.: La informalidad ha cedido. Una de las características de este período ha sido el crecimiento del empleo formal. Si uno mira las estadísticas, encuentra que en 1980 el empleo formal era de 5,6 millones de ocupados y en 2001, de 5,9 millones; 300 mil ocupados formales más en 2 décadas, es muy poco. Todo el crecimiento del empleo en ese período fue en el sector informal. Es así como pasamos de una tasa de informalidad total -incluyendo los trabajadores autónomos-de 37,7% en 1980 a 52,2% en 2001. Hoy los ocupados formales son más de 7,5 millones; más 2,5 millones en 6 años, mientras que los ocupados en el sector informal, si bien han crecido, lo han hecho muy poco -menos de 400 mil-. Esto no quiere decir que la informalidad ha desaparecido, pero sí que su crecimiento se redujo. La tasa de informalidad total se ubica en 47% y la informalidad del sector asalariado en 40%.
P.: ¿Es útil el pacto social?
N.S.: No soy muy optimista. Ya hemos tenido experiencias -la Alianza de Clases de Perón; el Pacto Social de Gelbard, la Concertación de Alfonsín y otras. Y funcionaron un tiempo, mientras las condiciones económicas lo permitieron. Cuando éstas cambiaron los pactos, como era de esperar, se rompieron.
P.: ¿Cree que la inflación y el caos en el INDEC van a afectar las negociaciones salariales en 2008?
N.S.: Seguramente la situación del INDEC va a complicar las negociaciones salariales. Los reclamos sindicales se van a basar en la inflación de las provincias y no en las estadísticas oficiales. Creo que devolver credibilidad al INDEC es esencial.
P.: ¿Ve futuro al plan Jefas y Jefes? ¿Cómo podría hacerse más eficiente?
N.S.: El plan Jefas y Jefes está desapareciendo. Ha sido reemplazado por otros programas. Parte de la población ha sido transferida al Plan Familias, que es un programa de asistencia social, mientras que otros que aún permanecen en la órbita del Ministerio de Trabajo, están siendo transferidos a otros planes, más limitados en el tiempo y en los cuales tienen obligación de aceptar las ofertas de trabajo que se les proponen. El Plan Jefas y Jefes, si bien fue diseñado como un programa de empleo -requería una contraprestación laboral-por la crisis existente se transformó en un subsidio a los ingresos, pero independientemente de la distorsión en sus objetivos, fue útil en el momento en que se implementó. Es claro que, mientras subsista el nivel de pobreza, son necesarios programas asistencialistas y siempre son mejores los programas focalizados, que apunten a poblaciones con problemáticas particulares.
P.: ¿Cómo evalúa el impacto de la eliminación de la doble indemnización en el mercado de trabajo y en la economía?
N.S.: Creo que ha sido beneficiosa. La doble indemnización fue introducida en 2002 para morigerar la ola de despidos producto de la crisis. Pero la crisis ya ha sido superada hace rato, con lo cual el sentido de la doble indemnización había desaparecido. Independientemente del objetivo, la medida generaba mayores costos laborales y éstos inducen menor contratación laboral, así que su eliminación debería tener un impacto positivo en el empleo.
Entrevista de Laura Costa




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