Venimos de una semana que resume bastante bien el momento que atraviesan los mercados: señales alentadoras en el frente de la inflación global, un mundo geopolítico que no da tregua y una Argentina que sigue enviando señales mixtas: mejora en su calificación crediticia, pero una actividad económica que no termina de despegar puertas adentro. Con ese telón de fondo, vale la pena ordenar el panorama y, sobre todo, pensar en qué hacer con la cartera.
El mundo: inflación benigna, pero la geopolítica manda
El dato de precios al consumidor de Estados Unidos correspondiente a junio sorprendió para bien: los precios cayeron más de lo esperado en la medición mensual e incluso la inflación núcleo se mantuvo sin cambios. Lo más interesante es que la desinflación no fue solo un efecto de la energía: los servicios que excluyen alquileres, salud, transporte y educación también aflojaron. Son buenas noticias para quienes venían mirando con preocupación el traslado a precios de los aranceles de la administración Trump.
Sin embargo, el mercado de futuros todavía le asigna una probabilidad mayoritaria a que la Reserva Federal suba la tasa en septiembre, en un contexto de fuerte escrutinio sobre el nuevo liderazgo de Kevin Warsh y su primer FOMC al mando. La curva de los Treasuries viene empinándose, y ese es un dato a seguir de cerca para cualquier cartera dolarizada.
El otro gran protagonista de la semana fue el petróleo. La reanudación de las tensiones en el Estrecho de Ormuz devolvió al Brent a la zona de los u$s100, con el consecuente golpe a la renta fija de mayor riesgo y a las monedas emergentes. En simultáneo, el equity estadounidense mostró una rotación marcada: los semiconductores cayeron con fuerza —el sector se había convertido en un trade demasiado consensuado—, mientras que las acciones de dividendo y de baja volatilidad ganaron terreno. Es un mensaje claro: la concentración en unos pocos nombres vinculados a la inteligencia artificial empieza a generar nerviosismo y conviene no perder de vista la diversificación.
Argentina: mejor nota, pero el mercado interno sigue rezagado
Puertas adentro, la noticia de la semana fue la mejora de calificación de Moody's, que llevó a la Argentina de Caa1 a B3, con perspectiva positiva, alineándose así con Fitch y S&P. La agencia destacó el superávit fiscal sostenido, la desaceleración de la inflación y la recomposición de reservas como los pilares de la mejora, aunque advirtió sobre los riesgos políticos de cara a las presidenciales de 2027.
Pese a esa buena noticia, el riesgo país volvió a subir por encima de los 430 puntos, arrastrado por el contexto internacional más que por factores locales. Y la actividad económica sigue mostrando una historia de dos velocidades: los sectores exportadores —agro, energía y minería— sostienen el crecimiento, con una balanza comercial que acumula el mejor semestre desde 2009, mientras que la construcción, la industria y el comercio continúan por debajo de los niveles de 2023. Esa brecha es, probablemente, el desafío económico y político más relevante de cara al año electoral.
En el plano corporativo, dos noticias para destacar: YPF anunció el split de su acción de 10 a 1, buscando facilitar el acceso de pequeños ahorristas, y Pampa Energía dio a conocer la decisión final de inversión para su planta de urea en Bahía Blanca, un proyecto de u$s2.700 millones bajo el paraguas del RIGI, que profundiza la integración vertical del sector energético.
Ideas de inversión
En renta variable, seguimos convencidos de construir la porción de equity directamente con instrumentos globales de calidad, evitando la volatilidad puramente local de cara a 2027. Una canasta, en partes iguales, entre Mercado Libre (fintech y e-commerce dominante en Latinoamérica), Meta y Microsoft (publicidad digital, cloud e inteligencia artificial), Nvidia (liderazgo en infraestructura para IA), Mastercard (pagos digitales globales) y un ETF indexado como el DIA, para sumar diversificación en blue chips industriales, permite capturar distintos motores de crecimiento sin sobreconcentrarse en una sola historia. Con la volatilidad que mostraron los semiconductores esta semana, ese balance entre nombres de crecimiento y una base indexada cobra más sentido que nunca.
En renta fija, la estrategia pasa por sostener una cartera 100% dolarizada, combinando deuda provincial y obligaciones negociables corporativas hard dollar de buena calificación —Córdoba, Telecom, Vista Oil & Gas e IRSA, entre otras—, repartidas en partes iguales entre los emisores de mayor convicción, con una TIR promedio ponderada cercana al 7% anual en dólares. Es una forma de capturar un carry atractivo mientras el crédito argentino continúa fortaleciéndose, sin resignar diversificación entre sectores y emisores.
La combinación de ambas puntas —equity global de calidad y renta fija corporativa dolarizada— busca un objetivo simple: participar de la mejora del perfil crediticio argentino sin quedar expuestos únicamente a la volatilidad de la plaza local, en un año que promete estar cada vez más condicionado por la agenda electoral de 2027. Los porcentajes a asignar a cada tipo de activo dependerán del horizonte de inversión y del nivel de riesgo que cada inversor esté dispuesto a asumir.
Socio en AT Inversiones — Agente Productor CNV Mat. 1549
Este artículo es un análisis de mercado con fines informativos y no constituye una recomendación de inversión personalizada. Antes de tomar decisiones de inversión, consulte con su asesor financiero.