28 de julio 2008 - 00:00

"No caerán los bancos verdaderamente grandes"

El periodista dialoga con el especialista en mercados internacionales que se escuda con el seudónimo de Gordon Gekko -el protagonista de la película «Wall Street»- para quien sólo «los bancos verdaderamente grandes no van a caer». Sin embargo, advierte que la definición del tamaño varía según cómo evoluciona la crisis. Además, señala que en el caso de Bear Stearns, su rescate se dio ya que de otra manera hubiera provocado un «efecto catastrófico sobre el sistema». «Se decidió intervenir para evitar ese maremágnum», afirma.

No caerán los bancos verdaderamente grandes
PERIODISTA: Otros dos pequeños bancos se sumaron a la lista de bajas. Ya suman siete los que cerraron sus puertas en los EE.UU. en lo que va de 2008. Fueron sólo 3 en todo 2007.

Gordon Gekko: Y ninguno en 2006 y 2005.

P.: Es la impronta de la crisis inmobiliaria.

G.G.: Fuera de toda discusión. Llevan su marca identificatoria en el orillo. Las desventuras hipotecarias abrieron este nuevo capítulo.

P.: Y nada sugiere que la epidemia esté por concluir pronto.

G.G.: La nómina de entidades en problemas, difundidas por la corporación federal que administra el seguro de los depósitos (FDIC), involucraba 90 bancos, a fines de marzo.

P.: No son las instituciones más conocidas.

G.G.: No. Piense que en los EE.UU. hay -más bien, había- 7.240 bancos comerciales y 1.254 de ahorro y préstamo para la vivienda.

P.: Un universo de casi 8.500 firmas.

G.G.:
Así es. La mayoría, pequeñas entidades locales que sirven únicamente a su comunidad.

P.: Con una cobertura de depósitos y créditos no muy relevante.

G.G.: Los 90 bancos en problemas sumaban 26 mil millones de dólares en activos. Todo el sistema financiero que goza de la cobertura de la FDIC controla más de 13 billones de dólares.

P.: ¿Me puedo quedar tranquilo?

G.G.: Ello no quita que IndyMac, uno de los grandes bancos hipotecarios que no figuraba en la «lista negra», haya podido sucumbir sin integrarla nunca; en forma directa y sin escalas.

P.: IndyMac administraba más activos que todo ese listado en su conjunto.

G.G.: En efecto, totalizaba 32 mil millones de dólares bajo manejo.

P.: Quiere decir que no me puedo quedar tranquilo. Los grandes también pueden tropezar.

G.G.: Los bancos verdaderamente grandes no van a caer. La definición crítica de tamaño, sin embargo, no es precisa. Cambia con la propia evolución que toma la crisis. En la medida en que se profundiza, y compromete activos más valiosos, el criterio de pertenencia tiende a restringirse. A priori, sólo los «grandes - grandes» están a cubierto.

P.: ¿Por dónde pasa actualmentela línea del Ecuador?

G.G.:
Creo que, por ejemplo, atraviesa a un Washington Mutual. En mi opinión, podría llegar a perecer. Pero entiendo que es debatible.

P.: Estamos hablando de una institución diez veces más grande que IndyMac.

G.G.: Correcto; 317 mil millones de dólares en activos versus 32 mil millones de dólares. Con un capital contable de 24 mil millones de dólares (reducido, en términos de valor de mercado, a sólo u$s 6,5 mil millones). En otro momento, hubiera parecido blindado. Hoy, a pesar de una inyección generosa de recursos por parte de TPG (una compañía de private equity), navega peligrosamente. En rigor, Bear Stearns (un banco de inversión y, por ende, fuera del radio de operaciones de la FDIC) no zafó por razones de tamaño sino de interconexión.

P.: ¿Cómo es eso?

G.G.:
La variable crítica era el daño que provocaba su desaparición sobre el funcionamiento del sistema. Bear Stearns era la contraparte de numerosos contratos -sobre todo, credit default swaps y otros derivados- por un monto total billonario.

P.: Si se hubiese hundido, esos contratos se hubieran incumplido.

G.G.: Con un efecto catastrófico sobre el sistema. Nadie sabría cuánto riesgo mantendríaen su propia posición. Mucho menos, podría evaluar la solvencia de terceros. Se decidió intervenir para evitar ese maremágnum. Pero si los credit default swaps hubiesen sido productos listados en un mercado y sujetos a compensación a través de una casa de Clearing, un banco de inversión como Bear Stearns sería un jugador desechable sin la necesidad de un tratamiento preferencial.

P.: ¿Qué capacidad retiene el fondo de cobertura de la FDIC para seguir absorbiendo esta cadena de siniestros?

G.G.: Los dos fallidos recientes -que hubieran sido tres si se producían a fines de junio, ya que hubo una fusión 25 días atrás- no suponen una gran exigencia. Se estima que demandarán, en conjunto, u$s 862 millones.

P.: IndyMac, en cambio, plantea una sangría mucho más considerable.

G.G.: De 4 a 8 mil millones de dólares.

P.: Un millón por acá, otro millón por allá, y así --como quien no quiere la cosa-muy rápido se puede consumir mucho dinero. ¿Hay respaldo?

G.G.: A fines de marzo, el fondo de cobertura sumaba 52,8 mil millones de dólares.

P.: O sea que ya se afectó entre 10% y 15% de los recursos disponibles, con la atención de los casos ya declarados. Pero habrá más en camino. Desde que estalló la crisis, se extinguieron sólo 10 bancos. Nada en comparación con otros episodios ríspidos del pasado.

G.G.: Piense que en la recesión de 1990-91 (que también tuvo un componente de crisis inmobiliaria, aunque más suave que ahora) sucumbieron 382 bancos en 1990; 271, un año más tarde, y 181 en 1992.

P.: Si el fuego se propaga, ¿habrá capacidad de hacerle frente?

G.G.: La FDIC no es una excepción. Como el resto del sistema, está altamente apalancada. Si a fines de marzo controlaba casi 53 mil millones de dólares, eso es apenas una fracción de los depósitos asegurados: 4,4 billones.

P.: Poco más de 1%.

G.G.:
Para ser exactos, 1,19%. Y el ratio empeoró.

P.: La respuesta no es alentadora.

G.G.: Los memoriosos recordarán que el fondo tuvo saldo en rojo durante 1990 y 1991. La FDIC es una corporación federal y puede echar mano a sus influencias. En ese sentido, sí puede quedarse tranquilo. De hecho, Sheila Bair, su titular, ratificó el compromiso de la institución. Dijo lo que se sabe: que en sus 75 años de vigencia, ningún asegurado perdió un solo centavo.

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