Kirchner se equivoca

Opiniones

El periodista dialoga con el ex presidente del Banco Central y actual referente económico de la Coalición Cívica, Alfonso Prat-Gay, quien asegura que si bien estamos lejos de un «corralito», hay que seguir de cerca las acciones del gobierno. Además, explica que la Presidente se está confundiendo la función de las reservas y que la inflación le está restando competitividad al peso.

PERIODISTA: Están circulando mails en los que se recomienda sacar los depósitos del banco. ¿Cree que existen riesgos de un «corralito»?

Alfonso Prat-Gay: No; creo que hay cosas diferentes. En cuanto a los mails, claramente demuestran que hay una intencionalidad detrás, no se sabe muy bien de dónde viene, pero es gente que quiere desestabilizar, por eso le restaría importancia. Sí les presto atención a las preguntas que recibo diariamente de gente sofisticada y de gente menos sofisticada, que está genuinamente asustada a pesar de que, objetivamente, uno como economista tiene una cantidad de elementos para ver que la situación hoy es muy diferente de la de 2001.

P.: ¿Cuáles son esas preguntas?

A.P-G.:
Y las preguntas son: si compro dólares , ¿qué hago con mi plata, la saco del banco? ¿Me van a agarrar de vuelta?

P.: ¿Y usted qué responde?

A.P-G.: Que esta situación no tiene nada que ver con la de 2001 y que hay que quedarse tranquilos, que hay que mirar con detenimiento lo que hace el gobierno. Y si el gobierno sigue equivocándose, entonces sí hay que ser más precavidos. Pero, por el momento, con la liquidez que hay en los bancos, con la capacidad de fuego que tiene el Banco Central, no hay ningún motivo para estar tomando medidas o decisiones tan extremas. En todo caso, la lección que uno se lleva de esto es cómo un gobierno puede perder tan rápido la credibilidad y puede llevar la situación a un lugar donde no debería estar.

P.: ¿Cómo ve la situación del sistema financiero hoy en la Argentina?

A.P-G.: Creo que el sistema financiero está mucho más sólido de lo que estaba en 2001, ciertamente mucho más sólido de lo que estaba cuando a nosotros nos tocó empezar a reconstruirlo, creo que quizá no tan sólido como dice el Banco Central. Todavía hay una posición importante en títulos públicos que ha perdido mucho valor desde agosto del año pasado y que aún no se refleja en los balances, fundamentalmente porque el BCRA permite que no se muestren esas pérdidas. Hay mucha liquidez en instrumentos del Banco Central, que las entidades pensaban que eran líquidos y que el año pasado descubrieron que no lo eran tanto cuando el BCRA dejó que cayeran sus precios. Además, la rentabilidad de los bancos ha sido muy buena hasta ahora, especialmente ha sido fruto de un crecimiento que no es sostenible en el tiempo y de tasas reales de interés que están muy negativas, muy por debajo de la inflación. Respecto de cómo van evolucionando los bancos hacia adelante, creo que no han hecho todos los deberes.

P.: Usted es considerado un experto en el tema de monedas, sobre todo dada su posición en el JP Morgan, en Londres, cuando manejaba las decisiones de esa enorme banca de inversión. ¿Cómo ve el dólar?

A.P-G.: En la Argentina hace tiempo que dejé de hacer futurología con las monedas y aun cuando me dedicaba a eso, había que ser muy humilde porque son pronósticos que duran poco. En este caso quizás el pronóstico es más sencillo, porque depende, por lo menos hasta ahora, de una decisión de política económica, que no es del BCRA; lamentablemente, viene de algún lugar de la Casa Rosada o de aledaños. Por lo tanto, lo que hay que tratar de desentrañar es qué es lo que quieren estas dos o tres personas que suceda con el dólar.

P.: ¿Cuál sería esa instrucción?

A.P-G.: Aparentemente, hubo una instrucción para que las reservas no bajaran de los u$s 50.000 millones y creo que es un error, porque las reservas están para darle tranquilidad a la gente, no a la Presidente que las mira todos los días. Lo que sí es cierto es que a medida que la inflación avanza, no lo hace solamente sobre el poder adquisitivo de la gente, sino también sobre la competitividad de los sectores que producen bienes exportables. El peso va siendo cada vez menos competitivo y el tipo de cambio va a estar cada vez más atrasado. Si uno mira algunos precios hoy y los compara con los niveles de 2001, en términos reales, en algunos casos hay bienes y servicios que en dólares ya cuestan más de lo que valían en 2001, y esto es una preocupación.

Preocupan preguntas

El periodista dialoga con el ex presidente del Banco Central y ex vicepresidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Javier González Fraga, que, como otros economistas, descree de que pueda implementarse un próximo «corralito». Sin embargo, demuestra preocupación por el cambio de humor y la psicosis que reina en la población desde mediados de marzo, cuando se desencadenó el conflicto entre el gobierno y el campo. En esa línea, explica que el problema no está en el precio del dólar, sino en que la actividad económica se verá perjudicada.

PERIODISTA: La venta en cascada de dólares que está llevando a cabo el Banco Central ¿tiene que ver con el conflicto entre el campo y el gobierno?

Javier González Fraga:
Por supuesto. Sí, hace muchos días que el público está comprando dólares, sacando depósitos, pero el Central tiene todas las herramientas para controlar esto, finalmente no son cifras enormes. Recordemos que hemos tenido, en otras épocas, salidas de más de u$s 1.500 millones por día, ahora son u$s 200 o 300. Siempre hay un poco de miedo y al mismo tiempo, no hay incentivo en dejar los pesos, porque la tasa de interés es fuertemente negativa. Con todo, ha subido para los depósitos más grandes ya cinco puntos. Entonces en esa Argentina que describíamos hace algunos años, desde 2002, cuando era más rentable producir que especular, están empezando a cambiar las cosas. Si uno hace hoy un depósito grande, le pagan el 13% en pesos. Si uno hoy compra un bono a estos valores ridículamente bajos, consigue rendimientos de 20% anual en dólares, o en dinero indexado. Entonces ya existe un daño, pero no por la pérdida de dólares del Banco Central, que es insignificante, sino por el incremento de las tasas de interés, y por el colapso de los bonos.

P.: ¿Qué opina sobre los mails que circulan alarmando por un posible « corralito»?

J.G.F.: A mí me vienen preguntando hace más de un mes si pueden dejar la plata en el banco, gente que encuentro ocasionalmente. A las primeras preguntas no les doy importancia, pero cuando ya son cincuenta personas las que te preguntan, lo preocupante es la pregunta y no la respuesta. Porque si esto mismo sucede en Suiza, hay también una corrida y los bancos colapsan. Hay una psicosis, creo que no es grave. Creo que objetivamente no hay ningún elemento que permita comparar esta situación con la de 2001, acá los bancos están muy líquidos. El Central tiene muchísimas reservas y puede poner el precio del dólar donde quiera. Creo que es una situación totalmente distinta de la de 2001, o de la crisis del 94, o las anteriores. Pero la psicosis existe, hay un cambio de humor, en el campo sobre todo, que no va a afectar el valor del dólar, pero sí va a afectar el nivel de actividad. Nadie piensa que la economía argentina sigue creciendo, de acá en más a niveles de 6%, como decíamos hace tres meses.

P.: No. Además todos los sectores, del interior sobre todo, señalan que se han detenido los pedidos y por ende las ventas...

J.G.F.: De maquinarias. El otro día, un dirigente de estos que han surgido me decía: «Comprar una bombacha de campo es ser un traidor. No hay que consumir nada, hay que realmente hacerle sentir al gobierno las dificultades que estamos teniendo en el campo». Esto quiere decir que si la reactivación de la economía argentina empezó en 2002, desde el interior, hacia los grandes centros urbanos, creo que ahora, el enfriamiento también va a venir desde el interior hacia los centros urbanos.

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