"Los balances de las compañías acercaron una soga a Wall Street"
(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien para no identificarlo se lo apoda Gordon Gekko en alusión al personaje que interpretara Michael Douglas en la película «Wall Street». El tema central es la amenaza de inflación en Estados Unidos y una nueva suba de las tasas de interés.)
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Planes sociales y formación de capital humano
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
Gordon Gekko: Estoy con usted.
P.: El Dow Jones ha conseguido mantenerse por encima del umbral de los 10 mil puntos ¿Será por mucho tiempo?
G.G.: Los balances de las compañías le han acercado una soga a la Bolsa. Las cotizaciones han podido resistir amarrándose a la bonanza que muestran los balances del primer trimestre...
P.: A pesar de los reveses de General Motors y Ford...
G.G.: Sí. Pesan mucho más las sorpresas positivas... Cuando comenzó 2005 se esperaba que las ganancias de las compañías que conforman el índice S&P 500 treparan 7,6% en el primer trimestre. Las dos grandes automotrices revisarían luego sus proyecciones...
P.: Hacia la baja...
G.G.: Correcto. Pero aun así, habiendo publicado ya sus estados contables 42% de las compañías, las utilidades por acción del S&P 500 crecen a un ritmo de 12,6% respecto a los primeros tres meses de 2004...
P.: En otras circunstancias estos resultados impulsarían un «rally» furibundo. Hoy apenas alcanza para mantenerse a flote...
G.G.: Una seguidilla de buenos balances puede encender la chispa de una suba de 200 puntos en una jornada. Pero no lo sorprenda que todo ello se pierda, se devuelva ante el primer contratiempo. Hemos asistido a ambas realidades. Separadas apenas por una rueda de distancia. Es obvio que escasean las convicciones...
P.: No se sabe si la economía avanza o retrocede. La inflación -a juzgar por la marcha del costo de vida en marzo- afila otra vez sus uñas. El petróleo no cede en su amenaza. Y pende una decisión inminente de la Fed ¿No es una situación de cartón lleno?
G.G.: Hay mucha incertidumbre pero es un error tomar todos los problemas y redactar la lista del almacenero. Si usted compra sacarina es porque no lleva azúcar y viceversa. Si a usted lo preocupa la sequía, bien, pero relájese respecto de los bemoles que conlleva una inundación.
P.: Los inversores no saben si los arruinará el exceso de crecimiento de los EE.UU. o la falta de crecimiento, pero indudablemente desconfían cada vez más del futuro...
G.G.: Creo que los ayudaría echar un vistazo a lo que ocurrió el año pasado cuando -para esta misma época- la economía tropezó con un «pozo de aire», un ramalazo de debilidad, el llamado «soft patch». La economía crece y a un muy buen ritmo. Pero la expansión no es lineal. Es natural que presente estos cabeceos.
P.: ¿Cómo cree que se posicionará la Fed? La semana próxima se celebra una nueva reunión del Comité de Mercado Abierto.
G.G.: Toda la gente de la Fed que estuvo hablando en el último par de semanas -y fueron varios gobernadores y presidentes de distrito- esbozó la tesis del «soft patch», la idea de una desaceleración transitoria.
P.: El curso de la política monetaria no debería desviarse de los carriles previstos...
G.G.: No lo hará.
G.G.: Seguro.
G.G.: En los últimos tres meses el «core» de los precios minoristas apuró el paso: creció a una tasa anualizada de 3,3%. Esta medición excluye las variaciones de la energía -que en el mismo lapso trepó 21%- pero no elimina todos sus efectos. El encarecimiento de la energía empujó un avance -anualizado- de 10,3% en el renglón de transporte; con impacto pleno en el «core» minorista. Mientras esta dinámica prevalezca -pivoteando alrededor de los efectos secundarios de la suba del petróleo- no creo que la Fed considere un cambio en su receta. Las últimas minutas pusieron eso en claro.




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