¿De qué manera podría ayudar Facundo Manes?

Opiniones

En febrero de 2002, un grupo de profesionales y ex gerentes de multinacionales armaba el partido 1810, con el objetivo de impulsar una revolución tecnocrática para "refundar el país". (La Nación 29 de junio de 2021). Ahí estaba Facundo Manes para "refundar"

Mauricio Macri no fue el único. En febrero de 2002, un grupo de profesionales y ex gerentes de multinacionales armaba el partido 1810, con el objetivo de impulsar una revolución tecnocrática para “refundar el país”. (La Nación 29 de junio de 2021). Ahí estaba Facundo Manes para “refundar”. Cualquier psicólogo especularía que se hallaba frente a una amalgama de individuos con aspiraciones mesiánicas. Refundar implica abandonar cultura, historia; tirar casi todo o todo y empezar de nuevo. Decidir que permanece y que no. Eliminaciones. Lo mismo sucedió con la dictadura en 1976 y Mauricio Macri en 2015. Venían a refundar, con proposiciones que contradicen la soberanía popular. ¿Ellos iban a refundar el país? ¿Con que autoridad? En los tres casos estaban sentenciados al fracaso. Espero que desde entonces, haya estudiado historia y recapacitado.

En 2001 Fernando de la Rúa detonó una crisis inédita que tuvo un enorme costo social: desde el congelamiento de los depósitos, aumento geométrico de la pobreza y el desempleo, enormes pérdidas de ingreso y transferencias desde los más pobres a los más ricos, mientras ésta sucedía. Los meses que siguieron con millones de damnificados, de la devaluación, era una experiencia que no debió repetirse en nuestro país en 2018. La diferencia entre Macri y De la Rúa la constituyó el apoyo del FMI, caso contrario el reperfilamiento 2019, hubiera sido default en 2018. Ahora regresa “el ministro de economía breve” de la Alianza y otros noveles sucedáneos como candidatos.

En la dinámica del desmoronamiento 2001, como en el derrumbe de Mauricio Macri hay una dimensión que debe ser estudiada más a fondo, que es el rol que jugó la comunidad de expertos en economía. Los economistas han sido los verdaderos artífices y portadores de la ideología dominante durante aquellos años y hoy vienen a redoblar su apuesta. En esta comunidad de expertos existe un consenso muy extendido, hegemónico e inamovible sobre las políticas económicas que tiene que adoptar la Argentina. Por lo tanto, para entender mejor lo que ocurrió en 2001 y 2018, sería necesario profundizar el conocimiento de esta red de temperamentos influyentes.

La dominancia financiera sobre la política tuvo mucho que ver con individuos clave de aquellos períodos. Y no se trató de un fenómeno circunscrito a la Argentina. La década de los años 90, caracterizada por el Consenso de Washington y las reformas económicas neoliberales en varios países del mundo, fue la década de los políticos tecnócratas. O technopols, como los denominó Jorge Domínguez (1997). Y el technopol argentino clave fue Domingo Cavallo desde 1981-asistiendo al General Liendo-. Este economista doctorado en Harvard llegó a ser el más conocido en la comunidad de expertos.

La tecnocracia o “gobierno de los técnicos”, definido por Putnam, se caracteriza por ciertas creencias y convicciones. Los tecnócratas-antes de convertirse en technopols-creen que la técnica y la planificación racional deben reemplazar a la política de las negociaciones, los apoyos y las concesiones. Que el tecnócrata debe definir su propio rol, y estar libre de compromisos políticos. Creen que el progreso o el bien buscado se consiguen mediante la despolitización, y desconfían de los valores y las ideologías-ignorando que ellos la tienen muy definida. El Estado, en la mentalidad tecnocrática, es un simple implementador de políticas públicas que debe colocarse “por encima” de los intereses sociales.

Martin Guzmán fue vinculado a la tecnocracia porque los métodos en una negociación no difieren, pero estemos seguros que no tiene nada que ver con la corriente intelectual mencionada.

ASOCIANDO A FACUNDO MANES CON SU VERDADERA INCUMBENCIA

Corrigiendo un trabajo recordábamos a Facundo Manes-que se ha puesto de moda-, y lo relacionamos con neurociencia, que de eso sabe mucho. Es interesante que los monos puedan trabajar con números y aun realizar operaciones matemáticas (Según un estudio presentado en Viena en el marco del V Foro Europeo de Investigadores de Neurociencia 2006). Esta lectura se asoció en nuestra mente con los economistas cuantitativos candidatos a diputados y la película: “Una mente brillante”, inspirada en la vida de John Nash, Premio Nobel de Economía 1994. (Matemático quien, a lo largo de su vida, su mayor característica fue el egocentrismo, algo que le incapacitaba para comprender a los demás; a quienes nunca consideró como iguales. A los 21 años se doctoró con una tesis sobre “juegos no cooperativos”, y en 1958, se le diagnosticó esquizofrenia). Manes podría afirmar que el egocentrismo incapacita para comprender a los demás. Para un lego, a veces es difícil comprender a un egocéntrico incapaz de percibir las necesidades sociales. Pero es desconcertante cuando llegan a expresar sus pensamientos con brotes esquizofrénicos en sus apariciones televisivas.

PRIMATES ANALIZANDO LA ECONOMÍA

Según leímos en esos experimentos de neurociencia, curiosamente con gorilas entrenados en el Estudio Clínico Cerebral de la Universidad de Tubinga, los cerebros de estos animales pueden procesar cantidades numéricas. El experimento al que fueron sometidos consistió en mostrarles “fundamentals de la economía”, con diferentes cifras de puntos en la pantalla de una computadora. En el grafico se formaban curvas que aumentaban o disminuían, y si esto último sucedía, el mono debía accionar una palanca y recibía una recompensa. Nos resulto difícil disociar este comportamiento entre ambas especies.

No me sorprende el proceso, a través de los años he conocido profesionales matemáticamente correctos, rigurosos, fieles seguidores de metodologías verticales; no muy inspirados, ni innovadores, pero sí que tienen muy clara la busca de las recompensas. Según esas páginas, los descubrimientos de los investigadores demuestran que los gorilas, al igual que los seres humanos, pueden evaluar cantidades, siendo capaces de diferenciar mejor, los grupos de puntos que están más alejados entre sí-mapeos-. Durante los experimentos, que eran grabados por medio de electrodos cerebrales, se podía seguir la actividad neuronal del animal, y ver qué células eran las que se mostraban más activas y responsables de procesar la información numérica.

Las diferencias entre el hombre cuantitativo y el gorila parecen ser cada vez más estrechas. Un estudio presentado por la revista “Nature” en 2006, ya había demostrado que los simios también pueden reconocer rostros de individuos y discriminarlos. Ese mismo año, en abril de 2006, un grupo de legisladores españoles propusieron otorgar a los chimpancés, orangutanes y gorilas, derechos humanos. A esta altura no es difícil concluir que en España la sociedad le ha otorgando a las habilidades abstractas una relevancia excesiva, consistente con el avance de cierta clase de políticos y nuevos partidos.

Dicho esto, estaría bueno que dejemos de conmovernos tan solo con números.

Hoy importa más que nunca cuestionar los supuestos abstractos con que comienzan las construcciones de modelos matemáticos. Los resultados de tantas entelequias deben desafiarnos como profesionales en ciencias económicas.

ECONOMÍA CON GENTE

Las personas quieren observar que la economía se preocupa por ellas. Lo expresaron en las urnas. La economía tiene que comenzar a ser creíble, poder comunicar sencillamente y, resolver los problemas de los seres humanos. Es hora de que cada economista se pregunte: ¿Quién soy? - ¿Cuál es mi trabajo?, que significado y satisfacción le ha dado a la sociedad.

Es lamentable pero no es tan extravagante, el mito de las habilidades matemáticas que cala fuerte en el mundo de ciertos economistas que ya compite con otras especies. Si todo se redujera a límites, integrales y derivadas, tal vez un mono en una familia con buenos contactos, accedería a una posición encumbrada.

Diversos trabajos, han investigado las modalidades de la tecnocracia en la política latinoamericana. Y eso nos lleva a entender mejor la crisis de 2001 y 2018. El caso argentino mostró los límites de los políticos tecnócratas en el BCRA y el ministerio de economía, básicamente. La ausencia de una base de sustentación política a las decisiones de política económica debilitó aún más a un gobierno ya débil como el de De la Rúa, y condujo al presidente Macri al colapso-si consideramos la posibilidad de que en parte haya habido impericia-. La solución a la crisis de 2001, posteriormente, no vino de la tecnocracia sino de la reconstitución de la política y sus instituciones.

La pregunta que deberíamos responder es: ¿por qué, en un contexto de crisis política y vulnerabilidad económica, un presidente puede creer que la conceptualización tecnocrática podría constituir una salida? Esa fe en la política tecnocrática formó parte de una época, que la escalada de la crisis 2008 contribuyó a cerrar definitivamente, así los políticos tecnócratas retrocedieron en buena parte del mundo; aunque en la Argentina, son candidatos a diputados nacionales.

Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

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