Crece la incertidumbre económica sobre el post 14-N

Opiniones

Se acentúan las preocupaciones respecto a la dinámica de los desequilibrios económicos que deberían encararse luego de las elecciones, por ahora los operadores están a la defensiva cuidando sus carteras.

Los agentes económicos vienen reflejando - a través de una creciente dolarización y por ende ampliación de la ¨brecha¨ cambiaria - mayores preocupaciones respecto a la dinámica de los desequilibrios económicos que deberían encararse luego del 14-N.

Ello se debe no sólo a que se viene postergando diseñar e implementar un plan integral asociado a una estrategia de convergencia fiscal y monetaria, sino que incluso la batería de anuncios activada tras las PASO los vienen por el contrario acentuando.

De ahí que se hayan despertado una vez más crecientes tensiones cambiarias, así como también evaporado el ¨trade electoral¨ abierto sobre los activos financieros, por lo cual rápidamente reanudaron la debilidad en un clima de creciente cautela.

Los resultados que dejen las elecciones de noviembre serán relevantes no sólo para configurar al mapa político ante la próxima escala del 2023 sino también en términos de la reacción del oficialismo, toda vez que aún restan dos años del actual mandato.

En dicho sentido, sería conveniente que pudiera alcanzarse un consenso con las principales fuerzas políticas que permitiera articular una ¨hoja de ruta¨ para no sólo alcanzar un acuerdo contrarreloj con el FMI, y así postergar los abultados compromisos, sino que además contribuya a mejorar las expectativas, crucial dado que en un clima de desconfianza las políticas económicas resultan menos efectivas.

La viabilidad de transitar dicho escenario podrá confirmarse recién tras el 14-N, de ahí la incertidumbre política y económica que invade a los operadores y se ve reflejada en la adopción de posturas defensivas en la administración de sus carteras.

Mientras tanto, y a la espera de dichas definiciones, es que se prioriza la búsqueda de cobertura dado que se percibe que el dólar actúa como refugio no sólo frente al actual ambiente sino también ante la fuerte expansión monetaria en marcha, la cual resulta riesgosa y no sustentable dado que presiona cada vez más a la depreciación del peso.

Más allá de la pobre performance de los títulos públicos y los ADRs, cabe destacar que los bonos corporativos en dólares vienen actuando como refugio y de ahí la firmeza que exhiben sus cotizaciones ante una creciente demanda por parte de los inversores.

Ocurre que no sólo ofrecen dicha cobertura cambiaria, en especial aquellos ¨hard-dollar¨, sino que además presentan atractivas tasas en compañías líderes y sólidas crediticiamente que vienen cumpliendo en tiempo y forma con sus compromisos.

Dentro de dichas alternativas se encuentran principalmente títulos de emisores como Tecpetrol, Pan American Energy, Arcor, TGS, Aluar, Pampa y Telecom, en promedio con una limitada duration y un rango de rendimientos desde el 4% hasta el 9%.

Otra opción disponible entre los instrumentos privados son los CEDEARs que ofrecen la posibilidad de armar una cartera con una amplia diversificación global, aunque aquí cabe destacar que debería haber disposición a tolerar mayor volatilidad actualmente.

En definitiva, el ¨wait and see¨ podría convertirse en la estrategia defensiva más adoptada hasta tanto el 14-N ofrezca claridad sobre el panorama político, y así las decisiones económicas a implementarse para atender los postergados desequilibrios.

Economista

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