"La inflación en EEUU no está muerta y sería prematuro enterrarla"

Opiniones

(El experto en mercados mundiales escudado en el nombre Gordon Gekko, el personaje de la película «Wall Street», mantiene sus reservas respecto de la inflación en Estados Unidos y de la urgencia por bajar las tasas de interés. A continuación, el diálogo que mantuvo con este diario.)

PERIODISTA: Los muertosque vos matáis gozande buena salud. El consumidor, el dólar, los inicios de nuevas viviendas, hasta la inflación mayorista: todos ellos han resucitado de las cenizas. ¿La economía norteamericana está más fuerte que lo que se pensaba?

Gordon Gekko: Si usted pensaba en una recesión, sí. Si no, no. Mucho de lo que hoy luce como robustez, no es más que volatilidad.

P.: ¿Toda ataviada con el mismo signo últimamente; apuntando siempre en dirección al alza? Es raro...

G.G.: Tome los comienzos de obra destinados a erigir nuevas viviendas. Repuntaron 6,7% en noviembre tras caer 14% en octubre.

P.: Nadie lo esperaba...

G.G.: Es verdad. Ello no obsta para que se encuentren 25% por debajo de su nivel un año antes.

P.: Es lo que suele ocurrir cuando la recuperación parte de una crisis muy profunda.

G.G.: Cruce los datos, entonces, con una variable muy correlacionada. Los permisos de construcción de viviendas. Son, después de todo, el indicador líder de la actividad.

P.: Los resultados no son muy buenos...

G.G.: Para nada. Cayeron 3% en noviembre. Es la décima retracción mensual consecutiva. Los permisos se ubican en un escalón 31% inferior a noviembre de 2005...

P.: La construcción, entonces, no estableció un piso.

G.G.: No. Hay todavía un exceso de inventarios de casas por digerir y que impide pensar en una rápida reversión.

P.: Pero quizá la economía sí. El consumo representa más de dos tercios de la demanda total. Y las ventas minoristas explotaron en noviembre. Un salto mensual de 1% no hubiera desentonado aun en los mejores momentos de los 90.

G.G.: Tiene razón. Recuerde siempre que si el consumidor hace mutis por el foro, no hay otro resultado posible en el horizonte que una recesión. Ya habíamos apuntado el aumento del ingreso disponible en setiembre y octubre, el consumidor mostró el mes pasado que además está dispuesto a gastarlo si ve buenas oportunidades.

P.: Un guarismo como el citado permitiría suponer un destino más efervescente que un mero aterrizaje suave de la economía.

G.G.: El vaso está medio lleno. El consumidor respondió a un despliegue masivo de estímulos especiales. Los descuentos de precios fueron muy agresivos. Lea los informes de Wal-Mart y se dará cuenta de lo pesados que están los negocios. La industria automotriz conoce bien el paño de los descuentos. Aumentan las ventas pero, en parte, porque simplemente adelantan la demanda. Habrá que monitorear las cifras y hablar de un contexto firme sólo si -en los meses venideros- se mantiene un piso alto de ventas.

P.: ¿Y el dólar? ¿Qué me dice de su repentina recuperación?

G.G.: No creerá que tengo algo personal contra usted. Por eso citaré a Alan Greenspan, quien dijo -la semana pasada, en Tel Aviv- quela debilidad del dólar persistirá mientras se mantenga la tendencia creciente del déficit de cuenta corriente de los EE.UU.

P.: Y usted comparte la idea.

G.G.: Lo hemos sostenido en el pasado. También dijo Greenspan que no es muy sensato mantener un portafolio denominado en una sola moneda. Lo cual nos parece igualmente razonable.

P.: ¿No ve detrás de la reacción del dólar una opinión más favorable sobre la marcha de la propia economía de los EE.UU.?

G.G.: Sí. Es fácil reconocerlo. Creo que también hay una mudanza con respecto a la actitud futura que se prevé asuma la Fed.

P.: En el sentido de empezar a descartar una urgencia por comenzar a podar las tasas de interés.

G.G.: Correcto. Pero anotaría estos vaivenes en la cuenta de la mayor volatilidad de los indicadores. Y me quedaría con la tesis de Greenspan como telón de fondo.

P.: ¿Qué le sugiere esta suba inesperada de la inflación mayorista? Sin energía ni alimentos, 1,3%.

G.G.: Este renglón sí es una mezcla de una dosis de fortaleza y nueve de volatilidad. Los precios mayoristas de los autos treparon 2,2%. Los de las camionetas, 13,7%. Anualice esas cifras. ¿Piensa que Detroit puede elevar 25% los precios? ¿O más? Mire: la inflación no está muerta. Y sería prematuro enterrarla. Pero tampoco está lozana como para desfilar en el carnaval de Nueva Orleans.

Dejá tu comentario