En qué hay que invertir
El periodista dialoga con un importante ejecutivo de un banco internacional acerca de la crisis financiera y sobre las perspectivas del futuro de los mercados. En la charla recomienda comprar acciones de empresas de alimentos que considera seguirán subiendo. Veamos.
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P.: ¿Qué explica el espectacular aumento de las materias primas?
E.: La demanda real desde Asia sigue creciendo muy fuerte, pero hay también un componente especulativo. Así, de los u$s 80 del precio del petróleo es posible considerar que u$s 5 o u$s 10 son especulativos, por lo que se puede esperar que en una nueva caída de los mercados probablemente baje el precio. Llama la atención que el valor del azúcar esté bajo en comparación con otros commodities, porque además el etanol es un derivado de éste, que está teniendo mayor demanda. De todas maneras, mientras China, India y Rusia crezcan como hasta ahora, seguirán subiendo los precios.
P.: ¿Qué opina de la decisión de Lakshi Mittal de comprar las acciones de Acindar?
E.: Es impresionante, porque Mittal tomó riesgo cuando nadie lo tomaba. Desde hace 10 años viene comprando plantas en todas partes del mundo y llegó a 130 empresas, cuando nadie arriesgaba. Ahora con Acindar desde acá dominan 10% del mercado mundial.
P.: ¿Afectó la crisis de las hipotecas «subprime» la liquidez mundial?
E.: Sigue habiendo liquidez mundial, y una parte se vuelca hoy a la compra de empresas. China tiene mucho dinero y hasta Rusia sale a adquirir clubes europeos de fútbol o jugadores. Es así que las compañías que no tienen presencia global seguirán siendo absorbidas por otras más grandes, sobre todo las de infraestructura. En China, pero también en México o en Brasil, hay mucho para hacer. Se necesitan represas, edificios, puentes. La Argentina tiene enorme potencial para recibir inversiones, pero es muy volátil.
P.: ¿Cómo evolucionará el mercado de bonos?
E.: Los títulos argentinos, cuando se regularice el índice, tendrán mayor demanda. Esto será así porque los bonos turcos, los de Brasil y de otros países emergentes quedaron muy caros. Sin embargo, aún se debe arreglar con el Club de París, con los «holdouts» (bonistas fuera de canje) y con el CIADI. Es necesario hacer buena letra si quiere aspirar el país al mercado voluntario de crédito.
P.: ¿En qué recomienda invertir?
E.: Mientras suban los granos (soja, maíz, trigo) seguirán en ascenso las empresas alimentarias. Es así que recomiendo Bunge, que subió 17% los últimos 30 días, y Monsanto, que en igual períodotrepó 21%. Habían caído mucho en agosto con la crisis, pero ambas son muy sólidas. Ahora va a salir el grupo «Clarín» a la Bolsa norteamericana, por lo que habrá que ver qué pasa. Creo que esperaron para a que pasara la crisis para hacerlo. A su vez, respecto de monedas, la corona sueca y el franco suizo están subvaluadas en relación con el euro y son buenas coberturas ante peligro de conflicto. Cuando Francia habló de guerra a Irán y éste amenazó a Israel, el franco suizo subió. Como moneda de país neutral, es tremendamente buscada como refugio.
P.: ¿Se tocó fondo en la crisis del mercado financiero internacional?
E.: La crisis inmobiliaria no terminó. Estados Unidos debe decidir qué hacer porque las hipotecas a 30 años siguen estando altas. Es probable que la construcción se frene y se enfríe un poco esa economía. Sin embargo, muchos siguen sin vislumbrar una recesión pero hay que controlar de cerca el índice de desocupación y la incidencia de la paralización de proyectos inmobiliarios, que aportan 10% del PBI. Existen dos motores que se quebraron, que son la construcción y el consumo. Además, hay que ver los balances y la rentabilidad de las empresas para comprobar si la industria crece o si se lesionó. Por primera vez desde 2003, el índice de creación de empleos norteamericano fue negativo. El sector financiero expulsó a miles de trabajadores de bancos como Countrywide, Bear Stearns y UBS, entre tantos. De todas maneras, el desempleo es de 4,5%.




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