¿La tragedia de Cromañón servirá como una bisagra?
-
Planes sociales y formación de capital humano
-
Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
Casi dos meses después de la tragedia, la segunda catástrofe de ese tipo en el mundo y la mayor de nuestro país, parece que es tiempo de lavado de culpas y de clausuras. Hoy me pregunto, ¿se puede mantener un orden de cosas ilegal e ilegítimo sin la connivencia de los distintos gobiernos? ¿Quién va a controlar a los que están controlando la seguridad en los establecimientos? ¿Quiénes son los que verdaderamente juegan en forma mediática con el dolor de los argentinos? ¿La tragedia de República de Cromañón se pudo haber evitado? ¿Quién nos garantiza que no volverá a suceder? ¿No es el mismo régimen que habilitó o ignoró discotecas precarias el que ahora pretende clausurar todo? ¿Todo quedará en el olvido el mes que viene? Los ciudadanos tenemos la responsabilidad de leer entrelíneas. Porque la vorágine de la noticia muchas veces minimiza los hechos realmente importantes y pone el foco en sucesos que no suman ni aportan esclarecimiento.
Instituciones como la nuestra, que trabajan desde hace tantísimos años para mejorar las condiciones de trabajo del sector, formada por decenas de asociaciones que en todo el país actúan en forma mancomunada, se esfuerzan para alcanzar el desarrollo de una industria que genera riqueza y trabajo. En la hotelería y la gastronomía se da el extraordinario fenómeno de a mayor riqueza, mayor cantidad de fuentes de trabajo. Nuestro sector está formado en su mayoría por microemprendimientos y pymes, muchos de ellos, familiares que se esfuerzan día a día detrás de los mostradores para brindar el mejor servicio a sus clientes.
• Descontrol
Hemos denunciado durante años que en el inicio de cada temporada estival o invernal, en la playa, montaña, Litoral, en el Centro, Norte o Sur, con la anuencia, permisividad o complicidad de los estados municipales, provinciales o nacional, los capitales golondrina abren cientos de restoranes, bares -si es que se pueden llamar así-, quioscos o puestos callejeros que venden bebidas y comida sin las mínimas normas de seguridad alimentaria; hoteles sin habilitación que permanecen cerrados el resto del año; departamentos y casas de alquiler en estado deplorable y que nadie controla porque, además, en este segmento, hay un completo vacío en las normativas de reglamentación. Muchas veces, estos establecimientos se aprovechan de la superposición o inexistencia de responsabilidad jurisdiccional.
Desde hace años que FEHGRA y sus 62 filiales están denunciando este tipo de competencia desleal. En los establecimientos de los capitales golondrina no se cumplen las normas laborales, nunca se pagan cargas sociales, muchas veces no se abonan los sueldos adeudados, no se respetan las normas de seguridad, de higiene, servicio y calidad, y se abstienen de cumplir normas fiscales. Por supuesto, cuando llegan los reclamos, ya es tarde, no están, abandonaron los locales. Los res ponsables escaparon, y todos seguramente con el consentimiento del funcionario que debió controlar. El perjuicio alcanza al destino. No sólo se pone en riesgo al turista que decide consumir en ese « establecimiento», sino que también se degradan la actividad en su conjunto, la imagen, el servicio, la ciudad, el turismo. Y se «habilita», de esta forma, a que continúe año tras año la competencia desleal.
Ahora se suma un nuevo problema. Con el falso objetivo de controlar la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad, otra vez el empresario del sector -el mismo que durante años gestó ingresos y trabajo, el mismo que soporta su estructura aun en los momentos más críticos del país-es castigado con un nuevo impuesto, el de venta de bebidas alcohólicas. Me pregunto, ¿cómo controlará el Estado la comercialización a menores a través de delivery, la compra en los supermercados o en los quioscos, la venta a menores vía telefónica o en quioscos clandestinos? ¿Cómo evitará que el poder de estos organismos de control no se neutralice nuevamente a través de coimas? ¿Cómo harán las fuerzas de seguridad y los organismos de control para que los menores -y los que no los son tanto-dejen de circular consumiendo alcohol por la vía pública?
Como empresarios de este sector, como representantes de una federación tan reconocida, sabemos y transmitimos que la seguridad es básica. No es asunto nuevo ni coyuntural para nosotros. Y no abarca sólo a los sistemas de seguridad para casos de incendio, sino también anomalías de higiene y contaminación de alimentos, degradación del ambiente y de los ecosistemas, o irregularidades administrativas. En nuestra sede, y a lo largo y a lo ancho del país, dictamos cursos sobre estos temas a empresarios y a empleados del sector desde hace tiempo.
Siempre lo decimos: construir un país mejor es responsabilidad de todos. Para tener una sociedad capaz de construir un país mejor, es necesario empezar a educar al niño. Para que un niño aprenda una lección de vida, debe tener en su medio personas que le den el ejemplo. Personas que respeten las normas y el derecho de los otros, que paguen sus cuentas, que le den valor a la palabra empeñada, que se manejen con responsabilidad en todos los órdenes de su vida, que no costeen coimas ni prefieran tomar atajos. Personas que recuerden el pasado, porque aprendiendo del pasado es posible no volver a cometer los mismos errores que hipotecan el futuro a largo plazo y que instauran la cultura del «sálvese quien pueda». Debemos retomar, en cambio, la cultura del trabajo, del ahorro -sí, del ahorro-, de la posibilidad de ascenso social a partir del propio desempeño y del propio y genuino esfuerzo. La cultura de la ética.
(*) Presidente de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA).




Dejá tu comentario