"El gas va a faltar este invierno y el que viene"
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El ex secretario de Energía Daniel Montamat dijo que "hay que preservar el consumo residencial por una razón social.
Periodista: ¿Usted cree que llegamos a la crisis energética por las consecuencias de la devaluación o que hay otros factores?
Daniel Montamat: La megadevaluación complicó mucho las cosas. Dejó al sector energético sin reglas, y pesificó el precio de la electricidad y el gas que quedaron más baratos que los combustibles sustitutos, los que siguieron la devaluación. Sin reglas para todo el sector, incluyendo transportistas y distribuidoras, y con señales de precios que reorientaron la demanda, llegamos a una situación de crisis antes de lo previsto.
D.M.: En 1997-1998, se perforaban 100 pozos exploratorios por año, lo que significa una cantidad razonable. Después, cuando bajaron los precios internacionales del petróleo, la actividad exploratoria cayó. Cuando las cotizaciones vuelven a subir, y aun con precios excepcionales, las perforaciones cayeron a menos de 30 pozos anuales, el mínimo histórico. La exploración es mucho más sensible que la producción a las señales de largo plazo. Aquí todavía está pendiente la ley de hidrocarburos que transfiera el dominio de recursos a las provincias que ya son titulares. Por ahora, toda la actividad sigue basándose en los tres decretos de desregulación, que dictó el gobierno de Menem.
P.: ¿Entonces no se puede suponer que cae la exploración a partir del momento en que se privatiza la actividad?
D.M.: En nuestro país hay petróleo y gas, pero no es un país petrolero, por eso haría falta incentivar la exploración en las cuencas de alto riesgo con estímulos parecidos al régimen minero. Entonces, para el mediano plazo, se podría armar un esquema de incentivos mixtos para la exploración, considerandoque ya no hay empresa estatal y que el Estado nacional no es dueño de los hidrocarburos, por lo cual las provincias tienen que participar en estos esquemas.
P.: Ahora que estamos en medio de la crisis, ¿qué piensa que debería hacerse?
D.M.: Para administrar la crisis, primero hay que asumirla. El epicentro es el gas natural y es serio porque compromete 50% de la oferta energética. Casi 50% de la oferta eléctrica se alimenta a gas y, sobre todo, los equipos más eficientes. Si no hay gas, hay problemas con la electricidad. El gas se puede sustituir con fueloil, pero a su vez, como teníamos gas, reconvertimos las refinerías para producir sólo naftas y gasoil.
P.: ¿Hay algún criterio para administrar la escasez de gas?
D.M.: Hay que tratar de preservar el consumo residencial por una razón social. Pero esto requiere planificación porque el tema puede complicarse si se judicializa, así hay que expresarlo muy claramente.
P.: ¿Usted cree que los jueces se van a convencer si el gobierno sale a decir que hay crisis?
D.M.: Si se explicita, los jueces tienen que escuchar. Son argentinos. Tienen que entender que es un problema global y que si se judicializa, porque se prohíbe cortar el suministro a industrias, puede haber menos presión de gas para los hogares en los meses de invierno. También hay que despejar el tema de las reglas de juego. Por ejemplo, qué son los fondos fiduciarios para las obras de transporte, porque no se conoce el proyecto: no se sabe por ejemplo quiénes van a ser los dueños de las nuevas redes. Si demoramos las inversiones, prolongamos el problema. Por último, se debe fijar un sendero de recomposición del precio de la electricidad y del gas. El gobierno todavía no dijo que cuando aumente el gas, van a tener que volver a aumentar el precio de la energía eléctrica.
P.: ¿Si suben los precios, va a aparecer más gas?
D.M.: Yo no creo en eso de que están escondiendo el gas. La falta de inversión arrastra consecuencias y por más que se solucionen precios y reglas de juego, este invierno y el próximo, vamos a tener faltante.
P.: ¿Tiene una estimación de cuánto es el faltante para este año?
D.M.: Se habla de que van a faltar 15 millones de metros cúbicos diarios en los meses de mayor consumo, mientras en 2003, faltaron 7 millones. Hay una oferta igual y un consumo que ya subió 25% en el primer trimestre, debido a que no hay hidroelectricidad y se necesita más gas para producir electricidad.
P.: En su opinión, ¿por dónde deberían pasar las restricciones? D.M.: Hay que hacer un mapeo. Hay i n d u s --trias a las que no se les puede cortar porque el gas es un insumo, como en la química. Habría que ver qué pasa con las centrales térmicas si operan con fueloil, porque el Estado va a tener que subsidiar mucho.
• Reglas de juego
P.: ¿Usted cortaría el GNC?
D.M.: El GNC siempre tuvo característica de servicio ininterrumpible y yo no cambiaría las reglas de juego.
P.: Pero si no hay gas para las usinas, va a faltar electricidad y se va a llegar a un racionamiento...
D.M.: En realidad, no hay gas y tengo que generar menos con fuel. Una posibilidad es la de los cortes programados que ya se hicieron en el país en la época de Raúl Alfonsín, pero yo no lo aconsejaría. Lo mejor es proceder por el lado de la demanda, diciendo que el consumo en las horas pico va a tener un precio mayor, o como dijeron los brasileños, cuando tuvieron la crisis en 2001, hasta 80% del consumo del año pasado tiene la misma tarifa, y 20% restante tiene otra más alta.
P.: Usted plantea las cosas con cierta tranquilidad...
D.M.: Estamos frente a una crisis, no una catástrofe. La semana próxima pueden faltar 700 megavatios de electricidad sobre un despacho de 15.000 megas. Falta gas, pero si se administra razonablemente, los costos van a ser menores. El riesgo es que se politice y se trate de tapar, o que se judicialice.




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