Dick Morris sobre el país

Opiniones

(Este diálogo, casi un monólogo del experto en campañas electorales y politicólogo norteamericano Dick Morris, fue capturado por escrito por el titular argentino de la UCeDé, Jorge Pereyra de Olazábal, quien evitó hacer consideraciones sobre un material importante en relación con la vida política de la Argentina.)

PERIODISTA: ¿Cuál es su reflexión sobre la última cumbre de Mar del Plata?

Dick Morris: El crecimiento de los regímenes izquierdistas en Latinoamérica y el incremento de lazos con el nuevo eje: Cuba de Fidel Castro y Venezuela de Hugo Chávez pone en riesgo la relación Norte - Sur, esto es, con Estados Unidos. La izquierda utiliza los ingresos de drogas y petróleo para ofrecer a los votantes de estas democracias jóvenes una alternativa al libre mercado y la economía global. Se direcciona a un eclipse de los procesos democráticos que estas fuerzas de izquierda utilizan para ganar poder. Ya sea las personas que siguen esta alerta y terminan como los cubanos, sin elecciones, o como los venezolanos, sin derechos, el final será malo.


P.:
¿Cuál es su visión sobre la región?

D.M.: Mi mujer Eileen y yo hemos trabajado en once países latinoamericanos durante la década pasada -México, Honduras, Costa Rica, República Dominicana, Venezuela, Bolivia, Colombia, Perú, Brasil, Uruguay y la Argentina-. Lo que notamos fue un sincero abrazo de la democracia y los valores del libre mercado a lo largo del continente en el despertar del colapso de las dictaduras militares de los '80. Pero ahora el enojo ante el fracaso de la globalización para mejorar estándar de vida de los pobres está llevando a una fuerte reacción de la izquierda. En la Argentina y Brasil, la izquierda ha permanecido enteramente democrática y constitucional, hasta ahora. El presidente argentino, Néstor Kirchner, quien mantiene su popularidad, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula, quien no la mantiene, son cada uno parte de un contexto democrático y pueden ser removidos por la voluntad de su gente en las urnas. Pero la alianza Castro - Chávez ofrece una rama diferente de izquierdismo, que excede las normas democráticas y despierta una nueva forma de autoritarismo. Este ímpetu, alejado de la democracia, bien podría dañarla o darles muerte a sus propios dispositivos si se lo deja librado a su propia suerte, pero con los réditos enormes del petróleo que ingresan en las cajas de Chávez, es probable que se acelere y se expanda.

P.: Dick, me estoy preocupando más.

D.M.: Chávez ha aumentado sus lazos con las FARC, la cuadrilla revolucionaria de la droga que infecta las selvas de Colombia. Sus vínculos cada vez mayores con las guerrillas han llevado al gobierno de Colombia -una de las democracias más estables en el hemisferio- a cortar las relaciones en protesta con Venezuela. El combo mortal de cocaína y petróleo amenaza la estabilidad del hemisferio. La izquierda ha conspirado para expulsar al presidente de Bolivia, democráticamente electo, Gonzalo «Goni» Sánchez de Lozada, pro occidental y moderado, lo que llevó a los países más pobres al borde de la anarquía. Chávez también está tomando medidas para desestabilizar a Perú, ya que sus elecciones se acercan -por medio de Antauro Humala, como Chávez, un oficial retirado-. En Nicaragua, la vieja facción sandinista, conducida por Daniel Ortega, utiliza el control de los militares y del Congreso para intimidar al gobierno electo y convertirlo en un títere de la izquierda. Pero es México el que se ve mayormente amenazado por Castro y Chávez. Andrés Manuel López Obrador, el candidato por el PRI, reciente alcalde de la ciudad de México, es el posible ganador en las elecciones fijadas para julio. Si este declarado admirador de los éxitos de Castro gana y usa las grandes riquezas en petróleo de México en sintonía con las de Venezuela, EE.UU. podría enfrentar a la OPEC solo, con regímenes izquierdistas financiados por nuestra dependencia petrolera.


P.:
Esta es una descripción, pero me interesaría su análisis.

D.M.: Una de las causas que hace revivir a la izquierda es el rechazo por parte de «el café society» de la administración Bush que está eliminando las comunidades intelectuales de Europa y América latina. Pero la mayor parte de ésta es impulsada por una alternativa que se basa en el petróleo y en la droga que apunta a la globalización del libre mercado. Con estas dos fuentes de ingresos, una legal y la otra ilegal, la izquierda siente que puede haber encontrado una manera de pagar por una alternativa al capitalismo mundial. China se ha movido rápidamente para fortalecer sus vínculos con los izquierdistas latinoamericanos y busca suplantar a los Estados Unidos como el principal mercado de petróleo en el hemisferio.


P.:
Cuando fui viceministro de Defensa en los '90, a la Secretaría de Estado norteamericana le preocupaba permanentemente la presencia de visitas de la República China a la Argentina. ¿Qué me dice al respecto?

D.M.: Que la respuesta de los Estados Unidos a la izquierda debe ser la liberalización de nuestras restricciones comerciales en los productos y en las naciones latinoamericanas. Los demócratas que casi mataron el CAFTA -Asociación de Libre Comercio Centro Americana- (ratificado por un voto en el Congreso) no están haciendo nada por cooperar. Pero los republicanos -al proteger las industrias americanas del azúcar, textil, acero, jugo de naranja y de la carne- les están pidiendo a los latinoamericanos que se ajusten a las reglas del libre comercio que nosotros mismos no aplicamos. Estas cuotas restrictivas y nuestros grandes subsidios agrícolas se combinan para hacer de América latina tierra fértil para la subversión y la infiltración de la izquierda. Con nuestras barreras de comercio, dependencia del petróleo y uso de la cocaína, Estados Unidos autoriza a sus propios enemigos en su propio hemisferio.

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