22 de junio 2005 - 00:00

"No hay contagio, pero varios fondos quedaron muy dañados"

(El experto en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko de la película «Wall Street» considera que la crisis por la que atraviesan los fondos de cobertura -«hedge funds»- no es similar a la que se desató en 1998 con el default ruso, sobre todo porque en esta oportunidad hay menos apalancamiento financiero, es decir, inversiones con crédito. Sin embargo, reconoce que hay varios fondos que están siendo liquidados y en vías de serlo.) Este fue el diálogo que mantuvo con un periodista del diario.

No hay contagio, pero varios fondos quedaron muy dañados
Abril fue un mes durísimo para los fondos de cobertura, los llamados «hedge funds». El peor desde setiembre de 1998 cuando el default de Rusia y los problemas del fondo Long Term Capital causaron zozobra en los mercados de capitales. Ahora, disponibles ya los resultados de mayo, ¿se puede afirmar que hay mejores noticias?

Gordon Gekko: No tenga dudas. Cuando se analiza desde una perspectiva general, mayo fue un mes positivo. Achicó las pérdidas de abril y consiguió equilibrar los resultados acumulados desde que empezó el año.


P.:
Se temía que los problemas que se habían detectado en varios fondos se agravaran y terminaran provocando un contagio masivo. ¿Es posible descartar esa situación?

G.G.: No hubo contagio. Aunque la agitación de las aguas no ha cesado. Tanto porque los mercados todavía exhiben altibajos pronunciados en varios frentes: en acciones, en energía, en monedascomo porque cuando se revisa, caso por caso, se observa la existencia de varios fondos averiados por la tempestad que, estos sí, no avanzan, están escorados...


P.:
Quiere decir que la situación ha mejorado en el balance general pero existe un daño importante a nivel micro.

G.G.: Correcto. Los problemas, sin embargo, lucen contenidos, encapsulados en fondos (o familias de fondos) específicos. Esta opinión la comparte el Banco de Ajustes Internacionales de Basilea (BIS) -el banco central de los bancos centrales- que, en su último informe, subraya las notorias diferencias con la crisis de 1998.

P.: ¿A saber?

G.G.: Esta vez, dice el BIS, los trastornos ocasionados por el arbitraje de bonos convertibles y por distintos derivados crediticios no se transmitieron a otros sectores del mercado como sí sucediera en 1998.


P.:
¿Cuáles son las razones?

G.G.: El BIS apunta a un aprendizaje de las lecciones que dejó 1998 en términos de administración de riesgos. Nadie puede discutir, tampoco, que el apalancamiento financiero -el «leverage»- es sustancialmente menor aunque la opacidad, la falta de transparencia, de los portafolios, a decir verdad, no ha cambiado en nada. Pero es una cuestión de inferencia: si el sistema hubiese conservado la misma exposición que en 1998 ya hubiera estallado por los aires en 2001 o 2002. O ahora.


P.:
Uno piensa que cuando estas dificultades salen a la luz la primera respuesta de los inversores es tratar de rescatar su capital. Normalmente los «hedge funds» aplican restricciones para redimir los recursos (cuando no penalidades por el rescate anticipado). En algunos casos sólo se puede retirar la inversión al final de cada trimestre. ¿No habrá que esperar a que comience julio para hacer una evaluación más ajustada a la realidad?

G.G.: No hay una regla general. Los fondos en problemas ya han sufrido un drenaje significativo de los recursos bajo su manejo. Suficiente, en algunos casos, para promover la lisa y llana disolución de los fondos...

P.: Hay algún nombre específico...

G.G.: La última vez que tratamos el tema mencionamos a Bailey Coates.


P.:
Una firma británica que había cerrado sus oficinas en Nueva York y liquidado sus inversiones allí.

G.G.: Pues bien la sangría no se detuvo y la firma ya anunció en Londres que cierra definitivamente sus puertas.


P.:
¿Con qué resultado para sus inversores?

G.G.: Una pérdida de 20% en lo que va del año. Aunque resta computar los avatares de junio. Quienes solicitan el rescate de sus participaciones al 28 de junio recibirán 99,75% de sus recursos el 22 de julio.


P.:
¿Una víctima de la caída en desgracia de los bonos de GM y Ford?

G.G.: No en este caso. El resbalón de Wall Street fue aquí el disparador. Quizá con una mejor base de capital el daño podría haber sido asimilado ya que las acciones han repuntado entre 6% y 11% después del chubasco.


P.:
¿Hay más gente en la lista de los averiados?

G.G.: Hay un listado bastante extenso cuya exactitud, como siempre sucede, es difícil de precisar. El «Financial Times», por ejemplo, dio el nombre de Aman Capital, un fondo de Singapur, cuyas autoridades respondieron: «No hemos cerrado todavía». Inclusive usted encuentra firmas que se retiran del negocio porque vislumbran falta de oportunidades y no porque tengan que revelar pérdidas significativas. Es el caso de Marin Capital. Lo importante, sin embargo, es que los mercados en los que los «hedge funds» se han mostrado siempre activos han tenido la capacidad de recuperarse. Y la predisposición a tomar riesgos también repuntó, como se observa en los mercados de bonos corporativos incluyendo el segmento de alto rendimiento.

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