"La única solución a la inflación ahora es una gran concertación"
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Roque Fernández
Periodista: ¿Durante 2006, el contexto internacional seguirá favoreciendo al país?
Roque Fernández: Lo que se presenta como favorable es que las condiciones de liquidez internacional seguirán. Eso asegura una buena demanda para los commodities argentinos, con altos precios que generan una gran recaudación por exportaciones. Es decir, veo tranquilidad desde el punto de vista fiscal.
P.: ¿Internamente, las previsiones son así de auspiciosas?
R.F.: Aquí veo presiones en el tema de precios internos y no será muy fácil el diseño de instrumentos que permitan contener este proceso. La falta de equilibrio en los precios relativos seguirá presionando hasta que se acomoden algunos que quedaron rezagados. Y hay que agregar la presión gremial de este año por recomponer el salario real.
P.: ¿Qué aspectos ve más complicados para atacar la inflación?
R.F.: El análisis microeconómico del ataque que se hace a la inflación tiene elementos que son complicados a largo plazo. El atraso en los servicios públicos y el del precio de la energía, que está valuada sobre la base de un barril de petróleo a 30 dólares cuando ahora cotiza a más del doble, hace que estemos fuera del equilibrio internacional en aspectos básicos. A esto se agregan distorsiones que ocurren con algunas medidas que son equivocadas desde lo conceptual.
P.: ¿Cuáles son?
R.F.: Por ejemplo el límite a la faena. La medida es exactamente contraria a lo que se pretende lograr. Limitar el peso de faena hace más cara la producción del kilo de carne. Por eso tratar de aumentar el peso de los animales y pensar que con eso se va a bajar el precio es no entender microeconomía básica. Se está promoviendo la producción en el animal más ineficiente. Esa es una medida que deberán revertir pronto.
P.: Pero esa decisión ya se prorrogó varias veces.
R.F.: Sí, pero creo que fue una picardía desde el punto de vista electoral. El productor que anticipa que le van a poner un límite en el peso de la faena venderá antes. Eso provoca una oferta artificial en el corto plazo, y quizás presione un poco a la baja. Pero una vez que se terminan esos terneros que se vendieron por anticipado, hay que volver a reponerlos. Esa concepción equivocada para manejar el tema precios se repite en otros sectores como energía, acuerdos con empresarios, protecciones arancelarias,cerrar la economía... Calculo que pasadala elección de 2005 muchas de estas cuestiones deberían empezar a encararse seriamente.
P.: Pasaron más de cuatro meses de esa elección, ¿cree que el gobierno está encarando esas medidas?
R.F.: No. Pero es lo que debería hacerse. Se debe tomar un poco más de conciencia porque de lo contrario en el sector energético tendremos problemas, y en los sectores donde se controlan los precios se van a acumular tensiones. La historia argentina muestra que el incentivo político a distender la presión consiste en una concertación de precios y salarios.
R.F.: Cualquier solución tiene un costo político altísimo. Subir el precio del gasoil y que aumente el transporte público tiene un costo que con el tiempo se hace cada vez más grande. La mejor forma de afrontarlo es pagarlo todo de golpe un solo día. Llamar al Salón Blanco a los sindicatos, empresarios, Fuerzas Armadas, la Iglesia, y hacer una gran concertación nacional de precios. Sube todo 30%, pero como también se les da a los salarios un aumento, pareciera que nadie pierde.
P.: Algo parecido a lo que pasó con el pago al Fondo Monetario.
R.F.: Exactamente. Un gran evento que dé por terminado el tema. Esas grandes concertaciones no dan grandes resultados pero ayudan a posponer las decisiones de fondo, que son las que a veces no se quieren tomar. Si la economía sigue creciendo y no hay crisis en el sector financierose podrá seguir adelante.
R.F.: Creo que no. Después del corralito y el corralón, cuando estuvo reducido a su mínima expresión, ha venido creciendo y puede seguir subiendo por la fuerte liquidez internacional y nacional que se está generando.
P.: ¿El gobierno sabrá manejar las presiones sindicales?
R.F.: En una entrevista que publicó Ambito Financiero, Luciano Laspina dijo un concepto que resume perfectamente el problema: «el ancla nominal de la economía es Moyano». Coincido con esto. Si el dólar está fijado alto entonces el Banco Central deja de ser un ancla nominal y comienza a emitir dinero para sostener el tipo de cambio. La variable más volátil parece ser el salario a través de la presión de los sindicatos.
P.: ¿En qué nivel espera la inflación para este año?
R.F.: Creo que alrededor de 12%, como se viene manejando. Pero se observa que la liquidez internacional sigue creciendo, y si bien este año no hay evidencias de que puedan ocurrir cambios bruscos, es preocupante.
P.: Pero esa liquidez favoreció a la Argentina hasta ahora.
R.F.: Sí, en momentos en que teníamos dificultades de acceso al mercado de capitales por el default. Pero hoy la forma en que ese exceso de liquidez va a ser eliminado es con inflación internacional. Mientras China e India sigan creciendo a 9% van a absorber una parte importante.
P.: Usted habló de cambios posteriores a las elecciones de 2005, pero ya viene la campaña para las presidenciales de 2007.
R.F.: Es todo un tema. América latina está pasando por un mal momento institucional. La dinámica política y electoral trabaja en favor de las decisiones populistas y de corto plazo. Eso se paga carísimo porque hay que trabajar una política tarifaria que genere estabilidad para la inversión, pero si desde el punto de vista político no interesa porque quien vota no quiere aumentos, se distorsionan los intereses de largo plazo. Así las generaciones futuras no tendrán luz, agua ni trabajo.
P.: ¿Ve al dólar en los niveles actuales para 2006?
R.F.: Ahora se piensa que manteniendo el tipo de cambio nominal alto, la Argentina va a ser más competitiva. Si el dólar a tres pesos es más competitivo que a dos, ¿por qué no lo ponemos a seis o a ocho? Es una ilusión pensar que la competitividad del país se da por el tipo de cambio solamente. De hecho, después de la devaluación el país es menos competitivo porque hay más restricciones al comercio y aumentaron los aranceles.
Entrevista de Florencia Lendoiro




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