23 de abril 2023 - 00:00

Dolarización en Argentina: ¿a cuánto debería cotizar el dólar?

En América Latina Latinoamérica hay solo cuatro países dolarizados. En Argentina para avanzar con la dolarización se puede gestionar un crédito internacional.

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La dolarización en Argentina es una opción realizable siempre y cuando sepamos a qué tipo de cambio vamos a dolarizar. No es lo mismo a 400, 800 o 1000 pesos por dólar.

Tenemos que tener claro cuántos dólares hay en el mercado financiero argentino para equiparar esa acción de dolarización. Recordemos que la economía en su conjunto se va a ajustar a la cantidad de dólares que tengamos. Hoy, las reservas netas son de unos 1.800 millones de dólares y por otro lado tenemos, entre Leliqs y circulante, unos 17 billones de pesos dando vueltas por el país.

La dolarización se puede gestionar también con un crédito internacional, ya sea del FMI, de Estados Unidos, o de dónde fuese. Se podría dolarizar a $400, lo que equivaldría a solicitar un préstamo de 43.000 millones de dólares. O se podría dolarizar a $800 y pedir la mitad de ese monto.

No creo que hoy sea lo ideal, pero sí ordenando algunas variables y luego sacando un crédito adicional y negociado tasas muchísimo más bajas que las actuales, producto de que nuestra economía está cien por ciento dolarizada y en este momento es bimonetaria, de hecho hay operaciones que únicamente se hacen en dólares, como las inmobiliarias, y otras que se hacen exclusivamente en pesos, como la liquidación de exportaciones.

¿Qué pasó en otros países con la dolarización?

En América Latina hay solo cuatro países dolarizados: Panamá, El Salvador, Ecuador y Venezuela. En Ecuador el impacto fue muy brusco y no hablamos solo de números. La comienzo la producción se desplomó, la competitividad se redujo y se incrementó la desigualdad (ricos más ricos y pobres más pobres). En El Salvador y Venezuela sucedió lo mismo y aún no se evidencian rebrotes en la producción en estos dos casos por ser más recientes. El caso de Panamá lleva más tiempo dolarizado y resulta un modelo muy exitoso por la ubicación, la estabilidad social y del sistema de gobierno, el poder de los bancos, etc.

Lo que debemos señalar, y tener claro, es que no se trata solo de un cambio de moneda de lo que hablamos, sino también de las medidas que se tomen internamente para acompañar ese cambio en el país. La moneda nos va a dar certidumbre y previsibilidad pero después depende de cómo acompañamos esos beneficios.

¿Qué consecuencias tiene al dolarización?

La dolarización haría perder competitividad internacional producto de la suba de los precios, porque al estar dolarizada vamos a estar más caros que otros países con los que hoy podemos competir, pero también depende de nosotros ganar en calidad, innovación, en sumar y mejorar productos terminados, lo que sería un diferencial a favor ante la suba de nuestros precios.

Por otra parte, con la dolarización se pierde la independencia monetaria, al igual que perdemos la posibilidad de volvernos competitivos devaluando la moneda local, claro. Hay momentos en que la devaluación es una buena estrategia ante los mercados externos, pero no debe ser una política de Estado como suele ocurrir en Argentina.

Volviendo a los países dolarizados, en la comparativa del PBI entre los señalados, Panamá es mucho más potente por la cantidad de años dolarizados, incuso duplicando el PBI per cápita con los otros casos (13.000 a 6000 dólares promedio), lo que nos muestra que en el tiempo fue positiva.

La dolarización evita la emisión desmedida, impide el crecimiento del déficit fiscal o de los gastos superfluos del Estado, todas medidas que generan inflación; pero debemos ser conscientes que esa dolarización debe ir de la mano de una producción de alta calidad, tanto del sector industrial y sus productos terminados y en la generación de marca país como sello de calidad, ya que sería la forma de poder competir contra menores precios de otros países.

La dolarización tampoco va a hacer que haya menos pobres, no es una garantía de éxito en ese sentido. Los países dolarizados también tienen altos índices de pobreza: Panamá el 15%, El Salvador el 33%, Ecuador en el 35%.

Volvemos al inicio y nuevamente planteamos la necesidad de saber a qué valor se va a dolarizar y si se pediría un crédito externo para poder absorber los pesos circulantes y transformarlos en dólares, con una taza que debería rondar el 4 o 5 % anual, que es menor a la inflación norteamericana y que, en caso de un conflicto internacional, una guerra por ejemplo, esa tasa subiría. Y mucho.

Especialista en Educación Financiera y Emprendedurismo.

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