4 de agosto 2006 - 00:00

Disparen a Cristina

(Esperable que en su discurso contra los superpoderes del arista Adrián Pérez recordase los argumentos de Cristina de Kirchner contra los superpoderes de Cavallo que ahora apoyó sin conflictos de conciencia. Recordó, de paso, proezas políticas del kirchnerismo en Santa Cruz.)

Cristina de Kirchner
Cristina de Kirchner
ADRIAN PEREZ (ARI, Bs. As.). La senadora Fernández de Kirchner también se indignaba y horrorizaba ante la delegación de facultades. En 2000, cuando se trataba el Presupuesto para el ejercicio 2001, había una cláusula -además de la cláusula madre, que siempre hacía esta megadelegación de facultades al jefe de Gabinete de Ministros para reestructurar partidas-, que habilitaba a reasignar partidas para pagar al concesionario Aeropuertos Argentina 2000. A la senadora esta delegación antes le parecía mal, y ahora le delegan al jefe de Gabinete de Ministros la posibilidad de que haga lo que quiera con todos los recursos presupuestarios. Yo lo vimos en la sesión pasada: hace algunos años, la senadora se preocupaba por la República y por las facultades propias del Parlamento, y ahora sólo trabaja para consumar el unicato (...)

Hace no mucho tiempo estuve en Santa Cruz, una provincia con algunas características particulares. En primer lugar -esto hay que decirlo-, los Kirchner ganan con comodidad; pero además de ello, la provincia tiene otras características que quiero destacar. Por ejemplo, ya no existe justicia. Los individuos no tienen la posibilidad de presentarse ante una Justicia independiente e imparcial para reivindicar sus derechos o poner freno al Poder Ejecutivo. Hay una justicia K, pero no justicia.

Tampoco hay una prensa libre que permita que la ciudadanía pueda ser informada objetivamente respecto de la acción de gobierno. No hay más prensa libre. Tampoco hay más un Parlamento como corazón de la República, es decir, una institución que debe ser fuerte, aportar racionalidad, sensatez, pluralismo ideológico y publicidad. Hay un Parlamento al estilo K, pero no hay más Parlamento. Pensé que semejante nivel de degradación institucional y democrática que se vivía en Santa Cruz jamás iba a poder trasladarse al plano nacional. Pensé que no iban a poder hacerlo. Tengo malas noticias para los argentinos, señora presidenta: ya lo hicieron.

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