EEUU: Las tasas de largo plazo no superarán 5% anual
(El experto en mercados mundiales personificado como Gordon Gekko, de la película «Wall Street», piensa que las tasas de interés de largo plazo en Estados Unidos no superarán 5% anual. Esto será un detonante para las inversiones y, en particular, los bonos emergentes. Vislumbra un aumento de un cuarto de punto en diciembre y otro en enero en la tasa de corto.)
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
Gordon Gekko: Atravesamos un buen momento. Se ha neutralizado la debilidad de los bonos de largo plazo. Las tasas han respetado los máximos del año y luego han declinado en forma rápida y profunda. Hoy están a mitad de camino entre 4% y 5% y no dirigidas inexorablemente a superar 5% como en algún momento se temía...
P.: Este recorte de las tasas largas les da oxígeno a los demás mercados, como acciones, bonos corporativos y papeles emergentes...
G.G.: Es el lubricante de la recuperación. Como la bujía que aporta el chispazo inicial. Y como la percepción de un tiempo favorable es una visión compartida, se facilita que fluya la liquidez, que se distribuya ampliamente y que aumente el tamaño de las apuestas.
P.: De buenas a primeras desaparecieron los riesgos que hasta ayer nomás quitaban el sueño...
G.G.: Las coordenadas que usted cita han evolucionado en forma muy favorable. Mejor que lo que se podía esperar. La cercanía del invierno siempre es una acechanza para el delicado equilibrio entre oferta y demanda de energía. Y nadie puede asegurar que no se desatará una tormenta de nieve. Pero, a estos precios, existe un colchón como para absorber mejor el impacto. El petróleo y el gas pueden subir, la tasa larga puede subir y aun así mantenerse dentro de rangos de precios que no disparen señales de peligro inminente...
P.: Explíqueme la posición de los miembros de la Fed. Consumieron setiembre y noviembre alertando por una suba agresiva de tasas. Y ahora surge que en la reunión del 1 de noviembre estaban contemplando evitar el riesgo de exagerar con el apretón monetario.
G.G.: Es así.
G.G.: No veo por qué. De hecho, el patrón más usual luego de una seguidilla de subas de tasas de interés disparadas por la Fed consiste, poco tiempo después, en una sucesión de rebajas ejecutadas por la misma Fed y diría con igual o superior prisa. Es más, casi siempre, son tres reducciones las que ocurren antes de estabilizar la situación.
P.: Esto se podría evitar...
G.G.: Con perfecta visibilidad si la hubiera. Que, rara vez, es el caso.
P.: ¿Cómo debemos interpretar entonces las minutas? ¿Qué puede decirse del futuro de las tasas cortas? ¿Avanzan o retroceden?
G.G.: En términos prácticos, nada cambia.
P.: ¿Hay que esperar una suba de tasas en diciembre?
G.G.: De la magnitud acostumbrada: un cuarto de punto. Y otro tanto ocurrirá a fines de enero.
P.: ¿Es una jugarreta del destino o qué? No me diga que la Fed se tomará el descanso justo en la primera reunión que le toque presidir a Ben Bernanke. En marzo...
P.: ¿No se estará sesgando la política monetaria hacia el riesgo de ajustar en exceso?
G.G.: Seguro. Pero alterar el curso de acción es más difícil. Con una economía que se acelere de la mano de un salto en la inversión, parece inevitable continuar con la suba de tasas a menos que se derrumbe definitivamente el boom de la energía y la Fed se encuentre más cómoda asumiendo el rol alternativo.
P.: ¿Cuál sería ese papel?
G.G.: Dejar a la economía y a los mercados correr y exponerse a una mala lectura de la inflación. Muerto el perro -revertido el shock de la energía de manera contundente-, se acabó la rabia. Pero no antes...




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