300 años sin cambios: "adiós" al modelo de trabajo que nos dejó la revolución industrial

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Después de ya dos años de trabajo remoto, vemos que muchas compañías comienzan la transición de regreso a la "normalidad", frecuentemente en un modelo híbrido que hace el proceso más cómodo para los colaboradores. Porque el talento humano necesita confort, estabilidad y también interactividad.

La forma obsoleta y tradicional bajo la que llevamos trabajando durante casi tres siglos, puntualmente desde la Revolución Industrial, está llegando a su fin. A medida que el proceso de vacunación avanza, llegando al 81.97% de la población con dos dosis aplicadas en Argentina según el Ministerio de Salud, las personas retoman actividades diarias y las empresas y sus colaboradores regresan gradualmente a las rutinas prepandémicas. Si 2020 fue el año de las oficinas remotas, este 2022 le dará la bienvenida al trabajo híbrido.

Para muchos, eso incluye volver presencialmente a la oficina. Después de ya dos años de trabajo remoto, vemos que muchas compañías comienzan la transición de regreso a la “normalidad”, frecuentemente en un modelo híbrido que hace el proceso más cómodo para los colaboradores. Porque el talento humano necesita confort, estabilidad y también interactividad.

En este punto, es importante ofrecer opciones flexibles de trabajo que sean controladas por la misma autonomía que ha reinado en el mundo laboral desde hace dos años y que ha demostrado que el trabajo no es ni mejor ni peor que el que se hace desde la libertad de escoger dónde y cómo trabajar.

De acuerdo a nuestro estudio “Redefiniendo los modelos de trabajo en Latinoamérica”, el 66% de los argentinos están listos para regresar de manera flexible a las oficinas y los niveles de productividad individual registrados en cada modelo de trabajo son similares e incluso posicionan al modelo híbrido como el más productivo: en una escala de 0 (muy baja) a 5 (muy alta), el trabajo presencial obtuvo 4, el remoto 4,3 y el híbrido 4,5.

Pero también hay que reconocer los grandes desafíos relacionados a la salud mental, la concentración y la calidad de vida, y otros retos del trabajo a distancia, como establecer vínculos de confianza, colaboración y empatía entre equipos, infraestructura de trabajo inadecuada, consolidación de la cultura organizativa, contratación e incorporación de nuevos colaboradores, y gestión del tiempo personal.

Lograr un equilibrio entre lo presencial y lo remoto, así como su potencial de alternancia entre actividades que exigen concentración con aquellas que requieren interacción, parece el mejor camino en el momento actual de la pandemia. Es aquí cuando el trabajo híbrido se convierte en una buena idea, para que los colaboradores de una empresa -independiente del tamaño de esta- se sientan cómodos con el regreso presencial a sus trabajos, en una modalidad en la que, definitivamente, se pueda garantizar un equilibrio entre la vida personal y la vida laboral.

Dicha visión es confirmada por las respuestas de los cientos de participantes de nuestro estudio, que señalan que, en Argentina, el 41% de los encuestados afirma que preferiría retornar a sus oficinas bajo un modelo de trabajo híbrido de 2 días presenciales y 3 remotos. El 24% lo haría bajo un modelo de 1 día presencial y 4 remotos y sólo el 4% se inclina por un modelo un poco más tradicional de 4 días presenciales y 1 remoto.

Probablemente, no existe una solución que prevalezca y funcione para todas las empresas o profesionales. Lo que sí está claro es que el mundo necesita seguridad y flexibilidad en su espacio de trabajo. Y en esa visión el modelo híbrido parece un camino promisorio para atender los anhelos de líderes y colaboradores en la era post pandemia.

Directora de WeWork Argentina

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