Laspina: "Se requiere ahora ataque integral a inflación"
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Luciano Laspina sostiene que «el mercado intenta adivinar cuál será el próximo error del gobierno».
P.: ¿La Argentina podría conseguir financiamiento en otros mercados?
L.L.: El tema es a qué costo se consigue. Colocando por arriba de la curva de rendimiento, se puede obtener aunque habría que pagar tasas muy elevadas, que incluso no se veían desde 2001. El precio podría ser en algún momento políticamente prohibitivo. Mas allá de que el gobierno tenga aún colchones de liquidez hay mucha preocupación en cuanto a la falta de profundidad en los mercados financieros con los que opera la Argentina, que se dan por problemas de reputación y legales.
P.: ¿Cuál es la principal causa de la desconfianza?
L.L.: La Argentina hoy tendría que estar mutando su modelo de salarios bajos y alto costo de capital, a uno de salarios más altos en dólares y menor costo de capital. Esta es la forma de mantener la ecuación rentable para el conjunto de la economía.
Lamentablemente, estamos viendo subas salariales en dólares, pero a la vez severos aumentos en el costo de capital. Esto se mide objetivamente por el riesgo-país, y subjetivamente por la incertidumbre respecto del rumbo macroeconómico. Es similar a lo que ocurrió en el último tramo de la convertibilidad: el país había quedado con salarios muy elevados en términos de dólar y las sucesivas crisis internacionales hicieron que el costo del capital subiera al mismo tiempo. El hecho de que esta mutación de modelo no suceda es uno de los datos más preocupantes que se ven.
P.: ¿El contexto internacional perjudica al país?
L.L.: Aunque la Argentina es extremadamente sólida, hay una gran vulnerabilidad por el lado fiscal. El país está muy atado a la evolución de los precios internacionales. Por ejemplo, una caída de 30% de los precios agrícolas (del nivel de abril) con el actual esquema de retenciones equivale a 1,6 punto del producto. Es muy fuerte, por no decir escalofriante, el grado de vulnerabilidad a cambios de las condiciones externas.
P.: ¿Cómo cree que continuará el traspaso de plazos fijos a dólar, como comienza a verse?
L.L.: Los analistas ven que la Argentina tiene en su mano la solución técnica de la mayoría de los problemas, pero las decisiones políticas avanzan en otra dirección. El mercado hoy intenta adivinar cuál es el próximo error que cometerá el gobierno. Y entre estos errores cree que podría estar un salto devaluatorio, y eso hace que muchos inversores comiencen a refugiarse en el dólar. Tiendo a pensar que el poder de fuego que tiene el Central es suficiente como para evitar caer en el pánico. Pero todo depende de cómo se administre. Si la Argentina tiene una crisis ahora será cierta esa frase que dice «chocaron la calesita». Hay que cometer demasiados errores para caer en un escenario de desestabilización.
P.: ¿Considera el problema inflacionario como el más grave hoy?
L.L.: A mí ya me parecía muy grave hace dos años y por el rumbo de la política económica sabía que iba a crecer. Se requiere un ataque integral a la inflación, que comience por recuperar la credibilidad de las estadísticas y del propio Banco Central. Ese es el mejor atajo para mantener la tasa de inflación con bajos costos a la tasa de crecimiento. Pero dudo que la recuperación de estas instituciones pueda lograrla el mismo gobierno que antes las erosionó. Hoy no se puede hablar sólo de tasa de interés, tampoco solamente de tipo de cambio y mucho menos de política fiscal.
P.: ¿Muchos economistas coinciden que la política fiscal sería decisoria en materia inflacionaria?
L.L.: Creo en cambio que es de segundo orden dada la magnitud del problema. La Argentina tendría que hacer hoy entre dos y tres puntos de ajuste fiscal que se sienta en reducción del gasto. Esto es socialmente insostenible porque ese ajuste tendría que cargar sobre las jubilaciones. Por eso, en este punto no coincido con otros colegas que ponen al BCRA como una víctima de la aceleración del gasto público. Lo pongo como principal actor, sujeto a la colaboración de la política fiscal. Además, cuánta contracción de la política fiscal hay que hacer para compensar la expansión fenomenal que hemos tenido en los últimos años con tasas reales de interés muy negativas y la devaluación del tipo de cambio nominal que ha importado inflación. La Argentina depreció el tipo de cambio nominal multilateral respecto de la canasta de moneda de los socios comerciales más de 40% desde 2004.
P.: ¿Recomienda comprar dólares?
L.L.: La lectura que hace el mercado hoy es que todavía las tasas de interés no compensan el riesgo de quedarse en pesos, cuando el dólar evidentemente tiene un piso y el techo no está claro cuál puede llegar a ser. Esto se da entre los rumores de la City que indican que hay un sector del gobierno que desea empujar un poco más el tipo de cambio para regenerar el colchón cambiario. Pero el Central tiene numerosos instrumentos para evitar que esta percepción se transforme en un cambio de portafolio agresivo.
Entrevista de Florencia Lendoiro




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