El costo oculto de la inflación y la opción de las criptomonedas

Opiniones

La inflación mata proyectos de inversión, desincentiva a los ahorristas a utilizar los canales tradicionales de ahorro y potencia la especulación de "inversiones" con altos retornos de corto plazo que no tienen ninguna implicancia positiva para la sociedad en su conjunto.

El otro día en una reunión entre economistas, ingenieros, licenciados en relaciones laborales, empresarios y algún que otro bancario (que entró de copetín) empezó el debate sobre las criptomonedas y las chicanas empezaron salir. Con el banquillo de acusados ocupado por una sola persona, el economista cripto escéptico, la primera frase se hizo sentir: “En tan solo una semana hice 3.000 dólares en bitcoins”. Lo curioso de todo, es lo que está detrás y no se ve. Para empezar en la Argentina del 2021, una ganancia de 3.000 dólares equivale a 8/10 sueldos promedios (aprox) permítanme no ser exacto.

Ahora bien, supongamos que en realidad deberíamos comparar ese ingreso con alguien del mismo nivel de desarrollo profesional (medido en cantidad de años invertidos al estudio y al trabajo) si un ingeniero tarda en promedio 10 años entre que se recibe y gana una cierta experiencia para poder empezar a generar ingresos con criptomonedas sería el equivalente cierto a alcanzar un estatus medio en un trabajo calificado del tipo ejecutivo.

Un salario calificado equivale en el mejor de los escenarios al 50% de la ganancia que se alcanzó especulando con los bitcoins (1.500 dólares) pero si lo deflactamos por el tiempo (la unidad de medida más estable de todas) la relación es mayor; un trabajador calificado tarda 30 días en alcanzar el 50% del ingreso que alcanzó un especulador en tan solos 7 días, a decir, el ejecutivo alcanzó solo el 12,5% proporcionalmente en comparación con el anterior. Dicho de otra manera, especulando un ingeniero logró una velocidad de acumulación 8 veces mayor al promedio de quienes tienen el mismo tiempo de vida invertido en calificación profesional.

La inversión es una de las claves para el crecimiento y la velocidad de acumulación define la trayectoria de dicha inversión en el largo plazo y sin crecimiento no es posible el desarrollo. Por lo tanto, necesitamos ahorrar para invertir y crecer y el ahorro se canaliza en inversión a través de instituciones económicas. El mecanismo es sencillo, los bancos pagan una tasa de interés pasiva por los ahorros recibidos y cobran una tasa activa por los ahorros prestados a los diferentes inversionistas, su rol en el sistema radica en captar ahorristas y detectar inversores “solventes” para colocar dichos ahorros.

El sistema se vuelve sostenible en el tiempo cuando en el agregado (es decir, la suma total) de proyectos generados por préstamos bancarios los retornos de la inversión hacia los inversores son positivos y estables en el tiempo. Esos retornos se dividen entre los ahorristas que aportaron el capital, los bancos que desarrollaron el esquema y los inversores que llevaron adelante el proyecto de rendimientos positivos.

Pero ¿Qué sucede cuando hay inflación? Empecemos por definir que es la inflación, significa el aumento sostenido de los precios en un período de tiempo finito cuantificado sobre un índice de precios al consumidor donde integra una canasta básica de productos.

El aumento generalizado de las mercancías no es exacto, algunos productos aumentan más y otros menos, el IPC mide un promedio de estos, lo que significa que cuando tenemos inflación se pierde la relación que existe entre las distintas mercancías (a priori un auto equivale a 2 toneladas de caramelos, pero con inflación la relación puede cambiar, puede pasar a valer 2.1 o 1.8 dependiendo de cómo sea la variación de precios en ambos mercados).

Llevemos el concepto a los retornos futuros de los proyectos, cualquier negocio que se quiera establecer se encuentra atravesado por una ecuación muy sencilla: ingresos – costos = ganancia (I-C=G). Ahora además agregamos una cuestión adicional, la relación entre las mercancías producidas (con su costo de producción) y el resto de las mercancías que circulan en el mercado.

La inflación distorsiona aquella relación y por lo tanto establecer proyectos de inversión futura requieren mayor grado de análisis especulando sobre cómo van a ser las relaciones futuras de la mercancía a comercializar respecto del resto de las mercancías, ahora para poder embarcarse en un proyectos de largo plazo se requeriría un nivel de análisis más complejo para estimar la inflación (y como dijimos también la relación de cambio entre mercancías) y esa complejidad termina siendo una barrera de entrada principalmente para las micro y pymes del país.

En otras palabras, la inflación quita la posibilidad de solicitar préstamos a largo plazo (y llevar adelante proyectos de inversión) debido a la complejidad en el análisis económico y la incertidumbre que se genera, es muy difícil estimar a qué precio vas a vender un producto y cuanto vas a pagar en insumos y salarios (es menester que debería mantenerse constante la relación entre precio de venta y salarios/insumos).

Que no se pueda generar un comportamiento estable y positivo en el tiempo de los retornos en los proyectos de inversión debido a la inflación hace inviable la posibilidad de que la tasa pasiva que pagan los bancos a los ahorristas tenga también un comportamiento positivo de largo plazo.

Dicho de otra manera, si una empresa no tiene estabilidad de largo plazo entre el precio de lo que produce, sus costos de producción y el resto de las mercancías que hay en la economía no puede asumir proyectos de inversión de largo plazo y por lo tanto el banco no puede prestarle a largo plazo, si esto no ocurre tampoco podría pagar una tasa de interés pasiva al ahorrista que sea positiva.

Como el largo plazo se vuelve inviable el corto empieza a tener mayor peso, la velocidad de acumulación (de corto) pasa a ser la variable decisoria para los pequeños y medianos ahorristas y es acá donde entra el debate, como no se puede apostar a un plazo fijo ya que este no exhibe retornos positivos la opción de ahorrar en dólares o especular en la bosa/invertir en activos financieros o derivados toma significancia. Las criptomonedas en este escenario muestran la mayor velocidad de acumulación de corto de aquí su gran atractivo. Un ingeniero ganó en una semana el equivalente a lo que un trabajador tarda en ganar en 8 o 10 meses, los números son indiscutibles.

Nadie sabe cómo responder el famoso “que hubiese sido si” pero está claro que la inflación mata proyectos de inversión, desincentiva a los ahorristas a utilizar los canales tradicionales de ahorro y potencia la especulación de “inversiones” con altos retornos de corto plazo que no tienen ninguna implicancia positiva para la sociedad en su conjunto. Quizás si los bancos pudieran generar retornos positivos y estables en el tiempo para los ahorristas habría menos especuladores tratando de salvarse con la fiesta del mundo cripto, pero si seguramente habría menos necesidad de guardar dólares debajo del colchón.

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