4 de agosto 2006 - 00:00

La ranita de Macri

(Acertado debut de Mauricio Macri con su primer discurso como diputado. Le dio el tono de un lanzamientode campaña y no se apartó de los tópicos zoológicos, esta vez, con una ranita de peluche que ilustró otra fábula con moraleja política. De paso, en su discurso también cobró Hugo Chávez.)

Mauricio Macri (PRO, Bs. As.). Este tipo de experiencias no es nuevo, ni para nuestro país ni para la historia. Este intermedio entre democracia y dictadura, que llaman «democraduras», ya lo hemos experimentado. Lo que hay que preguntarse acá es si el modelo del gobiernode Venezuela es el modelo que elogia nuestro presidente y el que quiere para nuestro país. Lo que yo puedo decir es que PRO no quiere ese modelo y está construyendo una alternativa para que el año que viene los argentinos tengan una propuesta dentro de la Constitución para un desarrollo con equidad y equilibrio de poderes. Esto no lo digo yo. La historia señala que estos modelos de concentración de poder en unos pocos han fracasado; hay muchos ejemplos. Citemos uno reciente y cercano como el de Perú, con Fujimori, un hombre que llegó por las urnas al poder, pero con votos justos. Abusó de los decretos de necesidad y urgencia, avasalló la Justicia y el poder del Congreso hasta cerrarlo y después autoconvocó unas elecciones en las que se presentó como candidato único; y terminaron mal él y, por supuesto, el Perú.

Muchos saben que hace poco tuve la oportunidad de viajar con mi hijo a la primera semana del Mundial. Hablando con él justamente de estas cosas, acerca de por qué los ciudadanos no nos damos cuenta a tiempo de que no hay que permitir esta excesiva concentración del poder, me contó un experimento de biología que consistía en hervir agua y tirar un sapo adentro. En ese primer paso, el sapo intentaba salir desesperadamente y muchas veces lo lograba. El segundo operativo consistía en poner el sapo en agua fría y se la comenzaba a hervir. Si no lo sacábamos, el pobre sapo se moría sin darse cuenta de cómo había aumentado la temperatura. Obviamente, lo que podemos concluir es que tanto los sapos como los ciudadanos reaccionan ante fenómenos bruscos, ante las revoluciones intempestivas y no ante las revoluciones a fuego lento. Ante esto quiero preguntar si estamos yendo hacia una « democradura», si ése es el camino que queremos recorrer.
Cuando observo todo lo que ha sucedido en los últimos tres años en la Argentina en forma espaciada y casi maquiavélicamente,me surge una cantidad de dudas.

Me permitiré pasar lista a alguna de las cosas que han sucedido. Primero, se boicoteó a empresas privadas enviando piqueteros para amedrentar; luego, se utilizaron los impuestos de las exportaciones para extorsionar empresas en lugar de constituirlos en instrumentos de genuina recaudación; se establecieron precios máximos; se crearon nuevos impuestos que aparecieron en las boletas de luz y gas llamados cargos específicos -el Congreso no sabe cuál será su uso-; se nombró como funcionarios a piqueteros que tomaron comisarías, pero se castigó a los piqueteros opositores; se ofrecieron fondos ATN a los pueblos de los diputados que votarona favor de medidas comprometidas; no se cumplió con la Constitución al no nombrar a los dos miembros faltantes de la Corte; se prohibió exportar carne dejando 15 mil personas sin trabajo y afectando a más de 200 mil productores; se reformó el Consejo de la Magistratura -ya sabemos lo que eso significa-; se acusó a la prensa y a periodistas con nombre propio para tratar de callarlos; y se dictaron 201 decretos DNU en tres años, lo que da un promedio de 5,6 por mes, por arriba de los 4,5 bochornosos que tuvo el gobierno de Menem.

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