"Las pérdidas de los bancos internacionales ya han llegado a u$s 500.000 millones"
El periodista dialoga con el experto en mercados mundiales, quien se escuda con el seudónimo de Gordon Gekko, protagonista de la película «Wall Street». Señala que las pérdidas de los bancos internacionales ya han llegado a u$s 500.000 millones, a raíz de la crisis financiera global, pero advierte que el número promete seguir aumentando. Este es el diálogo que mantuvo con este diario.
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P.: Decía Maquiavelo que las malas noticias debían propinarse, todas juntas, de un solo envión.
G.G.: Cuando son demasiado negativas, puede no ser el mejor consejo. Depende de la capacidad de absorción. No conviene abusar. Por eso, Merrill Lynch prefirió el formato de novela en fascículos. Primero, en la fecha preestablecida, despachó el primer cargamento.
P.: Fue bastante sombrío. Tanto que nadie pensó que se habían guardado un entuerto más bajo la manga.
G.G.: Lo sacaron a luz diez días más tarde. John Thain, el nuevo mandamás, resolvió liquidar la posición de CDO ( derivados hipotecarios) a 22 centavos por cada dólar de valor par. En una cartera de casi u$s 31.000 millones, la diferencia no es moco de pavo. Y Thain debió aumentar el capital en u$s 8.500 millones -ampliando en más de un tercio la cantidad de acciones en circulación-para afrontar el quebranto contable sin merma patrimonial.
P.: Licuando a sus accionistas.
G.G.: Desde ya. Corresponde que se hagan cargo.
P.: Moraleja: los bancos han castigado mucho sus balances, pero todavía mantienen basura bajo la alfombra. Retienen activos valuados muy por encima de su verdadera cotización de mercado.
G.G.: El drama es que no existe mercado para la mercadería más problemática. Hay que fabricarlo.
P.: A medida.
G.G.: Hay que encontrar el interesado. Son miles de millones de dólares de materia insalubre. No es fácil.
P.: Como tampoco imposible. ¿Quiénes son los compradores? ¿Los famosos fondos buitre?
G.G.: Fondos de private equity. Están líquidos, tienen fondeo garantizado a largo plazo y, lo que era su mercado natural, las operaciones de compra y fusión de compañías, lubricadas con abundante endeudamiento, se paralizó como consecuencia de la crisis de crédito. Ahora están dedicados a replicar el modelo en este nuevo terreno fértil. Y son los mismos bancos que se desprenden de los activos en problemas los que los están apalancando.
P.: No aprenden.
G.G.: No están en posición de imponer condiciones.
P.: Quiere decir que Merrill Lynch vendió su cartera de CDO en apenas 22 centavos, pero debió prestarles los recursos a los compradores. Me imagino que con la garantía de los propios CDO.
G.G.: Se imagina bien.
P.: O sea que los sacó del balance formal, pero todavía conserva una exposición potencial.
G.G.: Fuera de balance. Correcto. Cobró 22 centavos, pero tuvo que proveer 14 en financiamiento a su comprador. Si el valor de los CDO cayera otros 6 centavos o más, corre el riesgo de que acaben siendo suyos de vuelta. Y que la hemorragia reaparezca.
P.: Un trato en estos términos revela lo presionados que están los bancos. ¿O me equivoco?
G.G.: Está en lo cierto.
P.: ¿Cómo se perfila el nuevotrimestre? ¿Hay señales de alivio?
G.G.: El anuncio de JP Morgan no luce muy alentador. A su juicio, julio fue el peor mes para los activos hipotecarios en lo que va de la crisis. De ahí, el quebranto de u$s 1.500 millones que tuvo que tomar. En parte, aunque no lo reconozca en forma expresa, como consecuencia de la decisión de Merrill Lynch. Blanquear un precio de 22 centavos supuso establecer una referencia de mercado para activos de similar naturaleza y forzó a una revaluación de las carteras. Más allá de este impacto, la presentación de JP Morgan deja poco resquicio para el optimismo de una rápida recuperación. La firma espera que el deterioro crediticio persista -y que se extienda a los portafolios de consumo-, que los mercados de capitales continúen bajo presión y que los precios de las viviendas en los EE.UU. prosigan su curso bajista.
P.: Las noticias de UBS no son mucho mejores. Salvo que se decidió una reorganización a fondo. ¿Cómo lo ve?
G.G.: Es el fin anunciado de un proyecto que nunca llegó a cuajar. Y costó miles de millones. Separar la banca de inversión de la unidad de administración de patrimonios (la verdadera vaca lechera de UBS) es el paso previo a su previsible venta. Ocurre que las desventuras de la banca de inversión están espantando a los clientes tradicionales de la banca privada. El negocio de administración es de una rentabilidad fabulosa -con casi nula volatilidadcuando uno opera tamaña franquicia. Es un crimen dañarlo. Y eso era lo que estaba sucediendo. Piense que los activos bajo manejo disminuyeron más de u$s 40.000 millones en los últimos tres meses y emigraron hacia otros competidores de banca privada. Los clientes (sobre todo, los internacionales) son los que están forzando la reorganización. No tienen ningún interés en levantarse a la mañana y enterarse, cada dos o tres meses, que la entidad perdió otros miles de millones de dólares en negocios hipotecarios. Debería quedar claro que la crisis provocará muchísimos más cambios en el sistema bancario cuando la polvareda termine de asentarse. Este es sólo un botón de muestra.




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