24 de agosto 2006 - 00:00

"El Mercosur ya tenía problemas. Venezuela lo complicó del todo"

Mauricio Mesquita Moreira
Mauricio Mesquita Moreira
«Con todos los problemas que la Argentina arrastra desde la renegociación de la deuda, más con los controles de precios, no se genera justamente un gran incentivo a la inversión privada. Pero, fundamentalmente, parece que hubiera un poco de ideología en esto. En países donde no hay instituciones fuertes ni seguridad jurídica se crean empresas estatales deficitarias con una carga enorme para el Estado y se retrocede en el tiempo.» El análisis pertenece a Mauricio Mesquita Moreira, economista brasileño del Banco Interamericano de Desarrollo, que pasó más de seis años en el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (BNDES) estudiando proyectos de inversión. Estas fueron sus principales declaraciones:

Periodista: ¿Cómo se ve la situación argentina desde el exterior?

Mauricio Mesquita Moreira: La Argentina ha progresado en los últimos años en materia de capacidad de crecimiento. Después de la aventura del tipo de cambio fijo entró en otro período, pero en el que al mismo tiempo intenta controlar el tipo de cambio real. Eso tiene consecuencias graves y es conocido internacionalmente en macroeconomía: una vez que se controla el tipo de cambio real no se puede hacer política monetaria. Lo positivo sería hacer política fiscal anticíclica, pero no creo que el país tenga posibilidad de hacerlo viendo las últimas medidas que el gobierno tomó.

P.: ¿Se refiere a los controles de precios, por ejemplo?

M.M.M.: Exactamente. El gobierno tuvo que recurrir a los controles de precios para intentar contener la inflación porque no hay política monetaria. Hay un superávit muy alto, entran muchos dólares y ¿cómo haría si no es con controles? El problema mayor es que se arman muchas distorsiones en la microeconomía y eso afecta las inversiones. Una variación de tipo de cambio de 20% anual pone en serio riesgo la decisión de dónde colocar los capitales. Yo veo eso con mucha preocupación porque puede perjudicar la recuperación y la sostenibilidad del crecimiento.

P.: ¿Cree que el gobierno lo ve de la misma forma?

M.M.M.: Sí. El gobierno parece tener las ganas y el coraje político para recuperar algo del Estado argentino que perdió mucho de su capacidad en la década pasada. Aquí el riesgo es que se piense en recuperar un Estado como el de los años 50, que no funcionaba ni volverá a hacerlo. Hay que pensar en soluciones que no sean tan tradicionales, pero respetando la economía de mercado.

P.: Usted habló de políticas anticíclicas, ¿la creación de un fondo con esas características en la Argentina es un avance?

M.M.M.: Por supuesto, aunque hay que conocer los detalles. Chile es hoy el único país de la región que tiene capacidad de hacer política anticíclica. Por lo tanto, tiene mayor capacidad de hacer un control más riguroso del tipo de cambio real. Las cuentas fiscales están ajustadas, la tasa de interés es baja, esterilizar es más barato, hay más condiciones de intervenir para que haya estabilidad a largo plazo.

  • Relación

    P.: ¿Hay una relación entre la volatilidad del tipo de cambio y el crecimiento de los países?

    M.M.M.: Hay un trabajo muy interesante de un economista del FMI sobre la relación entre el tipo de cambio y el crecimiento. Llega a la conclusión de que si hay una apreciación muy grande del tipo de cambio, eso afecta la ganancia de los empresarios, principalmente donde el mercado financiero no está muy desarrollado. Aquellos que tengan una idea de innovación y que a raíz de que tuvieron que bajar sus precios no encuentran cómo financiarse y entonces no hay inversión en tecnología, no hay innovación y no hay crecimiento. Los países con mercado desarrollado no tienen un efecto negativo en la volatilidad del tipo de cambio. Se ve la diferencia si se compara la volatilidad en Corea y en China con la de Argentina.

    P.: ¿Considera que la presión tributaria es alta en la Argentina?

    M.M.M.: Hay que diferenciar cuáles son los impuestos que perjudican la inversión. En cuanto a las retenciones a las exportaciones, creo que en la Argentina se está pensando igual que en Chile. Ellos acaban de incluir un impuesto adicional sobre el cobre para financiar un fondo de innovaciones tecnológicas que cree nuevos productos, justamente para evitar que el cobre termine con todas las otras actividades. En ese sentido puede ser bueno porque se usa para fomentar otros segmentos de la economía. Ahora, si los fondos recaudados sirven para contratar a más empleados del Estadoo para estatizar en áreas donde debería haber aporte de privados, o para fines políticos, provocan un desastre.

    P.: ¿La estatización de empresas de servicios públicos se da en alguna medida por el desinterés de los privados en invertir en la Argentina?

    M.M.M.: Con todos los problemas que el país trae desde la renegociación de la deuda y ahora con los controles de precios, no se genera justamente un gran incentivo a la inversión privada. Pero, fundamentalmente, parece que hubiera un poco de ideología en esto. Y ahí es donde comienzan las dificultades. El sector privado no puede solucionar todos los problemas; en Chile 50% del cobre lo maneja el Estado. Toda la ganancia por los precios internacionales de los últimos años fue para el sector privado, que casi no paga impuestos allí. Hay que ser más pragmático con relación a este tema. En países donde no hay instituciones fuertes ni seguridad jurídica se crean empresas estatales deficitarias con una carga enorme para el Estado y se retrocede en el tiempo.

  • Irracionalidad

    P.: ¿Cómo evalúa el freno a las exportaciones de carne?

    M.M.M.: Ahí no hay racionalidad. Sólo es otra muestra de tener que tomar medidas para controlar la inflación sin política monetaria. Pero es un desastre para los productores y tampoco parece tener mucho efecto sobre el mercado interno, mientras el impacto para la Argentina fue muy malo. Los otros productores, como Brasil, ocuparon el espacio. Además, los inversores siempre buscan dos cosas en el mundo: respeto a los contratos y seguridad jurídica. Con estas medidas se va en contra de eso.

    P.: ¿Cómo ve el futuro del Mercosur?

    M.M.M.: El Mercosur ya tiene problemas suficientes para incluir más y con una lógica política se incluyen más. El problema es que los dirigentes de todos los países se olvidaron de la racionalidad económica del acuerdo. Hay que repensar el bloque con otras bases con las que fuera posible alcanzar los objetivos de generar crecimiento para todos los socios. Sin una base económica sólida, el acuerdo político no funciona en el tiempo.

    P.: ¿La entrada de Venezuela fue un error?

    M.M.M.: Con Venezuela se complica el problema. Es difícil resolver cómo se integrará ese país al arancel interno común porque ellos no están de acuerdo con abrir su economía de inmediato. Van a comenzar a poner cláusulas que harán las cosas menos transparentes. Y después está el lado político: Chávez es muy poco previsible y tiene una agenda de política externa que no es la misma de los cuatro socios originales. Además, y es lo más importante, dificulta cualquier tipo de negociación del Mercosur con Estados Unidos. Eso, en el contexto de que China está en nuestro cuello creciendo y creciendo, no hay que ignorar la posibilidad de ingresar al mercado norteamericano.

    Entrevista de Florencia Lendoiro
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