El costo de la energía está incidiendo en la inflación
(El periodista dialoga con el especialista en mercados internacionales que se escuda bajo el seudónimo de Gordon Gekko, el personaje de la película «Wall Street», sobre los efectos de la inflación en el mundo. El experto afirma que el costo de la energía es lo que está complicando la variable. Asegura, además, que una de las preocupaciones de la Fed es que la inflación está aún contenida porque el efecto del alza de la energía no se trasladó todavía a los precios.)
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Gordon Gekko: Se trata de la lectura mensual más alta desde marzo de 1980: 1,2%. Pero si se deja de lado la energía, la suba fue de apenas 0,2% y la versión que excluye también a los alimentos avanzó un módico 0,1 por ciento.
P.: ¿Tendremos que pensar que se trata de una buena noticia?
G.G.: En los últimos doce meses, la energía -medida en el contexto minorista- le costó 34,8% más al consumidor de los EE.UU.
P.: Sólo el mes pasado, la gasolina, por ejemplo, aumentó 17%...
G.G.: Correcto. Los precios minoristas -cuando se toma en consideración toda la canasta de consumo- subieron 4,7%. Un año antes, el costo de vida había trepado 3,3% (ante un ascenso de 16,6% en la energía)...
P.: No hay dudas sobre la erosión del poder de compra. ¿Pero cuánto hay de cambio en los precios relativos y cuánto de desborde en la inflación?
G.G.: La inflación subyacente está contenida. Desde marzo, su ritmo anualizado se ubica en 1,2%. El informe de setiembre no hace otra cosa que confirmarlo.
P.: La brecha entre el índicede precios general y el índice sin energía es enorme....
G.G.: Como nunca; 4,7% versus 2% si la comparación se extiende a un período de 12 meses. Y el índice sin energía arroja una lectura menor en dos décimas que la que exhibía un año atrás. La aceleración que uno detecta en los precios de la energía no le ha hecho mella.
P.: ¿No es un resultado natural? Después de todo, usted excluye las variaciones en ese rubro...
G.G.: No del todo. El índice sin energía incluye el renglón de transporte que, a su vez, se ha encarecido 14,5 por ciento como consecuencia del shock energético...
P.: ¿No es una selección arbitraria construir un índice de precios que no incorpore la energía y quedarse tranquilo pensando que si no se altera no hay un problema de inflación en ciernes?
G.G.: Es una selección enteramente arbitraria. De eso no hay dudas. Pero tampoco hay dudas acerca de su utilidad.
P.: ¿Por qué elegir a dedo el petróleo o los alimentos y dejarlos fuera de la comparación?
G.G.: Por su gran volatilidad. Incorporan demasiado ruido a la estimación de la tendencia en la marcha de los precios. Pero no se moleste: si uno prescinde de la arbitrariedad y toma la mediana -en vez del promedio- de los precios minoristas, ésta también arroja una suba en setiembre de 0,1%.
P.: Refrésqueme mis conceptos de estadística. La mediana era una medida de valor central que separaba una población en dos partes con igual cantidad de elementos cada una...
G.G.: Correcto. La mediana no está influida por los valores extremos, como pueden ser los precios que más subieron y que más cayeron en un determinado período. Y en los últimos doce meses, la mediana de la inflación trepó 2,4%. Una décima por encima de su registro de un año atrás. O sea, un guarismo bajo y estable; mucho más en línea con la inflación sin energía (2 por ciento) que con la medición convencional (4,7%).
P.: ¿Puede uno quedarse tranquilo, entonces, y descontar que la inflación no es más que un espejismo que uno observa cuando pasa cerca de las estaciones de servicio?
G.G.: Lamentablemente, la energía sigue trepando. El shock todavía no terminó. Y tenemos el invierno boreal por delante. Asimismo, la economía -huracanes mediante- sigue empujando con demasiado fervor como para desentenderse.
P.: Que la suba de la energía no se haya derramado hacia el común de los precios no le cierra las puertas a un futuro contagio...
G.G.: Es evidente. Por ello es que la Fed está embarcada con tanto ahínco en subir las tasas de interés.
P.: En setiembre no hubo unanimidad. Mark Olson, uno de los gobernadores, prefería mantener las tasas sin cambios. La próxima reunión es en noviembre. ¿Habrá consenso para otro ajuste alcista?
G.G.: Así será. Y además, volveremos a ver una decisión unánime.




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