13 de diciembre 2005 - 00:00

"La Concertación está ante un rival que la puede dañar"

Patricio Aylwin
Patricio Aylwin
Santiago (enviado especial) Patricio Aylwin recibe a Ambito Financiero en su casa-oficina del barrio santiaguino de Ñuñoa. El presidente demócrata cristiano que, en marzo de 1990 inauguró el ciclo de tres gobiernos de la Concertación, admite cierta desazón por el resultado electoral del domingo y, en particular, por la magra cosecha parlamentaria de su partido, cuyos electores serán uno de los objetivos primordiales de Sebastián Piñera para el ballottage. Reconoce alguna duda sobre el éxito de Michelle Bachelet en el ballottage, pero se muestra sereno y confiado.

Periodista:
¿Cómo ve los resultados del domingo?

Patricio Aylwin: Me dejan insatisfecho, esperaba más. Creía que Michelle iba a estar muy cerca de 50% de los votos. Podemos mirar con confianza la segunda vuelta, pero no con absoluta seguridad. Estamos en presencia de un contendor hábil, que en cierto modo es una cara nueva que nos puede hacer mella. Redoblando el esfuerzo, Michelle va a ganar. Mi insatisfacción sobre todo es porque en mi partido la votación fue inferior a lo que esperábamos y hemos perdido varios senadores y varios diputados.


P.:
¿El hecho de que Bachelet haya pertenecido claramente a la izquierda durante gran parte de su vida pudo haber hecho que un número de demócratas cristianos votaran por Sebastián Piñera?

P.A.: Yo no conozco demócrata cristianos que hayan votado por él, pero la pequeña baja que tuvimos puede estar relacionada con eso. El pasado de Michelle puede haber afectado a un electorado de mi tiempo, a los más viejos.


P.:
¿Los complica el hecho de que la oposición no esté tan identificada con Augusto Pinochet?

P.A.: Claro, el rechazo a Pinochet ya no influye en la decisión del elector y eso quedó demostrado en la elección. Es claro que es un fenómeno del pasado, se fue y no vuelve.


P.:
¿Va a participar personalmente en la campaña?

P.A.: Yo ya soy un político retirado, pero nunca faltan las oportunidades para echar una manito. Estoy disponible si me necesitan.


P.:
¿Cuál es su balance del proceso democrático iniciado hace 16 años?

P.A.: La política que han seguido tres gobiernos de la Concertación ha sido la correcta. No es el ideal que soñé cuando era joven, pero el mercado ha demostrado ser el mecanismo más eficiente para crear riqueza. Nuestros gobiernos han aceptado ello y lo complementaron con una acción importante del Estado para promover la equidad y la justicia. El mercado para el crecimiento; los gobiernos para la igualdad. Los resultados de reducción de pobreza y extrema pobreza están a la vista. El país vive en normalidad, con paz social, sin conflictos graves en el seno de la sociedad. En vivienda, salud y educación han ido mejorando las posibilidades de la gente de una manera notable.


P.:
Pero la derecha dijo en campaña que también combatirá la desigualdad y la pobreza.

P.A.: Habría que ver qué es lo que hacen. Han sido históricamente muy devotos del mercado y el grueso de la derecha, si bien no Piñera, respaldó a Pinochet y la receta económica de la dictadura. La llegada de ellos al gobierno suscita preocupación.


P.:
¿Pasada la sombra de Pinochet, la amplitud ideológica que alberga la Concertación puede diluir la identidad de la coalición?

P.A.: La Concertación ha tenido el mérito de que fue admitiendo en su seno a sectores que venimos de distintos enfoques ideológicos, algo de los cuales nos queda a cada uno. Yo fui opositor a Salvador Allende. En mi juventud tuve dudas de ser socialista, pero cuando tomé la decisión y dije a mis amigos que me iba a la Democracia Cristiana, les comenté que esperaba que algún día fuéramos socios. Tuvieron que transcurrir 50 años y una dictadura. Llegamos a un punto en el que coincidimos en líneas básicas. En lo político, democracia, libertad y respeto a los derechos humanos, y en lo económico, respeto al mercado con la convicción de que el Estado debe utilizar los recursos tributarios para promover el desarrollo social. Siempre hay frustraciones, pero hay una dosis de pragmatismo que ha resultado fecunda.


P.:
¿A su juicio, el pasado de la dictadura debe seguir siendo juzgado?

P.A.: Indudablemente Pinochet hubiera querido borrón y cuenta nueva. En mi gobierno se formó la Comisión Rettig de Verdad y Reconciliación, que esclareció lo que había ocurrido. En ese momento no teníamos fuerza para más, pero la verdad se supo. Los juicios se empezaron. Después vino la Mesa de Diálogo, cuando el ejército reconoció los crímenes cometidos; y luego, la Comisión de la Tortura durante el gobierno de Ricardo Lagos. Los tribunales siguen trabajando y no visualizo que esto pueda tener un punto final.

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