En este contexto de país marcado por la desigualdad y la pobreza, la colaboración entre empresas y organizaciones no gubernamentales (ONGs) se presenta como una herramienta indispensable para impulsar el desarrollo social y contribuir a la construcción de un futuro más justo y equitativo.
El impacto colectivo es el que realmente aporta valor sostenible
Sin dudas, la alianza entre instituciones, empresas y ONGs pueden generar un impacto positivo y duradero en la vida de las personas más necesitadas y demuestran que al unir fuerzas, el potencial para el cambio social no tiene límites.
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Si bien las organizaciones sociales desplegamos día a día un trabajo incansable para acercar más oportunidades y derechos a comunidades vulnerables, la colaboración estratégica con empresas y otras instituciones permite amplificar el alcance de ese impacto.
El impacto colectivo es el que realmente aporta valor sostenible a los objetivos de desarrollo que nos proponemos.
Estas alianzas con los privados permiten que las ONGs puedan contar con recursos financieros para sostener equipos de profesionales necesarios para imprimir seriedad en los procesos de acompañamiento y de transformación sostenibles. Además de contar con el expertise y las experiencias de las empresas para desarrollar programas y proyectos más ambiciosos y sostenibles. Se trata de romper un poco con la lógica de la Responsabilidad solidaria para pasar a entenderse como socios estratégicos en materia de inversión social y cambio cultural.
Pata Pila es una organización sin fines de lucro que, desde 2015, trabaja para resolver los problemas que afectan la vida de las familias que se encuentran en situación de pobreza extrema y estructural en la Argentina. Sobre todo tiene desplegado un ambicioso programa de desarrollo y prevención de la desnutrición en el norte argentino.
Para lograrlo, cuenta con programas que apuntan a proteger la primera infancia, combatir la desnutrición, empoderar a las mujeres, fortalecer la economía social e integrar a las familias al sistema público-privado, trabajando activamente en la restitución del derecho a la salud, la identidad, la vivienda digna y el acceso al agua potable.
Un gran ejemplo de la colaboración entre instituciones y el tercer sector, es el proyecto cofinanciado por la Unión Europea, “Llegar al Norte”, que busca promover los derechos sociales, la inclusión social y económica de las comunidades wichi, chorote y ava guaraní que habitan en los territorios del Gran Chaco. Coordinada e implementada por la Asociación Civil Pata Pila junto a la Fundación ProYungas, esta iniciativa alcanzó grandes resultados luego de 3 años: más de 8 mil personas beneficiadas, 535 niños y niñas participaron en el programa nutricional, 39 personas graduadas en oficios, 10 obras de agua realizadas y 40 mujeres indígenas empoderadas.
A su vez, a principios de 2023 se comenzó a ejecutar el proyecto Impacto Verde, una propuesta del Team Europe Argentina que implementa Redes Chaco y que aspira a impulsar en la región del Norte Grande de Argentina un acuerdo colectivo multisectorial entre actores públicos, de la sociedad civil y privados. De esta manera, se hace posible impulsar programas de vinculación territorial entre empresas y comunidades, y fomentar la empleabilidad y capacidades de emprendedurismo verde, con especial énfasis en jóvenes y mujeres.
Sin dudas, la alianza entre instituciones, empresas y ONGs pueden generar un impacto positivo y duradero en la vida de las personas más necesitadas y demuestran que al unir fuerzas, el potencial para el cambio social no tiene límites.
Hoy es fundamental que el sector privado reconozca su rol como agente de cambio y se comprometa a trabajar de la mano de organizaciones que luchan por una Argentina más justa y con igualdad de oportunidades.
Director de Pata Pila
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