21 de marzo 2005 - 00:00

Guerra entre sindicatos eleva costos empresarios

La guerra entre gremios por aumentar la masa de afiliados es uno, pero no el único conflicto que utiliza como campo de batalla a la empresa. En estos casos la empresa debe esquivar las balas entre dos fuegos. Es así, ya que los medios legales para resolver estos conflictos tienen trámites que se extienden a veces por varios años, y en la actualidad, el gremio busca resolver su aspiración mediante una medida de fuerza. Dicha medida tiene grandes damnificados: el primero es la propia empresa, ya que no sólo se paraliza la actividad productiva, sino que además se sufren daños en la imagen pública, no se cumplen con los pedidos a los clientes que a menudo genera sanciones, y se complica frente a los competidores. Es más, cuando es producto o servicio es muy sensible a las necesidades de la población (salud, transporte, comunicaciones, etc.) los daños se expanden a toda la comunidad. También se perjudican los trabajadores involucrados en la medida que pierden salarios, premios, y hasta pueden ser despedidos si la medida de fuerza es ilegal, previa intimación.

Las situaciones que se dan con más frecuencia son de tres tipos: a) los conflictos de encuadramiento donde un gremio pretende los trabajadores de otro sindicato; b) Los conflictos internos dentro de un mismo gremio, cuando las bases, los delegados y los dirigentes están enfrentados; y c) los reclamos de salarios cuando se combinan con las causas de a) y b).

Sin duda que el más grave de todos es el conflicto de encuadramiento, donde un gremio pretende incluir entre sus representados a los trabajadores comprendidos o afiliados en otro sindicato. En rigor, siempre rigió en nuestro país el principio de la actividad principal de la empresa como determinante del gremio que representaba a los trabajadores. Todo se complica cuando en una misma compañía existe diversidad de actividades
, la misma cuenta con un solo gremio determinado por ser el que comprende la mayor parte de la actividad de que se trate, aún cuando existan áreas o tareas que sean propias de otra entidad.

• Procedimiento

Para resolver este tipo de conflictos hay un procedimiento legal en que hay una instancia dentro de la propia estructura gremial en la que interviene un comité especial de la CGT, un procedimiento ante la autoridad de aplicación y finalmente la vía judicial. Se extienden por años, de modo que ahora, el proceso ha cambiado totalmente. El reclamo comienza con una medida de fuerza, y lo que se busca con ella es una negociación, en la que se enfrentan los gremios, y la empresa debe ser prescindente en lo que hace al problema intersindical para no incurrir en una práctica antisindical, sin perjuicio de que podrá articular sus derechos a través de los procedimientos de resolución de conflictos dado que es el principal damnificado en una disputa de la que es ajena. El conflicto dentro de un mismo gremio, como el caso de los subterráneos, si se negocia con los representantes en conflicto de un mismo gremio, lo acordado con unos no vale para los otros y viceversa. La única salida es buscar un ámbito para negociar y acordar con todos simultáneamente, o en su caso, que el más fuerte negocie y pacte y el más débil adhiera.

Con este panorama, los perjuicios para las empresas no tienen límite, desde lo material hasta lo intangible, desde la rentabilidad hasta la competitividad. Los trabajadores ponen en juego sus ingresos, su carrera y su estabilidad en el empleo. A su vez, todos tienen el derecho de hacer valer sus reclamos dentro de un sistema democrático.

• Clave

Pero también hay que destacar que debe prevalecer el principio de que estamos en un «estado de derecho» donde la seguridad jurídica es clave para la búsqueda de la solución de todo tipo de conflictos, sobre todo los sindicales. Si así no fuera se privilegiaría la fuerza bruta que deviene rápidamente en el caos. Al contrario, la utilización de las vías legales asegura el derecho de defensa de todas las partes, minimiza los riesgos, puede neutralizar casi totalmente los daños, y genera una nueva imagen, alineado con todo gobierno que desea representar a todos y triunfar en el proceso de recuperación, y esta clave es ser previsibles a través de la seguridad jurídica e institucional.

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