"Los ex presidentes no cumplen el papel que deben; ni Kirchner"

Opiniones

Daniel Katz, ex intendente de Mar del Plata, hoy titular del bloque de diputados de la Concertación, los radicales aliados al kirchnerismo, anunció que no votará el paquete cerrado que el gobierno envió al Congreso sobre retenciones móviles, porque «sería una tomadura de pelo». Sostuvo en diálogo con este diario que ningún tema puede estar excluido de la discusión. Admitió que la Concertación podría estar herida de muerte si no se les da participación en la elaboración de las políticas.

Periodista: ¿Cuál es la posición de su bloque sobreel proyecto de retenciones móviles enviado al Congreso por el gobierno?

Daniel Katz: Apoyamos firmemente la posición del vicepresidente Julio Cobos, de recuperar los niveles de diálogo en el país. Ahora se abre una segunda etapa. El Ejecutivo mandó un proyecto por sí o por no. Nosotros inmediatamente dijimos que no era de ninguna manera posible votar así. El diálogo implica discutir todos los temas. No se puede prohibir ninguno. Y explícitamente digo: hay que discutir retenciones, alícuotas, sujeto de retenciones, la curva de movilidad. Si no, es una tomadura de pelo. Si decís que apostás a un diálogo constructivo pero no estás dispuesto a discutir algunos temas que son centrales, no tiene sentido hablar. Las retenciones son el núcleo del conflicto, pero creo que el campo tiene una diversidad de temas a los que hay que abocarse si queremos que la Argentina, como dijo la Presidente, produzca más. Hay que discutir políticas específicas para cada sector, no alcanza con desalentar la soja. Aboquémonos a ver qué podemos hacer para que un productor agropecuario tenga más facilidades para producir y más rentabilidad.

P.: Específicamente en el tema retenciones ¿qué proponen?

D.K.: Tenemos una posición tomada, pero no la estamos haciendo pública por el momento, porque lo peor que se puede hacer es empezar a rotular posiciones y que se discuta en términos del proyecto de fulano o mengano. Lo que el país necesita es encontrar una posición de equilibrio, que destrabe la situación, puntos de acuerdo que nos permitan salir de la crisis y entrar de lleno en la discusión de una política agropecuaria integral. Lo más valioso que puede encontrar la gente del campo es una mesa de debate y de consolidación de la política agropecuaria nacional. El rol que nos autoadjudicamos es el de acercar a las partes. Por lo que hay que tener un protagonismo muy medido. Que todos se sientan protagonistas y parte de la solución.

P.: ¿Usted está de acuerdo con el sistema de retenciones móviles?

D.K.: No estoy en contra de las retenciones. Depende sobre quiénes, con qué curva y sobre qué productos. No queremos que haya seis bloques con seis propuestas distintas para que todo siga igual. Alguno podría decir: presenté mi proyecto, no se votó, y con eso eximirse de culpa. Hay que transformar la culpa en responsabilidad. Asumir la responsabilidad de que el conflicto se arregle y el país vuelva a producir.

  • Coparticipación

    P.: ¿Se discutirá alguna vez de nuevo la coparticipación?

    D.K.: La Constitución establece un mecanismo sumamente completo para reformar la coparticipación federal, considerando que todos los gobernadores deben firmar. Pero sí se puede avanzar en el concepto. Es decir, las retenciones no son coparticipables, pero otros impuestos sí. Como el del cheque. Una vez que el campo vuelva a la normalidad, deberíamos discutir si un fondo de inversión que como antes compraba bonos ahora entra en el mercado de futuro de la soja, no sería más justo que tributase en Ganancias, impuesto que sí es coparticipable y se distribuye equitativamente. Es sólo un ejemplo de todo lo que habría que seguir discutiendo en el país para avanzar en una distribución más genuina de los fondos.

    P.: ¿Tiene el oficialismo los votos para aprobar el paquete cerrado?

    D.K.: No sé si los tiene. Sería lamentable porque no tendría sentido un montón de cosas que está haciendo el gobierno, como remitirlo al Congreso. ¿Para qué convoca la Presidente a las entidades el mismo día si no es para abrir una hendija de negociación?

    P.: ¿Qué clima nota en sus conversaciones con representantes del oficialismo?

    D.K.:
    Veo un clima enrarecido. Hay muchas posiciones. Desde las de algunos que están sumamente cerrados, hasta otros que tienen una amplitud que ojalá se imponga.

    P.: ¿Sobrevive la Concertación a esta crisis del campo o está herida de muerte?

    D.K.: Esta crisis puede ser una cruda manifestación de la importancia que le dé el peronismo a los sectores no peronistas de la Concertación. Si lo que se dijo en un momento es el proyecto político actual o cambió. Esto es lo que puede herir de muerte a la Concertación. Si no hay posibilidad de discutir política, no sobre hechos consumados, sino en el momento de la construcción, la Concertación deja de tener sentido. En el último tiempo no ha habido nada de esto. La incertidumbre sobre la salud de la Concertación es previa al conflicto del campo. No veo que se esté profundizando aquel espíritu. Y sí se está profundizando el esquema funcional y operativo del justicialismo. Están en su derecho, como nosotros de optar después. La Concertación le daba una frescura a la política muy interesante, que iba en el sentido adecuado. Pensemos que en algún momento, (Luis) Juez, (Hermes) Binner, (Miguel) Lifschitz, (Martín) Sabatella, articulaban bien con el gobierno. De no ser por esa frescura, nunca hubiera perdido, por dar un ejemplo, Quindimil las elecciones en Lanús. Ahora que Kirchner preside el PJ y vuelve a esa orgánica, ¿perdería Quindimiluna interna del partido en Lanús?

    P.: ¿Cómo ve el papel que está jugando hoy el ex presidente?

    D.K.: Salvo alguna honrosa excepción yo creo que todavía los ex presidentes no cumplen el papel que deberían. Cumplimos solamente 25 años de democracia ininterrumpida. Tal vez cuando cumplamos doscientos años, los ex presidentes se asuman como estadistas. Pero acá se dedican uno a armar listas de concejales, otro a pelear una plaza, ninguno se asume en el papel institucional que debe, que es el de ponerse por encima de los conflictos. No es un problema sólo de Kirchner, pero es también de él.

    P.: ¿Qué estado de ánimo percibe en su provincia?

    D.K.: En todo el país, no sólo en Buenos Aires, los chacareros votaron mayoritariamente a Cristina. Un tema para analizar es la crisis de representatividad política. Lo que se percibe hoy en los intendentes y legisladores es preocupación por un problema legítimo que no implica darle toda la razón al campo. Pero es la primera vez que el campo se asume como sector económico, político y social. Antes era muy individualista, muy etéreo. Es el gran favor que le hizo el gobierno al campo.

    P.: ¿Ahora también votarían a Cristina esos sectores?

    D.K.: No sé, eso que lo digan los encuestadores. No me quiero ganar más antipatías.

    P.: ¿No tiene miedo de que le digan «tibio»?

    D.K.: Me importa tres pepinos. Alguno ya me lo dijo, por no ir a la Plaza. Y por otros motivos. Si hay alguno que mide las convicciones por la temperatura, no soy yo. El tema es cuál va a ser la línea que se imponga en el gobierno, si la dialoguista o la dura.

    Entrevista de Claudia Peiró
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