"Gobierno deberá definir más claramente sus prioridades"

Opiniones

Para Pablo Guidotti, el gobierno tendrá ahora que definir sus prioridades en lo económico. Anticipa que «hasta ahora como los ingresos venían creciendo fuerte, permitían tener aumentos de gastos muy grandes. En materia monetaria, ya no será posible evitar la apreciación del tipo de cambio sin inflación».

En el tercer piso de la Universidad Di Tella, donde dirige la Escuela de Gobierno, el economista dialogó con Ambito Financiero y advirtió, además, del riesgo de concentrar deuda en el corto plazo.

Periodista:
¿El aumento de la inflación es transitorio?

Pablo Guidotti: Coincido con el gobierno en que la recuperación de la economía está generando el aumento del nivel de precios. Y por eso se puede argumentar que es un fenómeno transitorio que tiene que ver con un ajuste de los precios relativos. Sin embargo, si el país quisiera que este proceso se dé sin inflación, dejaría que se aprecie el tipo de cambio nominal. Pero al intentar luchar contra este cambio de precios relativos impidiendo que el tipo de cambio nominal se aprecie, el gobierno hace que el reacomodamiento se dé por aumento de precios. Entonces, aunque la causa de la inflación que hay hoy no es necesariamente monetaria, la política monetaria hace que el cambio de precios relativos se traduzca temporariamente en una mayor inflación.


P.:
¿Puede mantenerse entonces este tipo de cambio?

P.G.: La experiencia indica que los bancos centrales no pueden mantener por mucho tiempo el tipo de cambio depreciado en términos reales. En este sentido, si el objetivo del BCRA o de la política económica se desplaza de la estabilidad de precios a tratar de mantener un tipo real de cambio depreciado, la experiencia en varios países muestra que dicha política termina siendo inflacionaria. Cuando se intenta mantener como objetivo un tipo real de cambio, a la larga se termina convalidando aumentos de precios que eventualmente no sólo se trasladan a impedir que se aprecie nominalmente la moneda, sino que, cuando los precios aumentan, empiezan a querer que la moneda a su vez se devalúe para mantener un tipo real de cambio. Ahí es donde realmente ya las expectativas empiezan a tomar un rol mucho más activo y pueden generar un marco de política mucho más inflacionaria. Sin embargo, creo que todavía el gobierno no hizo explícito un objetivo de tipo real de cambio. Lo que estamos viendo es un intento del BCRA de evitar la apreciación nominal. Mientras eso sea lo único que ocurra, diría que posiblemente el aumento de precios va a ser transitorio. Si el BCRA se desplaza a un objetivo explícito del tipo real de cambio, empezaría a preocuparme.


P.:
¿Comprar dólares para aumentar las reservas no genera inflación?

P.G.: La operación de comprar dólares y al mismo tiempo esterilizar vía Lebac la emisión monetaria es equivalente a tener un Banco Central que se endeuda en el mercado para acumular dólares. El principal efecto de esa política es que genera un déficit cuasi fiscal porque normalmente el costo de la deuda es mayor al rendimiento que el central obtiene por las reservas.


Entonces, ¿por qué a un Banco Central le interesaría alquilar reservas vía emisión de bonos de corto plazo? En la Argentina una posible respuesta es que el gobierno quiere contar con reservas para hacer frente a vencimientos con organismos multinacionales. Si eso ocurriese, habríamos asistido a una política de sustituir deuda con organismos por deuda de corto plazo del BCRA.


• Problemas

P.: No es buen negocio.

P.G.: Creo que no, porque si el problema es cómo financiar el repago a organismos, entonces hay que analizar la conveniencia de emitir deuda de corto plazo del Central en vez de emitir BODEN 2012 o 2014. Yo preferiría ver a los gobiernos emitir deuda de más largo plazo, no concentrarse mucho en la deuda de corto plazo. Hoy en día, el gobierno no hizo claramente esa conexión. En la historia reciente hay muchos casos donde hubo serios problemas cuando las deudas de corto plazo han ido aumentando. Cuando inicialmente se emite, la deuda de corto plazo tiene tasas bajas, entonces los gobiernos creen que es barata. Pero esas tasas bajas pueden aumentar de golpe. Si esto pasa, los gobiernos se encuentran frente a la necesidad de repagarlas y amortizarlas, o aceptar en el roll over (renovación) una tasa mucho más alta. Eso empieza a ser un problema. En la Argentina, por no querer convalidar tasas más altas que surgirían por aceptar que uno está repagando a los organismos emitiendo más deuda, el Central aceptó un acortamiento importante en los plazos. En algún momento, el gobierno deberá definir más claramente cuál es el objetivo que se está persiguiendo. Si se compran reservas para pagar a organismos, tomémoslo como una cuestión fiscal. Si estamos persiguiendo un objetivo de tipo de cambio, midamos los riesgos inflacionarios de tener un objetivo de tipo de cambio real. Estos serán temas centrales en la discusión económica hasta fin de año.


P.:
¿Se puede seguir sin acuerdo con el FMI?

P.G.: La estrategia que hoy sigue el gobierno para no negociar es seguir comprando dólares en el mercado para acumular reservas y pagar al FMI. Pero se le paga al FMI emitiendo deuda de corto plazo, en un contexto en el cual las tasas de interés de las Lebac están subiendo paulatinamente. Esta estrategia claramente tiene un límite. Cuando el gobierno vea que no quiere dejar que las tasas de interés suban demasiado o el mercado se ponga nervioso, y que hacia futuro necesita el acceso al mercado de capitales por mayores montos que los que estuvo accediendo, ahí las posturas ideológicas van a cambiar.


P.:
¿Cómo ve el tema fiscal?

P.G.: No sería sorprendente que la actividad a partir de la segunda mitad del año muestre tasas de crecimiento menores y que la Argentina empiece a vivir con números de entre 3% y 4%. Hasta ahora, como los ingresos venían creciendo rápido, el gobierno podía aumentar fuerte el gasto y, al mismo tiempo, mejorar la posición del superávit primario. En materia fiscal, tener una posición del superávit primario sólida implicará posiblemente no poder seguir con tasas de crecimiento del gasto como venían haciendo. En definitiva, tanto en materia fiscal como monetaria estamos llegando a una situación en la cual el gobierno se verá forzado a definir más claramente sus prioridades.

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