15 de abril 2004 - 00:00

Difícil desafío de la banca hoy

Si bien la crisis de finales de 2001 está en franca recuperación, la Argentina tiene pendiente el denominado ajuste de su sistema financiero. En opinión de las mismas autoridades del Banco Central, ese ajuste no tendría por qué resultar masivo ni traumático, y alcanzaría sólo a aquellas entidades que no logren adecuarse a las nuevas normas de solvencia y liquidez, que por cierto son hoy menos exigentes que las aplicadas durante la década del '90.

Los últimos meses aportan señales positivas hacia ese proceso de solvencia y liquidez exigido: una fuerte caída en la tasa de interés pasiva, la puesta en marcha del mecanismo denominado «matching», por el cual los bancos pueden cancelar sus deudas con el Banco Central (redescuentos) en forma consecuente con las cobranzas de sus acreencias con el Estado, y por último, las nuevas normas sobre capitales mínimos. Estas circunstancias generan un impacto directo hacia el recupero de la rentabilidad de los bancos.

Los principales riesgos del sistema financiero en general, y de los bancos públicos en particular, derivan hoy no tanto del entorno competitivo en el cual actúan las entidades, sino del desafío por mantener un sistema crediticio basado en férreas políticas de control y riesgo, que prevean índices de recuperabilidad casi totales sobre los fondos prestados. La historia de los bancos públicos exhibe en nuestro país un escaso apego a las sanas políticas crediticias y éste es el flanco más débil a ser subsanado.

• Camino correcto

En este marco, el Banco de Córdoba tiene la clara convicción de que ya no es momento de financiar al sector público, sino que el camino correcto y más conveniente a sus intereses debe dirigirse hacia la asistencia financiera del sector privado. El inicio del año 2003 encontró al sistema financiero argentino sumido en la crisis más relevante de su historia, y por sobre ella, un mapa de bancos públicos con estructuras sobredimensionadas, con planteles desmotivados y burocratizados, con relaciones entre activos y pasivos descalzadas en plazos, y con asistencia excesiva hacia el Sector Público, agravado por un modelo de sucursales y tecnología no adecuados a las demandas del mercado. Desde otro punto de vista, y como oportunidad a su favor, se verificaba en la sociedad una nueva percepción acerca de los bancos públicos, que aparecían gozando de mayor credibilidad que la banca privada.

El principal reto al que se enfrentan los bancos públicos es ser rentables sin olvidar su razón de ser, social y regional. La respuesta está en la gestión y en el apoyo político a la misma. En este sentido el gobernador De la Sota declaró: «Quiero ser el primer gobernador que tenga un banco del Estado rentable y que al mismo tiempo esté al servicio de las instituciones económicas, de los productores, de los empresarios, de los industriales, de los comerciantes y de la gente».

La estrategia diseñada para los próximos años apunta a participar activamente en el crecimiento económico regional, a brindar una amplia gama de productos y servicios financieros tradicionales y no tradicionales, y a establecer alianzas estratégicas con las fuerzas económicas y productivas, generando una sinergia dirigida al desarrollo de negocios compartidos.

El respaldo de su «accionista-», el sentido de pertenencia de la sociedad cordobesa con su banco, su importante cartera de clientes y las alianzas estratégicas con fuerzas económicas regionales, son factores que sumados a una gestión profesional, constituyen las claves para que este banco público enfrente con éxito el desafío de ser rentable sin sacrificar su identidad.

* Gerente general y vicepresidente del Banco de Córdoba.

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