No hay que ser esclavo del jefe de tribu
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Volviendo a Ayn Rand, ya que se cumplen 50 años de la publicación de su obra magna «La Rebelión de Atlas», en su «Filosofía Quien la Necesita» escribió que la diferencia entre Estados Unidos y Roma, era que el primero había logrado lo que tenía construyéndolo, en tanto que Roma lo había hecho robándoles a los demás. Esa es la incomprensión que persiste y que ahora Samuel Huntington trata de rescatar como «La lucha de la civilizaciones». Pero como muy bien señala Tony Blair en un artículo de «Foreign Affaire», lo que enfrentamos es la lucha por la civilización. Y es ésta la que coincidiendo con Ayn Rand se está perdiendo, en nombre de la ética de los denominados derechos colectivos que representan la violación de los derechos individuales, en nombre del bien común.
Es una falacia el pensar que el enriquecimiento de otras naciones perjudica a la economía americana, y así existe y se acepta el concepto de Lenin de Imperialismo Etapa Superior del Capitalismo. En otras palabras que la riqueza de Estados Unidos surge de la explotación de otros países a través de las corporaciones internacionales. Ese ha sido el fundamento tribal europeo histórico, y como bien señala Ayn Rand: «La filosofía americana de los derechos del hombre ( individuales) nunca fue reconocida totalmente por los intelectuales europeos». Pero ya David Hume en su ensayo «Los celos del comercio» había escrito: «Yo me atrevería a sostener que el incremento de la riqueza y del comercio en cualquier nación, en vez de perjudicar, generalmente promueve la riqueza y el comercio de sus vecinos, y que un estado difícilmente puede llevar muy lejos su comercio y su industria, si los estados que lo rodean están sumidos en la ignorancia, la indolencia y la barbarie».
Hume igualmente había tomado conciencia de lo que Ayn Rand considera la virtud del egoísmo y había escrito al respecto: «Bien que la pasión del interés propio (egoísmo en nuestros términos) sea viciosa o virtuosa es indiferente. Así, si es virtuoso los hombres se hacen sociales por su virtud; si es un vicio, su vicio tiene el mismo efecto».
La realidad es que al contrario del pensamiento de Hume y de Ayn Rand, es Kant quien está vigente, que ignora la realidad de la naturaleza, que la compasión es incapaz de producir siquiera una bolsa de trigo.Pero esa percepción es la que permite que los europeos tal como dijera Ayn Rand pasaran del Derecho Divino de los reyes, a que la voz del pueblo es la voz de Dios (Vox Dei). O sea: «Cambiaron de la esclavitud al jefe de la tribu a la esclavitud a la tribu». No fue otra la razón por la cual el propio Karl Popper reconoció que el nacionalismo es tribal y que la utopía es la madre de la violencia. Y señala que todos los grandes dictadores han pretendido convencer a sus pueblos que ellos representaban una moral superior (sic). Y ésa es la moral del bien común que como bien dice Ayn Rand: «La noción tribal del bien común ha servido como justificación moral de la mayoría de los sistemas sociales y de todas las tiranías en la historia. Es la forma de esconder el egoísmo de los detentadores del poder bajo la hipocresía del interés general tal como lo postulara Hegel y que hoy se manifiesta en la retórica de los derechos humanos». Pero ya hasta Marx se había dado cuanta de la falacia del postulado ético de la burocracia de Hegel y en su Crítica Fehuerbakiana a la Teoría del Estado de Hegel escribió: «En la burocracia la identidad del interés del Estado y el propósito privado particular es establecido de tal forma que el interés del Estado se convierte en un propósito particular privado opuesto a otros propósitos privados». Lamentablemente el proyecto que surgió de su filosofía de la historia resultó en una mayor burocracia bajo la dictadura del proletariado y el resultado fue la tiranía y la pobreza.
Hasta los chinos se han dado cuanta de la falacia del interés general opuesto a la propiedad privada. Pero tal vez voy a darles una sorpresa. Ya he dicho en diversas oportunidades que la Argentina se adelantó a Europa en 100 años a partir de la Constitución 1853. Y nos encontramos que en 1880 Alberdi ya era randiano o Ayn Rand se convirtió al alberdismo. Así en su discurso sobre la Omnipotencia de Estado, expone claramente la falacia de la entelequia del Estado como representante del interés general y se refiere expresamente al tema ético del egoísmo y dice: «Los pueblos del Norte no han debido su opulencia y grandeza al poder de sus gobiernos, sino al poder de sus individuos.




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