12 de octubre 2007 - 00:00

Lilita rugbier

Elisa Carrió padece el síndrome de todo político en campaña. Repite su discurso, sus ideas y muchas veces se torna previsible. Pero cuando se la interroga sobre otros temas, como sus aficiones deportivas y el mundial de Rugby, sorprende y entretiene con aspectos desconocidos de su personalidad.

PERIODISTA: ¿Usted es hincha de qué club?

Elisa Carrió: De Racing.

P.: Como Perón.

E.C.: Ah (se ríe), sí, bueno.

P.: Perón era hincha de Racing.

E.C.: Parece que todos son hinchas de Racing hoy día (se ríe), el Presidente (...)

P.: Claro, iba a decir, «y como Kirchner» también.

E.C.: Pero yo porque me enamoré de Perfumo y me hice hincha, no entiendo mucho (se ríe). Pero, yo me enamoré de Perfumo cuando tenía seis años, y ahí quedé. Para no ser desleal, nunca cambié.

P.: ¿Y después su ligazón con el deporte?

E.C.: La última vez fue Atlas, no, no, no, la verdad que el deporte que conozco, porque lo vi de chiquita, y juegan mi hermano y mis sobrinos y mis hijos, son rugbiers, rugbiers; además, íbamos a buscar novio al tercer tiempo (se ríe).

P.: ¿Se sienta ante un espectáculo como un Mundial de Fútbol, o este campeonato de rugby?

E.C.: Antes sí. Ahora ya estoy vieja.

P.: ¿No la conmovió esto del rugby?

E.C.: Me conmueve, pero no lo veo. En realidad, no veo televisión. Y no escucho radio.

P.: ¿Por qué?

E.C.:
Y, porque cuando estoy en mi casa, me gusta estar sola, y me gusta escuchar música y leer. Sí, soy muy para adentro.

P.: Pero hay acontecimientos que conmueven hasta las piedras.

E.C.: Sí, bueno, en la Selección sí, y una vez fui a verlo a Maradona, que era una maravilla porque la pelota iba al lado de él.

P.:¿Cuál es la Argentina verdadera?

E.C.: Las dos (...) nuestra convivencia ¿no?, la convivencia, la verdad es que nosotros tenemos, vivimos un momento histórico, una oportunidad histórica, que la vamos a tener diez años más. Depende para qué la usemos, ¿eh? La podemos usar para que la Argentina de Puerto Madero crezca, y sea cada vez más abandonada la Argentina de Sarandí, o la podemos usar para una Argentina donde todo el mundo tenga ingresos medios. Hay dos grandes movimientos de salida de la pobreza en la Argentina, que unieron el país. Uno, el primero yo se lo atribuyo a la generación del 80, y básicamente a Sarmiento.

P.: Ahá.

E.C.:
Y a la impronta de Sarmiento que dice: «El hijo del inmigrante analfabeto, y del criollo analfabeto van a ser médicos, doctores», ésa es una política de salida de la pobreza. Que se basó en el crédito, ¿eh?; en el Banco Nación, en la tierra. Pero cada inmigrante que venía, sabía que era un pobre absoluto, peor que la gente de Sarandí. Sin embargo, la Argentina dio crédito, dio oportunidad, dio negocios en Buenos Aires, pero también dio campo y crédito del Banco Nación en el interior, y ésas son las clases medias argentinas. Hubo otro gran movimiento de salida de la pobreza, que es del 45. Es decir, básicamente bajo la impronta de Evita, que los sectores que venían del interior ya no eran inmigrantes de afuera del país, sino los inmigrantes dentro del país, comenzaron un proceso de salida de la pobreza con los derechos sociales, con los derechos al trabajo, con la construcción de las viviendas.

P.: Ahá.

E.C.:
Yo siempre digo que Evita decía: «Yo no voy a aprobar una casa donde yo no pueda vivir». Entonces, éste es otro gran movimiento.

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